Las últimas encuestas que registran mayor desaprobación hacia el gobierno de Yamandú Orsi, incluso entre votantes del Frente Amplio (FA), abrieron un debate interno en la fuerza política, donde dirigentes reconocen desconexión con parte de la militancia, diferencias en la lectura del momento político y cuestionamientos sobre prioridades de gestión.
El Frente Amplio disputa tensiones internas ante la caída de la imagen del gobierno en las encuestas
Ante sondeos que marcan la desaprobación dentro del propio electorado, crecen los cruces en reclamo de mayor autocrítica, gestión y por las promesas incumplidas.
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El deterioro en las encuestas marca "luces amarillas" para el gobierno y la necesidad de "hacer un esfuerzo mayor"
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La imagen de Yamandú Orsi se desploma entre sus pares de Latinoamérica y se ubica en zona roja
Internas en el Frente Amplio por la caída en la aprobación de la gestión de Yamandú Orsi.
El presidente del FA, Fernando Pereira, expresó su sorpresa por los datos relevados por las consultoras y afirmó que el “estado de ánimo” de los frenteamplistas “no es lógico”, al considerar que tanto la administración nacional encabezada por Yamandú Orsi como la gestión de Mario Bergara, en Montevideo, han sido “exitosas”.
No obstante, Pereira admitió que los resultados serán analizados y requieren de cierta autocrítica. El dirigente sostuvo que las encuestas son una “foto” del momento, pero insistió en la necesidad de estudiar las causas del descontento y reforzar el contacto directo con la ciudadanía. “Cuesta entender por qué gestiones que están siendo exitosas no tienen esos apoyos”, afirmó, al tiempo que planteó que no existe una única explicación, sino una “multiplicidad” de factores asociados más a percepciones que a resultados concretos.
“Cuáles son las causales por las que una parte del frenteamplismo no está apoyando al gobierno nacional y al gobierno departamental, además de preocuparnos tiene que ocuparnos. Por un lado, tenemos que estudiarlo en base a estudios grupales; y, por el otro, tenemos que salir a hablar con la gente”, planteó en diálogo con Radio Oriental.
Diferencias más ideológicas que de gestión
En esa misma línea, Bergara coincidió en que parte del malestar no responde a la gestión en sí, sino a discusiones político-ideológicas que atraviesan a la militancia. Mencionó debates internos sobre el posicionamiento sobre Gaza, ser parte o no del Escudo de las Américas o el rol de las empresas públicas como elementos que inciden en el clima interno, más allá de temas de gestión cotidiana.
“El humor de la gente es uno solo. Obviamente que también hay cuestiones que tienen que ver con la propia intendencia, no quiero desligarme de ningún tipo de responsabilidad. Pero no es casualidad que haya una proporción importante de frenteamplistas marcando su descontento”, expresó. En este punto, reconoció problemas concretos que afectan la imagen de su gestión como las dificultades en la recolección de residuos tras conflictos sindicales y el aumento de personas en situación de calle.
La diputada Julieta Sierra también se pronunció y señaló debilidades de la gestión. Afirmó que las personas en situación de calle son “el punto más débil del gobierno” y rechazó la idea de que la baja aprobación se explique únicamente por fallas en la comunicación.
En diálogo con radio Sarandí, aseguró que "no hay que subestimar a la gente que esperaba cambios más rápidos y esperaba otra cosa. No subestimo a las encuestas, hay un descreimiento a la política y eso no lo voy a negar”.
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