22 de octubre 2026 - 21:40

CAF destacó los avances de Uruguay en el empleo rural y advirtió que producir riqueza no alcanza para desarrollar los territorios

El Banco de Desarrollo presentó en Montevideo el Reporte de Economía y Desarrollo junto con los desafíos económicos del país.

Uruguay alcanzó el 90% de la formalización del empleo agropecuario. 

Uruguay alcanzó el 90% de la formalización del empleo agropecuario. 

Foto: Intendencia de Montevideo

Así surge del Reporte de Economía y Desarrollo (RED) 2026 de CAF —banco de desarrollo de América Latina y el Caribe—, titulado Raíces del futuro: el nuevo mundo rural de América Latina y el Caribe, presentado en Montevideo con la participación de autoridades nacionales, representantes empresariales y especialistas.

Durante la actividad, el vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF, Christian Asinelli, destacó especialmente el desarrollo tecnológico alcanzado por el sector agropecuario uruguayo y sostuvo que la transformación de las economías rurales abre nuevas oportunidades para la región. “Esas mismas actividades se han tecnificado, han mejorado, han incluido mucha tecnología que le da más productividad, especialmente en países como el Uruguay, donde se trabaja muchísimo estas cuestiones”, afirmó.

Por su parte, el director de Descentralización de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), José Manuel Arenas, advirtió que el crecimiento de la producción no garantiza por sí mismo el desarrollo de las comunidades. “No basta con que tenga una enorme capacidad de producir riqueza, si no consigue que quienes viven en cada uno de esos territorios puedan, no solamente desarrollarse a sí mismos, sino desarrollar a cada una de las comunidades que tienen y que dan origen a esa riqueza”, señaló.

Uruguay alcanza una formalización del 90% en el empleo agropecuario

Uno de los datos más relevantes del informe para Uruguay es el nivel de formalización alcanzado entre los asalariados del sector agropecuario. Según el análisis de CAF, nueve de cada diez trabajadores asalariados agropecuarios uruguayos están registrados, un desempeño que contrasta con los elevados niveles de informalidad laboral que persisten en buena parte de América Latina.

El estudio vincula este avance con los cambios institucionales registrados a partir de la incorporación de la negociación colectiva rural en 2005. Los investigadores Dolores de la Mata, Mariana Marchionni, Iván Albina y Juan Barnes destacan la experiencia uruguaya al analizar las transformaciones del empleo rural y las políticas que contribuyeron a mejorar las condiciones laborales.

El dato adquiere especial relevancia en una región donde la informalidad alcanza aproximadamente al 67% de los trabajadores rurales. Sin embargo, los autores advierten que la transformación de la estructura productiva y el desplazamiento hacia actividades no agropecuarias no garantizan automáticamente empleos de mayor calidad.

En ese sentido, sostienen que “dejar la agricultura y acceder a un buen empleo son dos cosas distintas”, al señalar la necesidad de acompañar la diversificación económica con políticas de capacitación, formalización y mejora de los ingresos.

CAF destacó la incorporación de tecnología

Durante su intervención, Asinelli sostuvo que América Latina y el Caribe atraviesa una oportunidad histórica vinculada con la disponibilidad de recursos naturales, energía, alimentos y capital humano, en un escenario internacional marcado por fuertes tensiones geopolíticas.

“América Latina y el Caribe es una región solución a los problemas que tiene el mundo”, afirmó el jerarca, al destacar que el continente dispone de recursos estratégicos para responder a las nuevas demandas de la economía internacional.

“Creemos que nuestra región, en este momento geopolítico tan difícil que está viviendo el mundo, tiene casi todo lo que el mundo necesita. Tiene energía, tiene minerales raros, el litio, el cobre, tiene alimentos, tiene talento humano”, expresó.

Asinelli planteó que aprovechar esas ventajas requiere profundizar la integración regional, incrementar la productividad y reducir los niveles de informalidad. En ese marco, destacó que el concepto tradicional del campo está cambiando aceleradamente y que las economías rurales incorporan actividades que van mucho más allá de la agricultura y la ganadería. “El nuevo mundo rural que vamos a ver en este informe es distinto al mundo rural que quizás veíamos o conocíamos hace 10, 15 o 20 años. Ya no es solamente la agricultura o la ganadería”, señaló.

OPP: el desafío es que las familias puedan elegir vivir en el interior

Desde el gobierno uruguayo, Arenas puso el foco en la necesidad de que el desarrollo económico de los territorios se traduzca en mejores condiciones de vida para sus habitantes. El director de Descentralización de la OPP sostuvo que Uruguay cuenta con zonas de enorme potencial productivo, pero que esa capacidad debe acompañarse de políticas que permitan fortalecer las comunidades locales.

En particular, destacó que uno de los objetivos centrales de la descentralización es generar condiciones para que las personas puedan permanecer en sus lugares de origen y desarrollar allí sus proyectos de vida.

Forestación, energía y turismo abren nuevas oportunidades

El reporte de CAF propone superar la visión tradicional del mundo rural como un espacio dedicado exclusivamente a la producción primaria. El organismo identifica oportunidades de diversificación en actividades como la agroindustria, la producción forestal, la energía, el turismo sostenible, los servicios y la explotación de minerales estratégicos.

Asinelli sostuvo que estas transformaciones están modificando la estructura del empleo y las posibilidades económicas de territorios que anteriormente tenían escasas alternativas productivas. “El mundo rural no es solamente peones de campo trabajando, sino que hay personas que trabajan en servicios, personas que trabajan en cuestiones vinculadas a los minerales”, explicó.

También destacó que algunas zonas de América Latina, consideradas durante décadas poco atractivas desde el punto de vista económico, atraviesan actualmente procesos de expansión asociados con la creciente demanda de minerales críticos. Para Uruguay, estas tendencias se relacionan especialmente con el desarrollo forestal, la producción de celulosa, las energías renovables, la agroindustria y las oportunidades de expansión del turismo rural.

Otro de los aspectos centrales del documento es la necesidad de mejorar la conectividad física y digital de los territorios rurales. CAF identifica dificultades vinculadas con la infraestructura vial, el acceso a internet, los servicios financieros, la educación y la atención sanitaria, que condicionan las posibilidades de crecimiento de numerosas regiones latinoamericanas.

En Uruguay, estas recomendaciones se vinculan con la importancia de mantener y mejorar la red de caminos rurales, fortalecer la conectividad y ampliar las oportunidades de formación y empleo fuera del área metropolitana.

La pobreza rural duplica a la urbana en América Latina

El reporte también expone las importantes desigualdades que persisten entre los territorios rurales y urbanos de América Latina y el Caribe. Según CAF, alrededor de 120 millones de personas viven en zonas rurales de la región, donde la pobreza alcanzó al 34% de la población en 2023, frente al 17% registrado en las ciudades.

Aunque la pobreza rural se redujo durante las últimas dos décadas, las diferencias continúan siendo significativas. La presentación del RED 2026 reunió a autoridades y representantes de distintos sectores vinculados con el desarrollo territorial.

La apertura estuvo a cargo de Asinelli y Arenas, mientras que la presentación técnica del documento correspondió al economista principal de CAF, Juan Odriozola. El panel de discusión incluyó al intendente de Florida y presidente del Congreso de Intendentes, Carlos Enciso; al director nacional de Vialidad, Federico Magnone; al CEO de Montes del Plata, Diego Wollheim; y a la socia de Exante, Florencia Carriquiry.

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