9 de julio 2026 - 19:18

Uruguay ajusta su sistema tributario ante la llegada del impuesto mínimo global: el desafío será recaudar sin perder competitividad

El tributo alcanza a los grupos multinacionales que registren ingresos consolidados por encima de los 750 millones de euros.

Desde el sector privado señalan que el mecanismo del nuevo impuesto altera las condiciones de atracción de inversiones y modifica los costos reales de operación.

Desde el sector privado señalan que el mecanismo del nuevo impuesto altera las condiciones de atracción de inversiones y modifica los costos reales de operación.

Foto: DGI

El nuevo Impuesto Mínimo Complementario Doméstico (IMCD) ya está vigente y busca que Uruguay recaude localmente el impuesto mínimo global del 15% que antes podían cobrar otras jurisdicciones, sin embargo, expertos de KPMG advirtieron que el cambio obliga a revisar la estrategia fiscal de las multinacionales y reabre el debate sobre la competitividad del país para atraer inversiones.

La implementación del impuesto mínimo global impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) comenzó a generar efectos concretos en Uruguay con la entrada en vigor del Impuesto Mínimo Complementario Doméstico, un régimen que modifica la forma en que tributan las grandes multinacionales y redefine parte de la estrategia del país para atraer inversiones.

Durante un encuentro con periodistas organizado por KPMG Uruguay, el socio del Departamento de Asesoramiento Tributario y Legal, Aldo Zignago, y el director del Departamento de Impuestos, Luis Fabregat, explicaron que el nuevo esquema no implica necesariamente un aumento de la carga tributaria para los grupos multinacionales, sino un cambio del lugar donde se recauda ese impuesto.

"Uruguay no crea un impuesto nuevo; procura que el impuesto que igualmente la multinacional iba a pagar en otra jurisdicción quede en el país", resumieron durante la presentación. El IMCD forma parte del denominado Pilar 2 de la reforma tributaria internacional y asegura una tributación efectiva mínima del 15% para grupos multinacionales con ingresos consolidados superiores a 750 millones de euros en al menos dos de los últimos cuatro ejercicios. El régimen está vigente para ejercicios fiscales cerrados desde el 16 de diciembre de 2025.

El origen: la economía digital

Los especialistas recordaron que la discusión surgió originalmente para gravar a las grandes empresas tecnológicas, cuya actividad intangible les permitía trasladar fácilmente utilidades hacia países con baja tributación.

Sin embargo, la OCDE terminó extendiendo el régimen a todos los grandes grupos multinacionales para evitar que los países compitieran ofreciendo beneficios fiscales cada vez más agresivos para captar inversiones. "El objetivo dejó de ser exclusivamente la economía digital y pasó a evitar la competencia fiscal entre jurisdicciones", señalaron. Uno de los principales conceptos desarrollados durante la exposición fue que la tasa nominal del IRAE del 25% dejó de ser un indicador suficiente para evaluar cuánto tributa realmente una empresa.

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