La sede original de Del Río Cantina está ubicada sobre el boulevard de Saavedra, a pocas cuadras del parque homónimo, y tiene ese espíritu de cantina de barrio que se reconoce ni bien cruzada la puerta. El espacio se distribuye en dos pisos, con mesas de madera, manteles cuadriculados, bancos corridos y boxes. En la planta baja los sectores son más íntimos, mientras que el primer piso recibe luz natural a través de un ventanal amplio que se abre hacia un pequeño balcón. La combinación de comida casera, ambiente tranquilo y trato cercano lo convirtieron en un lugar habitual para muchos de sus clientes, que regresan porque se sienten cómodos y ya lo reconocen como propio.
La segunda sede de Del Río Cantina está en una esquina de Villa Urquiza y tiene un formato más pequeño: un salón para 24 personas y deck cubierto sobre la vereda, con calefacción y capacidad para 30 cubiertos. Desde su inauguración, mantiene la misma búsqueda de generar un espacio cercano y cotidiano.
Dentro de la propuesta, la variedad de milanesas permite elegir entre distintas versiones de este clásico. La de ternera llega con papas fritas y también está disponible en versión napolitana, con salsa de tomate y queso fundido. Para quienes buscan combinaciones más contundentes, la Milanesa de la Nona se sirve con papas noisette, crema, espinaca y queso fundido, mientras que la Milanesa Del Río —emblema de la casa— llega acompañada por ñoquis gratinados con mozzarella y pomodoro.
La variedad se extiende a las de pollo. La suprema se sirve con puré de papas; la versión a la suiza, con papas noisette; y la Suprema Maryland, con papas rejilla. Esta última es una preparación tradicional que hoy aparece con menos frecuencia en las cartas y suma otro guiño a la cocina de cantina que propone Del Río. El tamaño de todas las opciones invita a compartir.
El resto de la carta también se compone de platos que remiten a la cocina casera. Entre las entradas aparecen las croquetas de hongos con alioli, los buñuelos de espinaca y mozzarella, la provoleta Del Río con tomates y cebollas asadas y nueces y las rabas a la romana con salsa tártara. También hay clásicos como bife de chorizo, albóndigas a la italiana con puré y pastel de papa con carne braseada y huevo poché.
Como la elaboración artesanal tiene un lugar importante, las pastas caseras también dan el sí mediante ñoquis con ragú bolognese, los ñoquis gratinados con crema de queso provolone, los panzottis de espinaca con provolone, nueces y crema de azafrán y los tagliatelle de espinaca con pomodoro, albóndigas y mozzarella gratinada.
Con la apertura de su sede en Villa Urquiza, Del Río Cantina amplió su presencia en Buenos Aires sin modificar el espíritu de la propuesta original. Dos barrios, dos espacios diferentes y una misma carta en la que las milanesas, tanto de ternera como de pollo, tienen un lugar central dentro de una cocina de sabores conocidos, porciones abundantes y espíritu de cantina.
Dirección: Av. García del Río 2957, Saavedra, y Av. Congreso 5702, Villa Urquiza.