La resolución del juez Recarey respecto al proyecto Arazatí no sorprendió en el gobierno. Los antecedentes del magistrado apuntaban a que seguramente emitiría una resolución negativa y así lo preveían los abogados, tanto de la OSE como del Ministerio de Ambiente, que apelarán el fallo. Pero a nivel del gobierno también se ha visto este asunto desde otra perspectiva.
Charlas de quincho en Uruguay
Entre los expertos preocupa que las bajas temperaturas afecten la participación electoral de una ciudadanía ya apática mientras que los empresarios quedaron helados por otra cosa: el pronóstico de corrección del tipo de cambio.
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El clima preocupa a nivel político, mientras que el atraso cambiario sigue siendo el dolor de cabeza para el agro uruguayo.
“Las empresas constructoras - y este caso no es la excepción- siempre quieren tener más obras y que la actividad no pare, lo cual es lógico. Pero hay que ver que es una inversión millonaria y -tal vez- haya otras maneras de solucionar el problema que se quiere enfrentar”, reflexionó un ingeniero cercano al gobierno, que hoy está trabajando a nivel de gobiernos departamentales. "¿A qué te referís? no te capto bien…", le preguntó su amigo, mientras viajaban a Montevideo desde el norte. “Fíjate el tema del pólder: los israelíes de Mekorot, una de las empresas líderes globales en gestión de aguas, no ven necesaria su construcción, y sin embargo quedó en el proyecto. Me llama la atención… a Uruguay no le sobra la plata; ya quedó muy comprometido con el Ferrocarril Central”, respondió. “¿Y sin pólder funciona el proyecto, igual?”, cuestionó el copiloto. “Creo que hay que hacer la obra, es necesaria, pero al menor costo de inversión posible… Sin pólder igual se concreta una fuente alternativa de agua; es distinto al proyecto de Casupá, que agregaría una reserva de agua pero en la misma cuenca del Santa Lucía, no es una solución de fondo”, explicó.
Mientras, el vehículo pasaba por el embalse del arroyo Canelón Grande, en la ruta 5, que hace tan solo un año atrás estaba totalmente seco y ahora rebosa de agua.
Participación
El próximo domingo se van a despejar muchas incógnitas en el panorama político y no solamente vinculadas directamente a las candidaturas presidenciales. Por un lado habrá que ver cómo procesan los partidos la fórmula presidencial. “En todos los partidos hay tensiones y no descarto sorpresas", comentó un sociólogo que integra una de las principales consultoras de opinión pública, en una reunión empresarial esta semana, mientras departía con periodistas y algunos empresarios, mirando (a través del vidrio, por el frío) la hermosa bahía de Pocitos. “En el Frente Amplio aún hay dudas de si Carolina Cosse aceptará la vicepresidencia, en caso de perder… Yo creo que no tiene opción: el antecedente del 2019 está muy fresco en la memoria, con aquella fórmula del FA que resultó improvisada y mal preparada, y seguramente fue un factor importante en la derrota; pero habrá que ver cómo resuelven el asunto”, comentó, sin abundar en más detalles.
“Y en el Partido Nacional ¿cómo la ves?”, preguntó inquieto un conocido empresario, vinculado al comercio. “Antes que nada, hay que ver cuántos votos consigue Laura Raffo. Delgado aparece muy predominante y -si eso se confirma- tendrá más margen de maniobra para configurar una fórmula que puede, eventualmente, no incluir a Raffo; dependerá de los votos que tenga ella… En cualquier caso, donde está más complicado el asunto es en el Partido Colorado, porque todos los candidatos han buscado distanciarse de Ojeda, que lidera las encuestas, y puede parecer muy forzado que surja una fórmula rápidamente después de tantas críticas que ha recibido. Además, entre los colorados incidirá mucho el aparato partidario”, señaló.
El experto hizo una pausa, probó un bocado de queso, tomó un trago de Tannat reserva que acompañaba la charla, y luego agregó: “Saben que hay una cosa que me preocupa más y no tiene que ver ni con partidos ni con candidatos estrictamente. Las internas de cada partido están bastante competitivas; claramente en el FA y en los colorados, y en el Partido Nacional siempre hay un nivel base de votación alto en las internas, por las movilizaciones a nivel departamental. Pero aún así, temo que la votación sea aún más baja que en 2019; hay un ambiente de poca efervescencia y bastante apatía política; no veo mucho entusiasmo para votar. Sé que las internas no son elecciones obligatorias, pero aún así no es el mejor síntoma de fortaleza institucional y democrática”, comentó preocupado.
Atraso cambiario
La reunión estaba convocada por una de las principales consultoras económicas del país, pero llamó la atención la presencia de un economista bastante cercano al gobierno. Y la pregunta no podía faltar de parte de un par de empresarios exportadores, vinculados al agro. “¿Qué hacemos con el atraso cambiario?”, le inquirieron. El tono era jocoso pero muy en serio. El interlocutor reconoció que hay un desfasaje cercano al 15%... “Lo que no podemos es echar a perder todo el esfuerzo hecho para bajar la inflación… El tipo de cambio se corregirá paulatinamente, en 3-4 años”, respondió. Los empresarios quedaron medio pálidos, se miraron entre sí, y respondieron “¿¿Cuánto??”. “Bueno… es lo que puede proyectarse… hay que ganar competitividad por otro lado”, siguió el diálogo.
En la presentación previa, la consultora remarcó la falta de crecimiento que ha tenido Uruguay en los últimos años. “¿No te parece que esa falta de crecimiento es porque estamos carísimos?”, retrucaron. “Si es así, hay que desregular varios mercados que siguen muy rígidos, hay mucho para hacer ahí”, respondió el economista.
Sin ánimo de discutir, los empresarios deslizaron: “Del dicho al hecho…”


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