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5 de agosto 2025 - 08:45

Se agudiza la restricción fiscal

Aumentó el déficit al 4,6% del PIB, a pesar del aumento en los ingresos tributarios.

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Oddone ya ah informado a otros ministros de la situación fiscal restrictiva.

Las cuentas del Estado, divulgadas por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en los últimos días, muestran un aumento en el déficit fiscal que -excluyendo el Fondo de la Seguridad Social generado por la ley de Cincuentones- alcanza el 4,6% del PIB. Esto equivale a más de U$S 3.700 millones. El déficit está aumentando respecto al cierre del año pasado, que ya era preocupante e insostenible (gráfica).

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Resultado fiscal del Estado

Y el aumento no es debido a problemas con los ingresos: tanto a nivel del Gobierno Central como del BPS, las cifras muestran un aumento significativo en la recaudación en el último año respecto al año móvil anterior. En efecto, en el cuadro adjunto se muestran ingresos y egresos del Estado, con el dato del último año móvil (julio-24 a junio-25) comparado con el año móvil inmediato anterior, en términos reales, con su variación.

Resultado fiscal

En el caso del gobierno central el aumento real de la recaudación de la DGI ha sido del 5%. Los ingresos desde las Empresas Estatales cayeron, pero eso se compensa con un fuerte aumento en los ingresos por comercio exterior. Los ingresos del BPS también crecen en términos reales, aunque de manera más moderada. En total, los ingresos del gobierno central subieron 4% en términos reales en el último año.

El problema viene por el lado de los gastos. Los egresos globales del Estado son mayores a los ingresos y aumentan a mayor ritmo: subieron 5% en términos reales en el último año. Casi todos los componentes del gasto han aumentado en términos reales. El más importante de ellos -las pasividades- subieron 4%real, sin diferencias en la evolución entre BPS y los servicios militar y policial. Las remuneraciones en el estado subieron 3% en términos reales y los gastos no personales un vibrante 8% real, fundamentalmente en la Administración Central. En cuanto a transferencias, suben todas excepto las Asignaciones Familiares (algo paradójica dada la preocupación por la infancia). Se destaca el aumento en las transferencias correspondientes al Seguro de Enfermedad.

Como establece el comunicado oficial, también hay un aumento importante en las inversiones. Conceptualmente las inversiones no son un gasto y -en una contabilidad más sofisticada- deberían ponerse aparte. Pero son egresos y, si bien no tienen una gravitación tan grande como los salarios y las jubilaciones (sería bueno que las inversiones fueran una proporción mayor del presupuesto), tuvieron un aumento significativo (del 22% real interanual), al ejecutarse partidas que venían comprometidas desde el gobierno anterior, tanto en transporte como vivienda e infraestructura para la educación.

De todo lo cual resulta que el déficit del gobierno central con el BPS subió un 16% real (cuadro). A eso hay que agregarle el déficit parafiscal (BCU, más de U$S 700 millones) y el déficit primario de los gobiernos departamentales, que subió 90% y quedó en casi 3.200 millones de pesos (unos U$S 80 millones).

De cara al Presupuesto

En estos días, el equipo económico está informando a cada ministerio la situación fiscal y las posibilidades (muy restringidas) para gastos e inversiones a incluir en el Presupuesto, que ya está armado en sus grandes números, aunque puede tener algunos cambios antes de ir al Parlamento. Allí, el gobierno no tiene mayoría en Diputados, lo que abrirá una discusión que, sin dudas, será intensa.

Para el gobierno frenteamplista es una instancia crucial, en particular porque buena parte de la agenda histórica de la izquierda pasa por iniciativas que implican aumentos presupuestales, lo que hoy está muy acotado. El equipo económico se propone ir reduciendo el déficit en un proceso paulatino a lo largo del período, conteniendo el gasto y apostando a que la economía siga creciendo, aumente la recaudación en consecuencia y las cuentas mejoren. Un difícil equilibrio.

La economía tuvo un primer semestre razonable, con un crecimiento del 2,6% según el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) del BCU. Parte de esa mayor actividad, obviamente, responde a una política fiscal que (buscada o no) es claramente expansiva. Llevarla a un nivel más neutral puede tener consecuencias en términos de movimiento económico. Por esto, las señales del gobierno respecto a clima de inversión, regulaciones, promoción de inversiones, y todos los cambios que en este ámbito se procesen, resultan más importantes todavía.

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