La demanda laboral en Uruguay registró su primera caída interanual trimestral durante los primeros tres meses del año, y si bien ésta se corresponde con la dinámica que el mercado de trabajo venía demostrando, sobre todo en el segundo semestre del 2025, algunos indicadores específicos encienden luces amarillas.
Con una caída trimestral del 5,8%, la demanda laboral, que tuvo un 2025 récord incluso con una desaceleración durante la segunda mitad del año, parece haber comenzado una etapa de decrecimiento, según el último monitor laboral de Advice. Si bien este dato enciende algunas alarmas, lo cierto es que no es inesperado —en línea con la desaceleración local, pero también con el desempeño de la economía global—; e incluso puede interpretarse más como un ajuste o normalización tras el período de gran crecimiento.
Esto, por lo tanto, no permite anticipar de por sí un devenir negativo en los próximos meses a nivel de empleo. De todos modos, hay algunos indicadores clave vinculados a la demanda laboral que configuran un escenario complejo para que el desempeño del 2025 pueda repetirse.
Las proyecciones de bajo crecimiento presionan la expansión laboral
Las proyecciones de crecimiento económico para este año es el primer indicador que enciende luces amarillas: la mayoría de las estimaciones apuntan a una magra expansión del Producto Interno Bruto (PIB) —incluso el gobierno analiza ajustar sus previsiones presupuestales en función de un crecimiento que sería del 1,6%, un punto por debajo del escenario original—, algo importante considerando que la demanda laboral mantiene una estrecha relación con la actividad económica.
Asimismo, si se considera el horizonte de los próximos dos años, las expectativas económicas se encuentran en su momento más bajo desde la pandemia. Con este telón de fondo, parece difícil imaginar un mercado laboral que crezca, al menos al ritmo en que lo hizo durante el primer semestre del año pasado.
Proyecciones de crecimiento Advice
Las expectativas económicas respecto del crecimiento de la economía uruguaya se encuentran en su peor momento desde la pandemia.
Advice
Dólar y competitividad, claves en términos de costos
El dólar y la competitividad, en tanto, no solo son factores determinantes para las exportaciones, sino también para el empleo. Por un lado, la apreciación del dólar frente al peso uruguayo durante los primeros meses del año —luego de haber estado preocupantemente bajo y en medio de un clima de fuerte inestabilidad geopolítica—, en caso de continuar, podría contribuir a revertir parcialmente la pérdida de competitividad que afecta a sectores clave de la economía y el empleo, particularmente a los servicios globales empresariales y de tecnología, que viene siendo bastante golpeados por el cambio de tendencia a nivel internacional.
En paralelo, también hay que considerar que ese mismo aumento del dólar genera presiones inflacionarias; y que el Índice de Precios del Consumo (IPC) es una variable determinante en el ajuste de los salarios. Por lo tanto, este comportamiento podría presionar a la baja la demanda laboral ante unos costos más elevados de contratación.
Evolución del salario real, ¿positivo o negativo?
Ciertamente, que el salario real crezca es una gran noticia para los uruguayos. De hecho, durante el 2025 éste aceleró su crecimiento y cerró el año con un aumento del 2,3% frente al ritmo más moderado del 2024, cuando el incremento fue del 0,9%.
Salario real Advice
El crecimiento del salario real aumenta los costos de contratación y lleva a una menor oferta de empleo.
Advice
En contrapartida, los mayores salarios también son contemplados por el sector empleador, ya que los costos salariales suelen ser una variable de ajuste de la demanda de trabajadores.
Dejá tu comentario