20 de abril 2026 - 10:51

Brasil activa el dragado del Canal San Gonzalo y abre una nueva salida fluvial para Uruguay

La obra permitirá conectar la Laguna Merín con el puerto de Río Grande, lo que promete reducir costos logísticos en el este del país.

La Hidrovía reducirá costos logísticos y abrirá salida competitiva al puerto de Río Grande.

La Hidrovía reducirá costos logísticos y abrirá salida competitiva al puerto de Río Grande.

Foto: Intendencia de Cerro Largo

Brasil anunció que comenzará el dragado del Canal San Gonzalo, que permitirá conectar la Laguna Merín con la Laguna de los Patos y habilitar el acceso al puerto de Río Grande, antes de junio lo que abre un nueva vía de comunicación regional con impacto directo en la competitividad del este y noreste del país.

Uruguay ya fue informado oficialmente sobre la decisión brasileña de avanzar en la obra que permitirá la integración fluvial entre ambas naciones. El dragado del Canal San Gonzalo favorecerá la navegabilidad continua entre ambas lagunas y creará una nueva puerta de salida hacia el Atlántico a través del puerto de Río Grande.

El presidente de la Comisión Binacional Técnica de la Laguna Merín, Paulo Beck, confirmó que recibió la comunicación de las autoridades brasileñas y destacó el avance tras años de gestiones. “Después de 15 años, Brasil tiene la intención de hacer el dragado. Es una felicidad”, afirmó Beck a Subrayado. Además, se refirió al impacto sobre proyectos portuarios que habían quedado trancados: “Es una obra fundamental. Cancillería de distintos gobiernos trabajó en esto y celebramos que Brasil nos dé esta señal”.

La intervención, que tendrá un plazo estimado de un año para su ejecución en esta etapa inicial, es clave para destrabar iniciativas como los puertos en Río Tacuarí y Cebollatí, uno de los cuales incluso había obtenido licencias en 2017 pero no pudo concretarse por la falta de condiciones de navegabilidad.

El impacto el comercio y la industria

La consolidación de la hidrovía de la Laguna Merín podría modificar la logística de granos, madera y cargas industriales. La iniciativa había quedado en suspenso en 2024 tras las inundaciones en el estado de Río Grande del Sur, pero ahora retoma impulso con una inversión estimada en 10 millones de dólares para estudios, supervisión y obras de dragado y señalización.

La idea de conectar de forma eficiente esta cuenca binacional se remonta a los años 60, pero recién en los últimos años tomó forma concreta tras acuerdos políticos entre los gobiernos de ambos países, incluyendo avances durante las gestiones de Luis Lacalle Pou, Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva.

Del lado uruguayo, el eslabón más avanzado es la terminal portuaria proyectada sobre el río Cebollatí, en Treinta y Tres, que implicará una inversión de 35 millones de dólares. Su desarrollo permitiría canalizar exportaciones de granos, carnes, clinker y otros productos directamente hacia Brasil, reduciendo costos logísticos frente a las rutas actuales que dependen de camiones hacia Montevideo o Nueva Palmira.

Según estimaciones técnicas, la hidrovía permitirá el transporte por barcazas de mayor porte y aumentará el movimiento de cargas en el puerto de Río Grande, beneficiando a ambos países. La cuenca involucrada abarca unos 143.000 kilómetros cuadrados y alcanza a cerca de 4,5 millones de personas, lo que dimensiona su potencial económico.

El reclamo de ambientalistas

Organizaciones ambientalistas han advertido sobre posibles impactos en el ecosistema de la Laguna Merín, afectada en los últimos años por episodios de cianobacterias. En ese sentido, autoridades de ambos países ya conformaron grupos de trabajo específicos para monitorear la calidad del agua y mitigar riesgos.

Durante la 119ª reunión de la Comisión Mixta Uruguayo-Brasileña para el desarrollo de la Cuenca de la Laguna Merín en julio de 2025, se conformó un grupo de trabajo específico para tratar la temática ambiental, reconociendo que "los problemas de cianobacterias no son ajenos a la laguna Merín", según señaló el titular de la delegación uruguaya, Gustavo Guarino.

Por parte brasileña, se han detectado niveles nocivos de fósforo y bacterias E. coli en aguas de la Laguna Merín, aunque el gobierno municipal de Santa Vitória do Palmar aprobó su idoneidad para baño basándose en análisis de la agencia ambiental del estado de Río Grande del Sur (Fepam). El desafío será equilibrar el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental de una cuenca que provee agua potable a millones de personas en ambos países.

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