24 de junio 2026 - 18:18

Acuerdo Mercosur-UE: industriales advierten que Uruguay deberá mejorar su competitividad para aprovechar las oportunidades

La Cámara de Industrias del Uruguay reunió a referentes del sector para discutir sobre el futuro exportador del país.

Industriales advierten por la falta de competitividad en el Uruguay de cara del acuerdo Mercosur-UE.

Industriales advierten por la falta de competitividad en el Uruguay de cara del acuerdo Mercosur-UE.

La eventual entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) abre una nueva etapa para el comercio exterior uruguayo, aunque referentes empresariales y especialistas advirtieron que los beneficios no serán automáticos y que el país deberá avanzar en mejoras de competitividad para capitalizar las oportunidades que surjan del tratado.

Ese fue uno de los principales mensajes que dejó la conferencia organizada por la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), que reunió a autoridades, diplomáticos, empresarios y expertos para analizar el estado de situación del acuerdo y sus implicancias para la economía uruguaya.

Durante la apertura, el presidente de la CIU, Leonardo García, sostuvo que el desafío para el país pasa tanto por la preparación de las empresas como por la adopción de medidas que permitan fortalecer la competitividad. “Nosotros tenemos la obligación de apoyar a nuestras empresas y gremiales para que tengan la mejor información a la hora de tomar decisiones”, afirmó.

Por su parte, el exvicecanciller Nicolás Albertoni, quien actualmente asesora a la CIU en el seguimiento del proceso de implementación del acuerdo, destacó a Ámbito que el tratado debe analizarse en un contexto internacional marcado por una creciente integración comercial. Según explicó, actualmente existen más de 500 acuerdos comerciales vigentes en el mundo y cerca del 70% del comercio global corresponde a bienes intermedios que forman parte de cadenas globales de valor.

En ese escenario, sostuvo que el entendimiento entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad estratégica para que Uruguay fortalezca su inserción internacional y atraiga nuevas inversiones. Albertoni también repasó la arquitectura institucional del acuerdo y los pasos pendientes para su entrada en vigor definitiva. Respecto al proceso político en Europa, afirmó que las mayorías necesarias para la aprobación parecen estar consolidadas.

“Hoy las mayorías parecen estar consolidadas”, señaló, y agregó que, una vez culminadas las instancias jurídicas pendientes, “todo indica que, al volver, para lo que podría pasar un año, tendríamos el acuerdo ratificado formalmente”.

La visión europea: más inversiones y transferencia tecnológica

Desde la perspectiva europea, Rupert Schlegelmilch, exdirector y negociador comercial de la Comisión Europea, afirmó que el tratado puede transformarse en un factor de atracción para nuevas inversiones hacia Uruguay.

Según explicó, la reducción de barreras comerciales genera condiciones más favorables para el desarrollo de asociaciones empresariales, transferencia tecnológica e integración en cadenas de suministro internacionales. “El acuerdo convierte a Uruguay en un destino más atractivo para los socios europeos. Las joint ventures, las transferencias de tecnología y las relaciones de cadenas de suministro elevan la productividad y abren mercados”, sostuvo.

El especialista destacó además que el acuerdo incorpora exigencias ambientales y de sostenibilidad consideradas entre las más avanzadas del mundo. En ese aspecto, recordó que Uruguay es el único país del Mercosur catalogado como de bajo riesgo en materia ambiental, una condición que podría convertirse en una ventaja competitiva adicional.

Como referencia, Schlegelmilch mencionó la experiencia del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá, que registró un crecimiento de 75,8% en el intercambio bilateral durante la última década. No obstante, advirtió que los resultados requieren tiempo y preparación. “Los efectos del acuerdo globalmente son positivos, pero no son automáticos”, remarcó.

Durante la actividad también participó mediante un mensaje desde Bruselas el embajador de Uruguay ante Bélgica, Luxemburgo y la Unión Europea, Pablo Sader. El diplomático recordó que el acuerdo aún debe superar las instancias finales de aprobación política tanto en el Parlamento Europeo como en los Estados miembros. En ese sentido, sostuvo que la mejor forma de acelerar el proceso es demostrar los beneficios concretos que el tratado puede generar en términos de comercio e inversión.

La jornada concluyó con un panel integrado por representantes de algunos de los sectores exportadores más relevantes para la economía uruguaya, entre ellos el arroz, la industria frigorífica, los lácteos, los laboratorios nacionales y el sector agropecuario.

Los participantes coincidieron en que el acuerdo abre nuevas posibilidades de acceso a uno de los mercados más grandes y sofisticados del mundo, aunque señalaron que la capacidad de aprovecharlas dependerá de factores internos vinculados a costos, productividad, infraestructura y clima de negocios.

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