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9 de enero 2026 - 20:34

¿Quién es el multimillonario estadounidense que le donó tres islas al Estado uruguayo?

El empresario Gilbert Butler, de amplio recorrido en el mundo financiero, cedió 514 hectáreas para un proyecto binacional con Argentina.

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Gilbert Butler, el multimillonario estadounidense que le donó tres islas a Uruguay para un proyecto binacional con Argentina.

La donación de tres islas a Uruguay por parte del multimillonario estadounidense Gilbert Butler suponen un hito en protección ambiental que apunta a "consolidar un corredor biocultural de áreas protegidas" y ampliar la ya existente en Esteros de Farrapos.

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Las islas Chala, Ingá y Pingüino conforman 514 hectáreas que se integrarán al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), según anunció el gobierno en un acto del que participó Butler y encabezó el presidente Yamandú Orsi, quien anticipó su intención de conformar "un único parque binacional junto con Argentina".

Orsi puso el eje en mantener "un equilibrio entre el desarrollo de las plantaciones de soja y eucalipto y el cuidado del ambiente", mientras el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, también presente en la cita, sostuvo que la cesión constituye "un hecho histórico para la conservación del país y el corredor biocultural del río Uruguay".

Se trata de una iniciativa financiada por Butler, e impulsada por la organización local AMBÁ, junto a Butler Parklands, WCS Argentina y Banco de Bosques,

Gilbert Butler, un filántropo comprometido con el ambiente

A su vez, detrás del hito histórico aparece la figura de Gilbert Butler, un filántropo estadounidense que encabeza la Fundación Butler Conservation y cuenta con una destacada carrera en el mundo financiero.

Nacido en Nueva York y con estudios cursados en las universidades de Harvard y Columbia, Butler trabajó en gigantes como Morgan Guaranty Trust Company, hasta que en 1979 fundó su propia empresa de capital privado, enfocada en la gestión de inversiones y activos, principalmente para fondos de pensión.

Tras su retiro del negocio en 2005, dedicó sus esfuerzos en la conservación del patrimonio, bajo el paraguas de la fundación, con proyectos como este en el Río Uruguay, pero también en Estados Unidos, Canadá y África.

En ese camino, Butler adquirió el año pasado la Medalla Margaret Douglas, reconocido "por abrir cientos de miles de acres al público y educar a los jóvenes sobre cómo interactuar con la naturaleza y disfrutarla".

Cómo conoció Uruguay

El retirado empresario, autodefinido como fanático del kayak, contó durante el acto en Río Negro cómo fue su idea de financiar el área protegida, tras la invitación del exvicepresidente de Parques Nacionales de Argentina, Emiliano Escurra. "Volé en helicóptero por 15 kilómetros de islas. Me llevó Marcos Pereda, que vive en Uruguay y en Argentina", contó Butler en la cita, según consignó Subrayado.

Y agregó: "Sobrevolamos desde el norte de Colonia Elía hasta Fray Bentos de ida y de vuelta". Sobre su experiencia, relató: "Me di cuenta de que al este y al oeste, del lado uruguayo, toda la tierra estaba siendo utilizada para la soja y el eucaliptos. Y del lado argentino, lo mismo. Eso era un desastre ecológico".

Luego, al visualizar "el verde hermoso de las islas y bien cerca del río", vinculado a las inundaciones. "Entonces, dije que acá tendríamos que tener un parque binacional", sostuvo ante la respuesta de su interlocutor acerca de que era "una misión absolutamente imposible".

Quiénes pueden comprar una isla y qué proyectos se permiten

Cómo llegó el empresario a adquirir estas islas y si existe algún tipo de control público sobre su uso fueron algunas de las inquietudes que surgieron a poco de conocerse la donación. Cualquier persona física o jurídica puede comprar una isla, sin distinción de nacionalidad, ya que no existe una prohibición legal en ese sentido. Sin embargo, el punto central no es quién compra, sino qué se puede hacer luego con el predio.

En términos de precios, el valor de referencia ronda los 1.000 dólares por hectárea, una cifra considerablemente menor a la de un campo productivo, que puede oscilar entre 6.000 y 10.000 dólares por hectárea. Esta diferencia se explica por la falta de uso productivo y por las restricciones ambientales vigentes.

Las islas están sujetas a controles estrictos del Ministerio de Ambiente, que define los usos habilitados. En general, los proyectos deben estar vinculados a la conservación y al turismo sustentable. El desarrollo de propuestas como paradores, pequeños restaurantes o iniciativas de ecoturismo es posible, pero siempre con autorización expresa de la autoridad ambiental.

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