8 de agosto 2025 - 10:54

Charlas de quincho: horas extra, revanchismos y pequeños acuerdos parlamentarios

La discusiones salariales desvelan a los ministros de Trabajo y Economía, Juan Castillo y Gabriel Oddone, mientras los movimientos impositivos abren nuevos frente de discusión de cara al presupuesto.

La discusiones salariales desvelan a los ministros de Trabajo y Economía, Juan Castillo y Gabriel Oddone, mientras los movimientos impositivos abren nuevos frente de discusión de cara al presupuesto.

La discusiones salariales desvelan a los ministros de Trabajo y Economía, Juan Castillo y Gabriel Oddone, mientras los movimientos impositivos abren nuevos frente de discusión de cara al presupuesto.

El panorama por conflictos laborales está complicándose, con varios casos sin resolver y otros que se van acumulando, ante la discusión presupuestal que se viene. Además, nuevos casos de crisis empresariales emergen y se suman problemas. Con esta situación, no es de extrañar que el ministro de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Juan Castillo, deba destinar “horas extra” a la tarea ministerial.

Como si todo esto fuera poco, está lanzada la negociación en los Consejos de Salarios, con pocos avances. Si bien se evalúa, en general, que las pautas del Ejecutivo están bien balanceadas, tanto desde el empresariado como desde los sindicatos no están del todo conformes. “Es el mejor síntoma de que son lineamientos equilibrados”, dijo -un poco en broma, un poco en serio- un economista cercano al equipo del ministerio de Trabajo.

“Lo que percibimos, sin embargo, es que hay cierta desconfianza, como que están buscando un ‘cangrejo bajo la piedra’ que no existe”, agregó. Los empresarios aducen que las pautas para la franja de salarios más bajos son muy exigentes, porque si bien son remuneraciones modestas, se asocian a empresas con poca capacidad de aumentarlas. Los trabajadores, por su parte, temen perder salario real, porque los lineamientos tienen correctivos pero por inflación subyacente y con margen de tolerancia.

En este contexto, desde el ministerio de Trabajo cuentan que Castillo está destinando horas finales de sus extensas jornadas a apuntalar a los negociadores. “Hay gente muy presionada y -en algunas mesas- el ambiente es tenso”, relatan. De tal manera que el ministro busca infundir energía para profesionales que, si bien en su mayoría tienen experiencia, están enfrentando una situación desafiante. “El mensaje es que no bajen los brazos y mantengan el optimismo para lograr acuerdos”.

El propio Castillo vive la tensión, expuesto además políticamente. En el reciente lanzamiento del Instituto del Trabajo y Relaciones Laborales de la UDE, que lidera el exministro Pablo Mieres, el titular del MTSS dijo, ante cierta sorpresa de la asistencia, que le habían tocado varios conflictos “heredados”, del gobierno anterior. Luego, dirigiéndose a Mario Arizti, exsubsecretario, dijo que era una broma, pero quedó la duda. “No se puede hablar de conflictos heredados, pero lo que es cierto es que había muchas situaciones ‘latentes’ que hicieron irrupción ahora”, comentó un abogado laboralista que asistía al evento.

Allí también llamó la atención la presentación del secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, quien PowerPoint por medio, hizo una muy elaborada presentación sobre su visión de los temas laborales. “Vino preparado Marcelo”, comentó un sindicalista en la segunda fila.

Impuestos

En el equipo económico se está finiquitando el proyecto de Presupuesto, con una primera etapa de trabajo con los ministerios en las que plantean los aspectos básicos de una ley que va a evitar, al máximo posible, agregar nuevos gastos: el déficit fiscal está en un nivel insostenible y hay que achicarlo.

El equipo que lidera Gabriel Oddone se plantea hacerlo paulatinamente, pero la política puede “meter la cola”: las presiones por más gastos son múltiples, en particular desde el sindicalismo. La negociación salarial con COFE viene complicada. “Es un asunto donde no se puede ceder, porque el gasto salarial es el más importante después de las jubilaciones y -además- es una señal para todo el resto de los sectores”, planteó una jerarca cercana al presidente Yamandú Orsi.

