Ancap celebró este miércoles sus 95 años en momentos en que la evolución de los precios internacionales vuelve a colocar a los combustibles en el centro de la agenda económica; la empresa estatal estima que, al cierre de septiembre, habrá resignado unos 120 millones de dólares como consecuencia de no trasladar completamente a los consumidores uruguayos el aumento de los costos.
La cifra fue señalada por la presidenta de Ancap, Cecilia San Román, durante el evento realizado esta mañana por el aniversario de la compañía, en el que también se refirió a la discusión que mantiene el ente con el gobierno sobre los valores de los combustibles.
Ancap realiza mensualmente una instancia de coordinación con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) para analizar la evolución de las referencias internacionales y definir la política de precios. En esta oportunidad, la evaluación determinará los valores que comenzarán a regir el próximo 1º de octubre.
“Es la reunión de coordinación que hacemos mensualmente con los ministerios de Economía y de Industria para evaluar cómo estamos viendo el horizonte, la proyección a futuro”, explicó San Román.
La jerarca sostuvo que el objetivo es encontrar un equilibrio entre el impacto que los combustibles tienen sobre los hogares y la actividad económica y la necesidad de preservar las cuentas de la empresa. “Como hemos dicho siempre, tratando de tener el menor impacto en nuestra población y en su economía, pero sin llegar a horadar o dañar lo que es la salud de la empresa”, afirmó.
120 millones de dólares para amortiguar el impacto
El dato que marcó la jornada fue la magnitud del esfuerzo financiero asumido por Ancap ante el aumento de las referencias internacionales. Consultada sobre cuánto había resignado la compañía por no trasladar totalmente esos costos a los precios internos, San Román respondió: “Al cierre de septiembre estimamos 120 millones de dólares”. La cifra refleja la diferencia acumulada derivada de amortiguar los incrementos que, de otra manera, hubieran repercutido con mayor intensidad sobre los precios de venta al público.
El escenario internacional se convirtió así en una de las principales variables para la próxima decisión del gobierno. San Román señaló que el petróleo Brent se encuentra en niveles elevados, aunque explicó que para Ancap no alcanza con observar exclusivamente el valor del crudo.
“Tenemos un promedio, por lo que estuve mirando también en el día de hoy, con un Brent, un indicador bastante elevado, pero acá lo importante es ver la diferencia con el precio del combustible, del gasoil y la gasolina”, señaló. La presidenta de la compañía agregó que esas referencias “siguen estando muy elevadas”, por lo que constituyen uno de los elementos centrales que deberán ponderarse al definir los próximos precios.
La señal sobre octubre
La definición adquiere especial relevancia después de varios meses de movimientos importantes en los precios internos. Según el registro oficial de Ancap, la nafta Súper 95 pasó de 76,88 pesos por litro en marzo a 88,67 pesos en septiembre, mientras que el gasoil 50S pasó en ese período de 47,32 pesos a 58,88 pesos. En tanto, los valores vigentes desde el 1º de septiembre mantienen la Súper 95 en 88,67 pesos , la Premium 97 en 91,19 pesos y el gasoil 50S en 58,68 pesos por litro.
La discusión hacia octubre estará atravesada, por lo tanto, por dos objetivos que pueden entrar en tensión: evitar un nuevo impacto significativo sobre consumidores y empresas y, al mismo tiempo, impedir que la diferencia entre las referencias internacionales y los precios internos continúe deteriorando las cuentas de Ancap.
San Román aseguró, sin embargo, que la situación financiera permite administrar por ahora ese escenario. “Creo que seguimos teniendo suficiente solidez, robustez, para seguir enfrentando esta situación muy volátil, pero hay que estarla mirando día a día”, afirmó.
95 años y una empresa en transformación
La coyuntura de los combustibles atravesó una celebración que también sirvió para poner en perspectiva el papel de Ancap a 95 años de su creación. El aniversario encuentra a la compañía en un proceso de actualización de infraestructura, renovación de activos y adaptación a los cambios que enfrenta el negocio energético. En una presentación realizada días atrás, San Román había destacado precisamente la necesidad de invertir en infraestructura crítica, mejorar la eficiencia y avanzar en proyectos vinculados a la transición energética.
La transformación del mercado también representa un desafío para el modelo tradicional de la empresa. El crecimiento de la movilidad eléctrica está comenzando a modificar las perspectivas de demanda de combustibles, al punto de que Ancap analiza alternativas logísticas para eventualmente exportar excedentes de gasolina. A esto se suman los proyectos de exploración offshore y las inversiones necesarias para mantener y modernizar la infraestructura energética del país.