Tres legisladores oficialistas presentarán hoy un proyecto de ley que busca solucionar la problemática de los deudores en Unidades Reajustables (UR) del Banco Hipotecario del Uruguay (BHU), un sector que compone, en parte, el sobreendeudamiento familiar en el país.
El proyecto es de los senadores blancos Sergio Botana y Carlos Camy, del colorado Germán Coutinho y del cabildante Raúl Lozano —exsenador y ahora al frente del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT)— y se organiza en dos grandes ejes: por un lado, la solución para los deudores y, por otro, la absorción del BHU por parte del Banco República (BROU).
Según adelantó Botana a El Observador, la iniciativa “no pretende hacer justicia” sino “terminar con el drama de estos deudores”. En total, el proyecto tiene un costo de 330 millones de dólares.
Las claves del proyecto oficialista
El proyecto de ley divide a los deudores en tres grandes grupos a los que les otorga distintas soluciones; y contempla solo a aquellos deudores que hayan pagado hasta, por lo menos, el 31 de diciembre de 2022.
Un primer grupo estará integrado por quienes tengan más de 40 años desde que sacaron el crédito original. Para ese grupo se liquida la deuda si la persona se mantuvo activa pagando durante todos esos años.
El segundo grupo está compuesto por quienes están a menos de diez años de llegar a los 40 años desde el crédito original. La fecha que se toma para el recuento de los años, en todos los casos, es el día en que se habilitó el crédito. A este conjunto de deudores se le mantendrá la cuota actual a la vez que se reajusta la deuda en UR, lo que acelera la amortización del crédito.
Y un tercer grupo, integrado por aquellos a los que le falten entre 10 y 30 años para llegar a los 40, seguirá pagando la cuota pero con un crecimiento de la deuda en UR al 2,5% —contra el crecimiento actual entre el 5% y el 7%. En estos casos también se acelera la amortización.
A nadie se le aumenta la cuota, y quienes tengan algún atraso en el pago al 31 de diciembre del año pasado, podrán ir pagando lo atrasado para ponerse al día y ser contemplados por las alternativas del proyecto.
En cuanto a la fusión del BHU con el BROU, el proyecto señala que esto es lo que permite darle “viabilidad y sostenibilidad” a la propuesta de los deudores, además de generar una estructura más competitiva y amplia a nivel de las instituciones. Sin embargo, el oficialismo necesitará los votos del Frente Amplio para aprobar la absorción, ya que se requiere de mayorías necesarias.
El problema, por ahora, es que para la coalición de izquierda, la fusión de dos bancos públicos —y la absorción del Banco Hipotecario por el BROU, en particular— deja un espacio fundamental del mercado inmobiliario a los privados, tal y como señaló el director del BHU por el Frente Amplio, Gabriel Frugoni, en un informe a la Mesa Política del partido.
"El principal desafío político en mi opinión es mantener esta importante herramienta de solución habitacional (BHU) para ciertos segmentos de la sociedad", remarcó el ex director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) durante la presidencia de José Mujica; quien cuestionó que el Poder Ejecutivo no ha buscado subsanar la "desventaja" en la que el organismo ha quedado ante el BROU por la imposibilidad de contar con cuentas nóminas propias, lo que a su entender demuestra que "no es el interés del Ejecutivo la prosperidad del BHU o en su defecto de una herramienta que compita con los bancos privados".
En este sentido, Frugoni recordó a la dirigencia frentista que de ellos mismos depende brindar los votos para la mayoría especial; y entre otras desventajas de la propuesta señaló la posible pérdida de 250 millones de dólares para el BHU, el aumento de juicios por no poder realizar reestructuraciones, y el posible “efecto contagio” que las medidas para deudores en UR pueda tener para la cartera de Unidades Indexadas en el BHU.
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