La entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea marcó el eje de la segunda jornada del Ciclo Estratégico 2026 de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CCSUy), donde representantes empresariales y autoridades nacionales coincidieron en que el principal desafío para el país ya no es la negociación del tratado, sino la capacidad de generar las condiciones para aprovechar sus beneficios.
Acuerdo Mercosur-UE: empresarios y gobierno coinciden en que el desafío pasa por la competitividad interna
Referentes del sector privado y autoridades coincidieron en la necesidad de generar las condiciones para aprovechar el potencial del pacto comercial.
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Uruguay intenta ponerse al día para captar los beneficios del acuerdo Mercosur-UE.
La actividad, realizada este martes bajo el título “Cómo competir y operar en el nuevo escenario Mercosur–Unión Europea”, estuvo enfocada en analizar el impacto concreto que tendrá el acuerdo Mercosur-UE sobre la operativa de las empresas, la logística, las importaciones y la competitividad de la economía uruguaya.
Durante la apertura, la vicepresidenta de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, Anabel Aldaz, sostuvo que el encuentro buscó avanzar respecto a la primera instancia realizada semanas atrás, en la que se había abordado el acuerdo desde una perspectiva estratégica. “Una vez que se comprendió el marco general, es momento de enfocarnos en la realidad de las empresas, en cómo competir, cómo abastecerse y cómo operar en un contexto internacional cada vez más dinámico y exigente”, afirmó.
La competitividad como norte
Aldaz destacó que la competitividad no depende exclusivamente de los acuerdos comerciales, sino también de las condiciones en las que operan las empresas. “Cuando hablamos de inserción internacional, solemos poner el foco en las exportaciones. Sin embargo, la competitividad también se construye desde las importaciones. Se construye cuando las empresas pueden acceder a insumos, bienes y tecnología en condiciones adecuadas, cuando los procesos logísticos funcionan de manera eficiente y cuando existen condiciones que favorecen la productividad y el desarrollo de los negocios”, señaló.
La dirigente empresarial advirtió además que factores como la eficiencia logística, los procesos aduaneros, la digitalización y la capacidad de adaptación se han convertido en elementos determinantes para la actividad empresarial. “Prepararnos para un nuevo escenario internacional no es solamente una cuestión de política comercial, es una necesidad para las empresas y, en definitiva, para el país”, remarcó.
En ese contexto, reivindicó el papel de coordinación entre el sector público y privado para enfrentar los cambios que impone el nuevo escenario comercial. “Los desafíos son complejos, pero las oportunidades también. Aprovecharlas requiere diálogo, coordinación y una visión compartida sobre los cambios que debemos impulsar para fortalecer nuestra competitividad”, sostuvo.
El acuerdo Mercosur-UE como punto de partida
La exposición central estuvo a cargo del director de Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Juan Labraga, quien planteó que el acuerdo con la UE debe ser entendido como el inicio de una nueva etapa para Uruguay. “Es un punto de partida. En ningún caso es un punto de llegada”, afirmó.
Labraga, que participó durante casi dos décadas en las negociaciones entre ambos bloques, señaló que Uruguay debe evitar considerar el tratado como una solución definitiva a los problemas estructurales de la economía. “Lo que Uruguay necesita es una red de acuerdos y abrirse al mundo. Ningún acuerdo en concreto va a solucionar los problemas”, sostuvo.
Según explicó, los acuerdos comerciales son una condición necesaria para el crecimiento, pero por sí solos no garantizan mejores resultados económicos. “Estos acuerdos sin políticas activas y sin búsqueda constante de mejorar la competitividad no son la panacea. Son condiciones necesarias, pero no suficientes”, insistió.
Incluso advirtió que el tratado puede tener un impacto limitado si no es acompañado por reformas internas. “El acuerdo puede existir y no cambiar absolutamente nada. Hay que trabajar para que funcione y para que sea útil”, señaló.
El jerarca indicó además que los estudios realizados por el gobierno proyectan que el acuerdo podría generar un incremento del Producto Interno Bruto (PIB) de entre 1,5% y 1,9% en un horizonte de 15 años, aunque aclaró que la mayor parte de ese efecto no estará asociada directamente al crecimiento de las exportaciones. “Todo el resto es aumento de la productividad. Y eso es trabajo de agenda interna”, apuntó.
En ese sentido, sostuvo que la apertura comercial derivada del acuerdo incrementará la competencia y exigirá mayores niveles de eficiencia. “Va a haber más competencia, eso es bueno porque nos ayuda a ser mejores, pero tenemos que ser más productivos para competir”, señaló.
Señales para el clima de negocios
Labraga adelantó además que el Poder Ejecutivo remitirá al Parlamento el proyecto de ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, una iniciativa orientada a reducir costos y mejorar el clima de negocios. “Ya no tenemos excusa para hacer los deberes. Llegó la hora de hacerlo”, sentenció.
Entre los principales componentes de la propuesta mencionó la simplificación administrativa, la agilización de trámites y la incorporación de estándares internacionales de buenas prácticas regulatorias. “Uno de los principios es no pedir dos veces las mismas cosas. Parece algo trivial, pero sabemos cuánto impacta eso en la actividad económica y en la competitividad”, indicó.
Asimismo, sostuvo que el proyecto buscará generar mayor transparencia en los procesos regulatorios. “Cuando se cambie una regulación, tiene que explicarse por qué se cambia y para qué se cambia”, señaló.
Tras la exposición de Labraga, la jornada continuó con un panel integrado por especialistas en comercio exterior, aduanas y logística, quienes analizaron los desafíos operativos, regulatorios y comerciales que enfrentarán las empresas uruguayas en la implementación del acuerdo.


