El esquema de ajuste con respecto al precio de los combustibles acapara todas las miradas en el inicio del gobierno de Yamandú Orsi y, en momentos donde Ancap anunció pérdidas por más de 130 millones de dólares durante 2024, surgen dudas acerca de si la empresa estatal podrá afrontar la volatilidad que registra el valor del petróleo en un contexto global cada vez más incierto.
¿Puede una Ancap con pérdidas absorber un ajuste más espaciado de los combustibles?
La empresa confirmó su resultado negativo y las oscilaciones en el valor del petróleo podrían agregar presión ante una actualización que deje de ser mensual.
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¿Cómo quedaron los precios de los combustibles tras la revisión del gobierno?
Ancap anunció pérdidas millonarias durante 2024 y el cambio en el ajuste de los precios que impulsa el gobierno podría complicar su situación.
El Frente Amplio (FA) anticipó que terminará con el ajuste mensual basado en los Precios de Paridad de Importación (PPI) que elabora Ursea sobre la nafta, el gasoil y el supergás, analizando que las modificaciones se den en un período que va desde dos hasta seis meses.
La volatilidad del petróleo
En un mundo convulsionado por los conflictos geopolíticos y la irrupción del presidente Donald Trump, los valores del crudo están lejos de la estabilidad de otros tiempos y oscilan de acuerdo a las novedades de cada frente.
De hecho, el Brent, crudo de referencia para el mercado uruguayo, está lejos de los 91,17 dólares de hace un año, pero con fluctuaciones que lo llevaron a 69,19 dólares en setiembre, para superar nuevamente los 80 dólares en octubre y luego en enero de este año, llegando en el medio a casi 70 dólares.
En tanto, evaluando solo el último mes, el Brent pasó de 69,28 dólares a inicios de marzo, para subir lentamente hasta los 74,49 actuales, lo que habla a las claras de un valor de referencia que se mueve en forma dinámica según las novedades globales.
Los aranceles de Trump, la aceleración o freno de la demanda energética a nivel mundial, la posible paz en el conflicto Rusia-Ucrania y las negociaciones en Medio Oriente son algunas de las múltiples variables que pueden impulsar o arrastrar el precio internacional, un factor decisivo para calcular el valor de los combustibles en Uruguay.
Las pérdidas de la empresa estatal
En ese escenario se enmarcan las pérdidas de Ancap, que tras tres años consecutivos de ganancias, cerró 2024 con una merma de 130,2 millones de dólares, en un ejercicio impactado por el cierre por mantenimiento de la refinería La Teja, que comenzó a operar en el segundo semestre del año.
A eso se suma el hecho de que el gobierno de Luis Lacalle Pou definió ajustes mensuales por debajo de lo que calculaban los PPI de Ursea, generando un impacto en las cuentas de Ancap.
Puntualmente, la brecha entre el ingreso real de la firma estatal y lo que marcaban los PPI fue de más de 41 millones de dólares, producto de las pérdidas de 40,9 millones con el supergás, 7,3 millones con la nafta y la ganancia de 6,9 millones con el gasoil. Falta sumar los 20 millones en concepto del subsidio focalizado de supergás, de manera que la brecha llegó a 60 millones de dólares.
Para los especialistas, “es imposible” que Ancap cubra la volatilidad
Ante la intención del gobierno de que el ajuste pase a ser semestral, las críticas se hicieron oír. El economista Aldo Lema consideró que “es imposible que Ancap tome toda la cobertura necesaria para minimizar volatilidad de precios que suele haber en 6 meses”, por lo que calificó esa posibilidad como “un gran error”.
Desde su cuenta de X, consideró que en ese escenario “hay seguro que paga sociedad en su conjunto” y agregó que “solo se dilata traslado de volatilidad de precios o termina habiendo un subsidio regresivo”.
“Uruguay es un tomador de precios internacionales y sus variaciones se deberían reflejar lo más rápido posible en el mercado interno”, indicó.
En tanto, su par José Licandro también apuntó contra la decisión del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) al considerar que la leve baja del gasoil para este mes es una decisión que “está violentando la ley” y planteó: “El informe de la Ursea indica que naftas deberían bajar más de 5% y gasoil más de 9%”.
Sobre el argumento de que una actualización más espaciada genera certezas en los inversores, apuntó: “Para las empresas del sector transables (exportadores y productores que compiten con importables), su capacidad de competencia no está en si el precio de los combustibles cambia cada mes o cada dos meses, sino en si los costos acompañan precios internacionales”.
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