Hace varios meses que la economía no da señales contundentes de crecimiento, lo cual obviamente es una preocupación a varios niveles. Sin embargo, en los últimos días algunos indicadores mostraron un comportamiento positivo, lo que permitiría alentar cierto optimismo, aunque los datos de un mes no alcanzan para configurar una tendencia.
Primero fue el dato de la producción industrial de marzo, que aumentó 9,4% interanual. En el primer trimestre, el incremento fue de 3,9%. Contrariamente a lo que sucedió en meses previos recientes, en este caso la suba fue más amplia, abarcando a varios sectores: industria automotriz, industria química, industria maderera, además del aumento en la producción de concentrados de bebida en zona franca de Colonia (Pepsi).
Hay que ver si el sector puede sostener esta actividad. A nivel frigoríficos, por ejemplo, la industria tocó un mínimo histórico en abril, lo que va a incidir en las cifras de dicho mes. Además, varios sectores siguen aquejados de problemas de competitividad.
Recaudación, actividad económica y riesgo país
Otro dato positivo que cortó con un escenario de debilidad, es la recaudación de impuestos, que subió casi 10% interanual en términos reales en abril. En recaudación, el dato puntual de un mes hay que tomarlo con cautela, porque muchos impuestos se pagan bimensualmente o con una periodicidad mayor. De todas maneras, el dato fue muy fuerte y —además— en el acumulado anual, el aumento fue 2,2% real, más modesto pero igualmente significativo. Asimismo, hay que destacar que se incrementó la recaudación de la DGI de todos los impuestos, incluyendo el impuesto a la renta empresarial que, en los primeros cuatro meses del año, aumentó 3,3% real respecto al mismo periodo del año anterior.
Gráfica recaudación DGI
La recaudación de la DGI trepó fuertemente en abril.
Un indicador más abarcativo, que incluye los anteriores y otros, es el Índice Líder de Ceres (ILC), que también aumentó en abril un 0,2%, cortando 4 meses sin crecimiento y con los dos últimos meses previos, en retroceso. El índice de Difusión del ILC también mostró una mejora, con un 70% de las variables en alza.
Los datos de empleo, a su vez, muestran un leve deterioro en los últimos meses —después de haber llegado a máximos históricos— pero se mantienen en niveles similares a los de un año atrás; sí ha caído la demanda de empleo, y eso es una luz de alerta.
Otro dato, no estrictamente de actividad pero muy relevante, es que el riesgo país se ha mantenido bajo —el indicador de la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay (Bevsa) tocó un mínimo de varios meses—. Esto no quiere decir que el crédito no se encarezca; de hecho, la tasa de interés global subió en los últimos días. Pero los retornos de los títulos uruguayos han bajado en términos relativos y eso es relevante en un contexto de alta incertidumbre global.
Limitaciones y desafíos para la economía
De todo esto puede decirse que la economía sigue enfrentando limitaciones y desafíos, pero parecería distanciarse de un escenario de caída. Dicho de otra forma, más que irse a los extremos, la economía parecería seguir peleando el empate, o buscando algún gol de ventaja. Pero en este partido, los de afuera no son de palo: el contexto externo —con el petróleo que sigue altísimo— seguramente causará efectos negativos adicionales a lo que ya se han visto en los mercados internacionales, tanto a nivel financiero como comercial. En la región, a su vez, Argentina se ha encarecido en relación a nuestro país, lo que puede ayudar en términos de precios relativos; pero de ahí a configurar una demanda regional más fuerte, hay un trecho.
En síntesis, los últimos días trajeron algunas buenas noticias en la economía, algunos “brotes verdes” que alientan cierto optimismo. De todas maneras —como el propio Ceres indica— hay que esperar a los próximos meses para ver si se configura una tendencia positiva más clara en la actividad económica.