Por otra parte, todo indica que habrá algunos cambios impositivos, a pesar de que Orsi -en la campaña electoral- fue explícito en que su gobierno no aumentará los impuestos. De manera que el asunto -obviamente- va a tener mucha repercusión política, y en el gobierno ya lo están anticipando. “A ver… es como sucedió con el gobierno de (Luis) Lacalle Pou, se le recordaba que planteó el mismo compromiso de no aumentar impuestos y se le buscó y rebuscó alguna contradicción a partir de que asumió”, recordó un economista que se precia de imparcialidad, a pesar de tener pasado de militancia política. “Ahora quienes están en la oposición buscan revancha”, agregó.

“Cuando Lacalle Pou cambió el ajuste en el Imesi o redujo la devolución del IVA en las tarjetas, eran cosas previsibles que, creo, no cabía catalogarlas como aumentos de impuestos. Tampoco veo ahora -como están diciendo algunos blancos- que reducir el descuento de Imesi en la frontera con Argentina sea un aumento de impuestos: ese beneficio se planteó para cuando el dólar paralelo en Argentina estaba por las nubes y hacía que salieran de a miles los uruguayos a comprar al país vecino. Esa situación ahora cambió y es razonable ajustar ese beneficio para el lado argentino, considerando además que se está haciendo un fuerte descuento de Imesi para el lado de la frontera con Brasil”, describió.

Donde sí habría un aumento de impuestos claro, o una extensión de un impuesto, es en el IRPF. En el equipo económico parece ya estar tomada la decisión de extender dicho impuesto a las ganancias de capital de los residentes uruguayos en el exterior. “Hasta ahora se viene aplicando ese impuesto a los retornos por intereses o dividendos, ahora se ampliará para las ganancias de capital”, confirmó una fuente del MEF. Esto implica que si una persona tiene un aumento en el valor de su capital, por ejemplo en acciones o en inmuebles, deberá pagar el IRPF por ese aumento en su valorización. “Lo que hay que definir es si se aplica con un criterio de realización o se va al capital nominal”, explicaba un tributarista mientras revisaba en el WhatsApp para ver si tenía novedades.

Se ha planteado que esto puede ser un desestimulo para aquellos que han optado por residir en Uruguay por sus buenas condiciones institucionales e incluso accedieron a la ciudadanía como es el caso de varios argentinos millonarios en Patrimonio. “Eso es teóricamente posible, pero se olvidan de que quienes llegaron al Uruguay recientemente a residir gozan del denominado Tax Holiday, unos 10 años de exoneración tributaria en este tipo de impuestos. Por lo tanto, en principio no estarían afectados, al menos en el corto y mediano plazo”, explicó el experto.

Frontera

“Hubo humo blanco”, bromeó un legislador nacionalista, mientras leía la versión final del proyecto. Hablaba del régimen especial para la frontera, que se aprobó en Diputados por unanimidad, luego de que se incluyera -a pedido de la oposición- la posibilidad de que el régimen no solo abarcara productos importados sino también los de producción nacional. “Era un reclamo razonable de los industriales, tal como planteó la Cámara de Industrias en la comisión”, recordó el diputado opositor.

En concreto, el proyecto que pasó al Senado dice en su artículo 19: “Facúltase al Poder Ejecutivo a extender las exoneraciones tributarias previstas en el artículo 1° a los productos que se incluyan en el régimen especial de comercio de frontera, cuando los mismos sean manufacturados por empresas nacionales y adquiridos para su comercialización por micro, pequeñas y medianas empresas, en el marco del régimen creado por la presente ley”.

“Es algo positivo, pero estaremos atentos”, comentan desde la CIU. “Porque esto de ‘facultar’ da lugar a cierta discrecionalidad. Tenemos que ver, además, cómo queda en el Senado”, agregó el industrial consultado, mientras intercambiaba el proyecto con otros colegas. Desde el gobierno se reconoce que la oposición actuó con oportunismo: “no podíamos quedar desconociendo el reclamo de la industria nacional, por más que el objetivo del proyecto es el comercio fronterizo”, comentó una legisladora oficialista.

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