"Uruguay tiene precios por encima de la media regional en servicios de comunicación, especialmente en Banda Ancha Fija"

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Lo afirmó Maryleana Méndez, secretaria general de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones,

Entrevista de Roberto Rocha

Se desarrolla en Montevideo durante estos días, la Octava Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe, un encuentro convocado por Cepal que reúne a líderes del sector público y privado en el área de tecnologías digitales. Entre los asistentes destaca la presencia de Maryleana Méndez, secretaria general de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones, con quien dialogamos sobre la actualidad del sector en el continente.

P: ¿Qué tan diversa es la realidad digital en los países de nuestro continente?

M.M: La región ha tenido grandes avances en materia de digitalización y extensión de los servicios de telecomunicaciones en las últimas décadas, con una infraestructura robusta que ha permitido el desarrollo de nuevas formas de comunicarnos, educarnos, entretenernos, trabajar o desarrollar los negocios. Aunque existen retos importantes, como las brechas digitales, consecuencia de la desigualdad económica, etaria o de género, y las dificultades económicas o geográficas para universalizar el acceso. Así mismo, persisten retos en materia de formación de capacidades y desarrollo de habilidades digitales.

La región es heterogénea pero podemos observar cuestiones comunes respecto de la digitalización, como las diferencias entre áreas urbanas y rurales, o la necesidad de adecuar las regulaciones, la fiscalidad o la puesta a disposición en mejores condiciones de más espectro radioeléctrico, así como facilitar a nivel normativa la instalación de infraestructura. Para el cierre de la brecha, la tecnología móvil muy relevante, por su capacidad para llegar a zonas rurales y alejadas, ello completado con soluciones satelitales y de banda ancha fija.

La extensión de las redes de conectividad ha permitido en la región iniciar un proceso de transformación digital que tiene impactos positivos sobre la productividad y el crecimiento económico. Este proceso se vio impulsado durante la pandemia del Covid-19, cuando se aceleraron cambios que ya se venían asentado. En este periodo las redes en la región mostraron su resiliencia soportando importantes picos de demanda de tráfico, ello gracias al esfuerzo inversor de la industria en los últimos años.

P: ¿Cuál es el impacto económico que representa la denominada “brecha digital”?

M.M: La conectividad es un habilitador de derechos. Estar más y mejor conectados promueve el bienestar social y mejora la productividad para las economías regionales. La transformación digital es una realidad en marcha, y aquellas personas que no están conectadas se ven excluidas de las oportunidades del futuro digital. Sabemos que extender la conectividad tiene impactos positivos directos sobre el PIB, un aumento del 10% en la penetración de la banda ancha móvil en América Latina podría crear más de 6.5 millones de empleos y aumentar el PIB per cápita en 1.7%, según datos de la consultora Telecom Advisory Services. Además, un incremento del 10% en el índice de digitalización se asocia a un crecimiento del 2.4% en el nivel de empleo, lo que permite reducir la tasa de desempleo promedio en la región del 10.5 al 8.4%, e incrementar la productividad multifactorial en 5.7%. En definitiva, más conectividad supone mejores oportunidades individuales y colectivas para la recuperación económica.

Diferentes gobiernos cuentan con agendas digitales que contemplan a la conectividad como eje central, sin embargo, se requieren políticas públicas que miren más allá de los periodos de gobierno y coloquen la digitalización como eje de la tarea de gobierno. Así mismo, estas políticas deben estar debidamente acompañada de presupuesto que apoyen las necesidades de extensión de redes, de digitalización de los gobiernos o para la formación de los ciudadanos.

Es necesario entender que el ecosistema digital se viene transformando, con la incorporación de nuevos actores, nuevas soluciones tecnológicas y nuevos usos por parte de los usuarios. La industria de las telecomunicaciones atraviesa una situación de caída de ingresos, al tiempo que se requiere de constante actualización tecnológica, crece la demanda de tráfico y aumenta la presión sobre las redes. Los costos asociados al desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones son muy altos, con dificultades en el contexto actual para tener financiamiento y retorno positivo de la inversión. En la industria, el 75% de las inversiones provienen del sector privado, siguiendo al BID, de forma tal que se torna necesario la promoción de políticas públicas destinadas a asegurar sostenibilidad financiera de las operadoras. En ese sentido, se precisan marcos normativos y jurídicos estables y predecibles para asegurar el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones con proyecciones de inversión en el largo plazo.

P: ¿Qué impacto puede tener la tecnología 5G en nuestro continente y qué tan lejos estamos de que se extienda a todos los países?

M.M: A diferencia de tecnologías anteriores como 3G y 4G, que permitieron el acceso a los datos móviles para poder navegar en internet desde un dispositivo móvil y apuntaban al consumo del usuario final, para mejorar su calidad de vida, el 5G apunta principalmente a las industrias. El 5G, con su baja latencia y su alta capacidad, implementará mejoras en los procesos productivos, haciéndolos más eficientes, con la incorporación de otras tecnologías asociadas como robots, Inteligencia Artificial, automatización, y EDGE computing. Hoy en día varios países de la región ya realizaron licitación de espectro apto para 5G, como Chile, Brasil y República Dominicana, y han comenzado a ofrecer los servicios, así como otros mercados como Perú y México. Aunque es una solución tecnológica incipiente.

