16 de septiembre 2026 - 19:45

Ancap y ANP plantean estrategias para mejorar la competitividad en medio de la incertidumbre global y local

Los presidentes de los entes públicos presentaron planes de renovación de infraestructura y la garantía de servicios mínimos.

Cecilia San Román, presidenta de Ancap. 

Cecilia San Román, presidenta de Ancap. 

Las empresas públicas Ancap y la Administración Nacional de Puertos (ANP) pusieron el foco en la inversión, la eficiencia y la infraestructura como herramientas para mejorar la competitividad del país; sus presidentes, Cecilia San Román y Pablo Genta Buzzetti, respectivamente, expusieron este miércoles en el desayuno de trabajo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), bajo la consigna El rol estratégico de Ancap y ANP en el desarrollo del país”, realizado en el Radisson Montevideo.

Uno de los principales ejes planteados por San Román fue la necesidad de recuperar inversiones que quedaron rezagadas, particularmente en infraestructura crítica de Ancap. “Tenemos una especial atención en los activos críticos, en infraestructura crítica, que es la que nos abastece de todo el petróleo, que es la que ha quedado un poco atrasada en mantenimiento y actualización”, señaló la presidenta del ente.

La jerarca mencionó como antecedentes las pérdidas registradas en el oleoducto y los problemas en la boya petrolera y aseguró que la empresa está avanzando en una “fuerte incorporación de tecnología” y en la actualización de esas instalaciones. El objetivo, explicó, no pasa solamente por aumentar la seguridad y reducir los riesgos ambientales. Ancap busca que la renovación de activos se traduzca también en menores costos operativos.

San Román puso como ejemplo los costos asociados a incidentes de infraestructura: “Termina siendo más costoso muchas veces, como sucedió, estar haciendo la remediación de los suelos por la contaminación, que haber hecho un mantenimiento preventivo de ese ducto”.

Márgenes de refinación dieron aire para contener el gasoil

La presidenta de Ancap también vinculó la situación financiera de la empresa con la política de precios de los combustibles. Según explicó, los elevados márgenes internacionales de refinación y los costos de producción de la refinería permitieron absorber parte del incremento que, de otra manera, se habría trasladado al precio del gasoil.

“Lo podemos hacer gracias a que tenemos buenos márgenes internacionales y que nuestra refinería produce con menores costos”, sostuvo. San Román remarcó que la decisión implica resignar ingresos potenciales, pero no operar con pérdidas, y que la estrategia fue coordinada con los ministerios de Economía y Finanzas y de Industria (MEF), Energía y Minería (MIEM), procurando preservar al mismo tiempo la situación financiera de Ancap.

Los precios oficiales respaldan la estabilidad reciente señalada por la jerarca: el gasoil 50S se mantuvo en $58,68 por litro en julio, agosto y septiembre, según el histórico publicado por la empresa estatal. A su vez, la Ursea calculó para septiembre un precio de venta al público de referencia de $73,18 por litro para ese combustible, mientras aclaró que ese valor constituye uno de los insumos utilizados para la definición del precio final, que corresponde al Poder Ejecutivo.

“Los márgenes están ayudando, sin dudas. Estamos en un momento en que están muy elevados”, afirmó San Román. La presidenta explicó que la empresa estatal debe mantener un equilibrio que permita sostener sus costos, afrontar las próximas compras y contratar coberturas ante eventuales saltos de los precios internacionales, sin comprometer las inversiones previstas.

Ancap proyecta una logística multimodal para los combustibles

Otro de los proyectos presentados apunta a modificar la logística con la que Ancap distribuye combustibles. San Román explicó que la empresa estudia extender un ducto hasta el Puerto de Montevideo, en lugar de reconstruir la conexión ferroviaria desde la refinería de La Teja. La iniciativa permitiría conectar la operativa de Ancap con el Ferrocarril Central a través del puerto.

“¿Qué nos habilita eso? Hablar de exportación cuando tengamos excedentes de gasolina, y hablar de importación cuando tengamos los paros programados de refinería”, explicó. El esquema permitiría combinar ductos, transporte ferroviario, carretero y fluvial.

