Argentinos se posicionan como los principales inversores en campos uruguayos

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Con un exceso de demanda, y una oferta que no logra captar a otros interesados regionales, como Brasil, distintos "tipos" de terreno atraen a inversores vecinos.

Con varias consultas por semana, se plantean algunas hipótesis acerca de la preferencia de los argentinos por el campo uruguayo. Con la elección de compra de tierras un agente no está solo adquiriendo el producto per se, sino también un factor productivo fijo que se inserta en determinado marco institucional nacional, bajo un determinado tipo de esquema impositivo, con regulaciones particulares, etc. En este sentido, se estima que el actual gobierno de Uruguay ha flexibilizado dichos parámetros para que los extranjeros vengan a un país "atractivo" a desarrollar sus negocios.

Desde el sector sostienen que en contraste con la Argentina el marco de estabilidad jurídica y política es mucho mejor, cosa que no sucede respecto a Brasil, donde la gente encuentra en la reelección de Lula Da Silva un escenario seguro, y "conocido".

Por el lado de la oferta, una de las principales asimetrías con la dinámica de la demanda puede darse a partir de la duración de los contratos de arrendamiento, donde los arrendatarios no suelen cambiar de campo, ni los dueños de arrendatarios si es que pagan en forma, cuidan la tierra y cumplen dichos acuerdos. Actualmente en Uruguay los dueños no se plantean la posibilidad de vender, y quienes arriendan bajo las condiciones mencionadas suelen permanecer hasta por 10 años en un mismo territorio.

La demanda no viene solo de aquellos experimentados en el agro, sino también inversores que buscan incursionar en el rubro por su rentabilidad. En contraposición la política ejecutada por el BCU en los últimos días con una fuerte suba de las tasas de interés ha retraído la inversión productiva, frente a una mayor rentabilidad de los instrumentos financieros. Asimismo, los precios de las materias primas están en alza, por lo que nuevamente la balanza se inclinaría a favor de los campos, si y solo si, el rendimiento supera el potencial retorno de los activos financieros disponibles.

¿Qué valores tiene el campo en Uruguay?

Más allá del codiciado encuadre administrativo descripto, hay una gran variedad de campos de distintas características orientados a diferentes enclaves productivos.

Si se busca la propiedad, un campo criador cuesta alrededor de 2.500 dólares por hectárea, uno con aptitud forestal se sitúa en torno a los 3.000 dólares por hectárea y uno invernador asciende a 3.450 dólares/Ha. Aquellos de tipo agrícola, dependiendo su ubicación y productividad, van desde 6.000 a 11.000 dólares por hectárea para su adquisición.

En caso contrario, de buscarse el arrendamiento, un campo agrícola con ubicación en Cerro Lago puede adquirirse por 140 dólares la hectárea. Si se va al terreno ganadero, un territorio con índice Coneat superior a 80 asciende a 110 dólares/Ha. Asimismo, un campo criador por debajo de los 80 puntos, puede conseguirse por 80 o 90 dólares/Ha.

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