Convocados en un coqueto salón de reuniones, en uno de los clásicos hoteles de alto nivel en el Centro de Montevideo, una importante institución financiera convocó a uno de los politólogos de referencia en Uruguay, para departir con empresarios sobre la situación política. El año electoral genera mucha expectativa.
Mientras el jugo de naranja natural, alguna limonada y los clásicos cafés con medialunas se consumían en las mesas, el profesional inició la charla diciendo que esta campaña electoral ya empieza a derribar algunos mitos. “El primero de ellos es el favoritismo del Frente Amplio -comenzó-. Durante muchos meses, desde el año pasado, se escuchaba que el FA era el favorito para esta elección y algunas encuestas efectivamente lo mostraban con un nivel de adhesión alto, claramente mejor a 2019”, planteó. “Y seguramente el Frente vote mejor que en 2019, pero eso no necesariamente quiere decir que gane la elección. De hecho, si me tuviera que ‘jugar’ alguna ficha diría que hoy el favorito es el oficialismo”, sentenció.
En el empresariado -se sabe- hay una mayor afinidad al actual oficialismo y luego de escuchar esto varias caras se veían aliviadas y hasta sonrientes, aunque no totalmente convencidas. “El asunto -continuó el experto- es que, en general, hay un ambiente de cierta conformidad con la situación general en el país, después de las complicaciones de la pandemia. Además Uruguay verdaderamente luce muy bien en la comparación regional, en especial con Argentina, y eso la gente lo valora”, remarcó.
“Otro mito que está claramente cayendo en estas semanas es el favoritismo de Yamandú Orsi en la interna del Frente Amplio. Las últimas encuestas muestran la interna del Frente realmente muy pareja y con Cosse mejorando; tengo elementos para pensar que Carolina Cosse puede ganar la elección interna en la izquierda”, aseveró. Allí las caras cambiaron el semblante y hubo rumoreos, porque -también se sabe- el empresariado en la interna del Frente prefiere claramente a Orsi, si le dan a elegir. “¿Cómo se explica este ascenso de Cosse?", preguntó un empresario de la logística, que no pudo contener la ansiedad hasta el espacio de preguntas. “Puede parecer difícil de asumir, pero es sencillo: los que votan en las internas son los adherentes ‘duros’, los más fieles dentro de los partidos; aquellos que están convencidos de a qué partido van a votar -analizó el experto-; y en el Frente Amplio los votantes están enojados, desconformes y quieren confrontar con el gobierno. Y la que está expresando esto claramente es Carolina Cosse, que no le reconoce casi nada al gobierno”, explicó. “Mientras, Yamandú Orsi opta por una estrategia que puede ser buena para octubre pero no tanto para la interna”, concluyó. Se escucharon nuevos rumoreos, y en el espacio de preguntas algún profesional inquieto pidió algo más de profundización sobre estos asuntos y acerca del resto de los candidatos. Mientras el desayuno iba terminando, quedaron muchas preguntas todavía por responder.
Plebiscito
El ambiente de festejo, casi emocionado, en la sede del PIT-CNT contrastaba con algunas caras de preocupación entre legisladores del Frente Amplio, mientras llegaban las firmas al Parlamento. La central sindical logró sobradamente presentar las firmas requeridas para convocar a un plebiscito que -de aprobarse- modificaría sustancialmente el sistema de seguridad social del Uruguay. Desde el oficialismo, la noticia fue recibida hasta con beneplácito. “Ahora sí quedó la cancha bien marcada, quiénes estamos de un lado y quiénes están del otro, para defender el interés general o para agitar fantasmas y cucos, y llevar el país a un callejón sin salida”, comentó vehemente una legisladora blanca con ganas de ya salir a la cancha a confrontar.
En el FA observan que buena parte de los principales economistas referentes de la izquierda -muchos de ellos integrantes de los equipos del MEF en los gobiernos frentistas- salieron casi al unísono a rechazar la iniciativa del PIT-CNT. Aun así, la movida de la central sindical pone al Frente en una situación difícil. “El oficialismo sale a cruzar al PIT-CNT y en esa discusión es difícil ser neutral (…). Yamandú ha sido muy claro en señalar que no respalda la iniciativa; pero de ahí a criticarla y hacer campaña en contra, es muy difícil… son compañeros”, reconoce una militante del MPP del interior, con camino recorrido en política y conocedora de la relación entre el frente y los sindicatos. Muchos piensan que es un ida y vuelta fácil, pero nada más lejos de la realidad: para quienes estamos en el FA la movida sindical es siempre compleja”, agregó. En el Partido Comunista no opinan lo mismo: un veterano dirigente se reafirmaba en que -con el éxito del PIT-CNT- ganan todos: “esto expone al neoliberalismo nuevamente con el tema de las AFAPs (…) va a ser una discusión intensa y estoy seguro que va a ser un avance para nosotros”, afirmaba convencido, mientras rumbeaba para el acto del Primero de Mayo.
Militancia
“Son buenísimos… ¡pero tienen que ser más orgánicos!”, exclamaba con una sonrisa preocupada un dirigente nacionalista, con alto cargo en el gobierno. Aludía a la vigorosa y continua participación de un par de legisladores blancos que están cobrando cada vez más notoriedad en los últimos meses, y todo indica que serán protagonistas de la campaña. “Graciela ha aflojado un poco, pero Sebastián sigue yendo a fondo, cada vez más…”. El dirigente aludía a Graciela Bianchi y Sebastián da Silva, que están siendo voceros notorios del oficialismo, en particular en su confrontación con la oposición y con el PIT-CNT. En efecto, Bianchi se ha mostrado más moderada últimamente, pero Da Silva le ha salido duro al sindicalismo y permanentemente asocia el Frente Amplio con la central sindical, para lo cual ya ha acuñado el mote “Fapit”, que es furor entre los militantes blancos (en particular en su grupo, la lista 40), pero que enerva a la izquierda. “Está todo bien con la militancia activa y hasta agresiva, pero a veces toma un protagonismo que deja incluso a los principales dirigentes en segundo plano (…) todo tiene un límite se quejó el dirigente, mientras hablaba con allegados partidarios. Uno de ellos, con sonrisa pícara, tomó su celular y le mostró el video de Da Silva, donde se pregunta “¿Dónde está Leal?”; “¿No es genial?”, preguntó. El dirigente intentó mantener el tono crítico, pero no pudo evitar una sonrisa.
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