En Paysandú, Ancap también apunta a aprovechar la infraestructura construida sobre el río Uruguay para transportar combustibles mediante barcazas. De acuerdo con San Román, esta alternativa permite movilizar volúmenes mayores y reducir la presión del transporte pesado sobre las rutas.

Pico en el consumo de naftas antes del descenso por los eléctricos

San Román también se refirió al avance de los vehículos eléctricos y sus consecuencias para el negocio tradicional de los combustibles. Según sus estimaciones, Uruguay podría registrar el máximo de consumo de gasolina este año o el próximo, antes de iniciar una trayectoria descendente asociada a una mayor penetración de la movilidad eléctrica.

La presidenta de la empresa estatal reconoció, sin embargo, que el efecto ya comenzó a sentirse en algunas estaciones de servicio y que no se distribuye de manera uniforme en el territorio. De acuerdo con la jerarca, algunas estaciones ubicadas desde Colonia y el área metropolitana hacia el este experimentaron caídas puntuales de entre 20% y 30% en sus ventas, mientras que la incorporación de vehículos eléctricos todavía es considerablemente menor en otras zonas del país.

ANP busca asegurar la continuidad de los servicios durante los conflictos

Por su parte, el presidente de la ANP, Pablo Genta, concentró buena parte de su exposición en la competitividad y previsibilidad del sistema portuario. “Los puertos son infraestructuras o servicios que, integrados a la cadena multimodal, pueden impulsar o a veces frenar el desarrollo del Uruguay”, afirmó.

En ese contexto, Genta planteó la necesidad de establecer mecanismos que permitan mantener parte de la actividad ante conflictos laborales. La propuesta consiste en generar un ámbito de diálogo entre sindicatos, empresas y la comunidad portuaria para determinar qué servicios mínimos y guardias gremiales deberían mantenerse en esos escenarios.

Según Genta, el objetivo es conciliar “la libertad sindical y el derecho de huelga con los derechos fundamentales de los usuarios y de la sociedad en los servicios públicos”. El planteo se produce en momentos de conflictividad en la terminal especializada de contenedores de Montevideo. Genta señaló públicamente que las paralizaciones pueden provocar que las navieras omitan escalas y generen costos sobre la cadena logística; durante el conflicto reciente hubo escalas que fueron salteadas, aunque no se produjo el retiro de servicios, según sus declaraciones recogidas este miércoles.

Ferrocarril, digitalización e inversiones portuarias

La ANP también presentó una agenda de inversiones basada en integración multimodal, tecnología, dragado, reorganización y planificación. Entre los proyectos destacados por Genta aparece la conexión ferroviaria entre Rivera y Montevideo para captar carga proveniente de Brasil. El plan contempla acondicionar aproximadamente nueve kilómetros de vías dentro del recinto portuario y aprovechar nuevas locomotoras incorporadas por un operador privado.

La intención es desarrollar un corredor logístico seguro que permita transportar fundamentalmente contenedores y otras cargas desde el norte hasta el puerto de Montevideo. En materia de digitalización, Genta señaló que el 90% de la facturación vinculada a importaciones ya se realiza en línea y anunció avances en un sistema de agendamiento para el ingreso de camiones y en la Ventanilla Única Marítima.

También destacó inversiones en Colonia, Nueva Palmira y Montevideo. Entre ellas mencionó la adecuación del puerto de Colonia para recibir al ferry eléctrico China Zorrilla, además de la ampliación de la terminal de pasajeros. En Montevideo, la ANP culminó trabajos asociados al viaducto y avanza en un nuevo acceso norte para camiones, 16 balanzas automatizadas y un centro de monitoreo operativo las 24 horas.

El desafío común planteado por ambos organismos pasa así por integrar energía, transporte y puertos en una misma lógica logística. Para Ancap, esa estrategia supone renovar infraestructura y reducir costos mientras comienza a prepararse para una demanda de combustibles que cambiará con la electrificación. Para la ANP, implica ampliar capacidad, digitalizar operaciones y mejorar la conexión del puerto con las cadenas productivas nacionales y regionales.

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