La primera acción para que los países de la región avancen en 5G es contar con suficiente espectro apto para la tecnología, en condiciones accesibles y previsibles. La puesta a disposición del espectro en condiciones no onerosas es el puntapié para que 5G se expanda. De todas formas, vale aclarar que los avances en universalización del acceso van a estar dados en primer lugar por la expansión de la cobertura de 4G y de la extensión de la fibra óptica.

P: ¿Qué inversión puede suponer y cómo costear la implementación de 5G en la región?

M.M: La inversión en el sector es continua y permanente, por actualizaciones tecnológicas y cambios en la demanda por parte de los usuarios, las empresas y los gobiernos para digitalizar sus procesos y estar conectados. Si bien es difícil estipular un valor, debemos considerar algunas cuestiones que pueden encarecer el despliegue de infraestructura 5G como el costo del espectro, que es la materia prima para poder ofrecer servicios TIC en la región. Actualmente estos costos onerosos persiguen en la mayoría de los países fines recaudatorios, en lugar de obligaciones que promuevan la expansión de la conectividad. Una buena práctica en esta materia fue la licitación de 5G en Brasil, donde más del 90% del costo del espectro apunta a obligaciones de inversión para conectar a los desconectados.

Otras cuestiones a tener en cuenta son la promoción de la inversión, la actualización de normativa considerando la realidad actual del mercado, o dar facilidades a la instalación de redes evitando trabas municipales al despliegue. En síntesis, asegurar entornos habilitadores del despliegue que promuevan sostenibilidad financiera a través de políticas públicas modernas que entiendan al mercado y acompañen los cambios tecnológicos.

En particular en Uruguay el despliegue del 5G requiere de la próxima puesta a disposición en condiciones adecuadas de espectro para este uso y de la utilización eficiente de la infraestructura de telecomunicaciones instalada, estudiando adecuados modelos de extensión y compartición de redes.

P: Uruguay fue un país de avanzada en la implementación de tecnologías como 4G y LTE, además de lograr un alto grado de informatización, con programas como el “Plan Ceibal”. ¿Cuál cree usted que es la posición actual de nuestro País y qué perspectivas se visualizan de futuro?

M.M: La expansión de la conectividad en Uruguay se ha potenciado en los últimos años, el país tiene muy buenos índices de expansión de fibra óptica y 4G, en comparación con la región. Pero existen retos para asegurar el cierre de la brecha digital en el país, el uso productivo de las TIC, continuar con el despliegue 4G y permitir el buen desarrollo de la tecnología 5G en el país.

El mercado de telecomunicaciones en Uruguay tiene algunos problemas particulares en materia de competencia como han mencionado organismos como la UIT o la OCDE, lo que perjudica la pluralidad de la oferta y la asequibilidad al tener precios por encima de la media regional, especialmente en el servicio de Banda Ancha Fija. Esto puede ser un freno también para el despliegue de 5G. No obstante, es importante destacar que la administración actual ha logrado avances importantes: se ha dotado de mayor independencia al regulador, la implementación de la portabilidad numérica ha redundado en mejoras en las ofertas que reciben los usuarios y el inicio de la habilitación de nuevos entrantes en el mercado fijo es una buena noticia.

En este sentido, es importante que desde el año entrante puedan otorgarse las licencias nuevos operadores para el servicio de internet fijo, ya que una mayor dinámica competitiva en internet fijo facilitaría el desarrollo de mejores ofertas comerciales y menores precios. También es clave que se retome el tratamiento para la actualización de la ley de medios, donde se debe considerar la importancia de la revisión de los topes de licencias de TV por abonados y a la consagración del principio de neutralidad tecnológica para evitar encorsetar la competencia y la inversión.

Con este debate, donde ahora no se está considerando a los servicios provistos sobre internet con las plataformas, Uruguay está a tiempo de aprovechar la oportunidad para incorporar las mejores prácticas internacionales y generar una normativa de modelo que se adapte a la realidad tecnológica y de mercado vigente, que se proyecte a futuro, y permita gestar un mercado innovador y pujante en beneficio de los usuarios.

En definitiva, es prioritario abordar como país el desafío de modernizar el marco normativo del sector adaptando la regulación al momento actual de desarrollo ecosistema digital actual en el marco de la convergencia, buscando incentivar la innovación, la competencia sana e impulsar la transformación digital del país. Cabe mencionar el importante rol de la capacitación en habilidades digitales y la educación digital, donde iniciativas como “Plan Ceibal” en Uruguay son un ejemplo regional de mucho valor para asegurar el acceso a la conectividad, y fueron pioneros en la región en implementarlo.

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