La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presentó sus nuevas proyecciones económicas para la región dentro de su informe anual Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2025, y mejoró levemente sus previsiones de crecimiento para Uruguay, de 2,6% a 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB) para este año.
En un contexto de bajo crecimiento generalizado tanto para la región como en el mundo —la tasa de crecimiento mundial llegaría a su nivel más bajo desde la pandemia de Covid-19, según lo esperado por el organismo—, la Cepal corrigió levemente al alza el aumento del PIB esperado para el país durante un 2025 conmocionado por la coyuntura internacional y los movimientos a nivel local. Así, del 2,6% que había pronosticado en abril para este año, pasó un 2,8%.
De todos modos, y si bien la cifra es mejor, sigue siendo alarmantemente baja, sobre todo si se pone en contexto de un estancamiento en la economía uruguaya que se extiende desde hace una década. Para el 2026, en tanto, la previsión es de 2,5%.
En el contexto regional, donde el crecimiento proyectado por la Cepal es de 2,2% para ambos años en el caso de América Latina, y de 2,7% y 2,4% para América del Sur; Uruguay se encuentra bastante alineado, apenas por encima del promedio. El ajuste levemente al alza en las perspectivas tanto generales como particulares del país se deben a un mejor desempeño del esperado en el PIB del primer trimestre.
Proyecciones Cepal Agosto
Según advirtió el organismo internacional, la región continúa en un prolongado período de bajo crecimiento, y es necesario y urgente que se movilicen mayores recursos para superar las "trampas del desarrollo" que la caracterizan. Esto, principalmente, porque la mayoría de los países experimentarán una desaceleración respecto del 2024, con las excepciones de la recuperación en Argentina (5% contra el -1,3% del año pasado) y Ecuador (1,5% contra el -2% previo); el repunte del crecimiento en Colombia (2,5%); y la sólida expansión de Paraguay (4% para ambos años).
Un escenario macroeconómico complejo
"El escenario macroeconómico para 2025-2026 estará marcado por un menor dinamismo de la demanda agregada interna. El entorno macroeconómico regional estará caracterizado por una débil demanda interna, en particular por la desaceleración del consumo privado. Además, las perspectivas internacionales se mantienen desfavorables, limitando el impulso externo para el crecimiento regional", resumió la Cepal en su nuevo informe anual.
En este sentido, señaló entre los principales condicionantes del moderado crecimiento económico mundial las tensiones y fragmentación geoeconómica, las condiciones financieras aún restrictivas, el debilitamiento del comercio internacional y conflictos bélicos, entre otros. "A esto se suma una acentuación de la vulnerabilidad externa, reflejada en el aumento proyectado del déficit de la cuenta corriente y en la mayor dependencia del capital externo", agregó y, en ese sentido, sostuvo que la balanza de pagos latinoamericana seguirá siendo impactada por distintos riesgos propios del escenario global de elevada incertidumbre.
La Cepal también alertó por una desaceleración del crecimiento del empleo, en consonancia con la dinámica de la actividad económica. Aunque, incluso con riesgos de presiones inflacionarias al alza, la inflación regional se mantendría estable.
Frente a esto, el organismo urgió a que la región “movilice mayores recursos para superar las trampas del bajo crecimiento, la alta desigualdad, la escasa movilidad social y las persistentes brechas estructurales de desarrollo".
"A mediano plazo, América Latina y el Caribe enfrentará el reto de preservar su estabilidad macroeconómica y avanzar en su transformación productiva, en un entorno internacional cada vez más volátil. Enfrentar este reto exige articular una visión estratégica de largo plazo para sostener un desarrollo sostenible e inclusivo, con políticas macroeconómicas de corto plazo que permitan mitigar riesgos y reducir la exposición a choques externos”, señaló el secretario ejecutivo de la comisión regional de las Naciones Unidas (ONU), José Manuel Salazar-Xirinachs, durante la presentación del informe.
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