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12 de junio 2026 - 12:24

Charlas de quincho: una ausencia que decepciona, pases de factura y rutas calientes

Yamandú Orsi canceló su viaje a Estados Unidos y se pierde un evento clave, mientras sigue la interna del Partido Nacional en Montevideo. El reclamo de transportistas, entre las tarifas y la política.

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Las protestas de transportistas generan tensión en el gobierno, entre la cuestión tarifaria y la mirada opositora.

En el gobierno siguieron, en estos días, las repercusiones del caso de la camioneta de alta gama del presidente Yamandú Orsi, con algunas consecuencias imprevistas. El presidente desistió —luego de algunas cavilaciones— de ir al partido inaugural de la Selección en el Mundial 2026; pero eso no es todo: también se ausentará del lanzamiento de la semana de Uruguay en Miami un evento organizado por Uruguay XXI en el que se presentará el país como destino de inversiones, turismo y negocios en general.

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“Es una apuesta que lleva un arduo trabajo de mucho tiempo, la gente en Uruguay XXI está particularmente decepcionada por la ausencia del presidente, aunque la actividad se hará de todas maneras, con los mejores esfuerzos”, confesó en tono resignado un allegado a los organizadores. “La verdad es que la presencia del presidente siempre es clave institucionalmente, para darle relevancia a la presentación y apoyar a los que están haciendo esfuerzos para convocar nuevos negocios. Uruguay lo precisa, y por este maldito asunto de la camioneta no vamos a tener al presidente allá. Es una lástima”, dijo con rabia.

Lo mismo sucede a nivel futbolístico. “Vos sabes cómo es esto: no se trata solamente de estar allí para la foto y acompañar a los jugadores. Es un tema institucional del país: el fútbol hoy mueve muchas cosas”, apuntó un dirigente con muchos años de experiencia en el fútbol internacional, y cercano al MPP. “La verdad que es una pena, pero lo puedo entender al presidente: en esta circunstancias no se puede alejar del país”, dijo lacónico. En otra charla, un integrante de los equipos de Cancillería confesó —en voz baja y con cierto humor ácido: “Mira si va y encima perdemos”.

Traiciones

“¿Y quiénes fueron los traidores?”. Con este duro lenguaje se intercambiaban mensajes en los grupos de WhatsApp del Partido Nacional (PN), luego de conocida la noticia de qué dos ediles nacionalistas dieron los votos para que el oficialismo frenteamplista en Montevideo lograra la mayoría especial necesaria para obtener financiamiento de largo plazo (unos 260 millones de dólares) para proyectos de saneamiento, limpieza, calles y veredas.

“¿Y a vos qué te parece?” respondió un militante blanco cuando le preguntaron si no era un poco duro el epíteto de “traidores”. Y siguió: “Criticamos a la Intendencia con mucha fuerza por la lamentable gestión que no avanza prácticamente en nada y tiene a Montevideo hecho un desastre. Y ahora resulta que le damos los votos para que —endeudándose—haga las cosas que deberían hacer con el propio Presupuesto municipal. Es lamentable lo que hicieron”, cerró —cada vez más enojado— el militante.

Le contestaron: “Pero el partido votó 130 millones de dólares para saneamiento, ¿allí no hubo problema?”, siguió picándose el diálogo. “Eso es algo totalmente justificado —replicó—: es la Intendencia la que tiene que hacer esas obras y siempre hubo financiamiento del BID, no tiene nada que ver con los otros rubros, calles, veredas, limpieza, donde la Intendencia debería hacerse cargo con en el propio Presupuesto”, apuntó.

Y luego el militante fue a fondo: “Acá la cuestión es mucho más clara de lo que parece: Pocho Caramés se cortó solo para marcar perfil; tiene muy buen vínculo con (Mario) Bergara y vio la jugada. Son las reglas de la política”, remató.

En el grupo algunos intentaron poner paños fríos. “Tampoco podemos estar todo el tiempo tirando piedras sin hacer nada ¿no?”, planteó otro correligionario buscando algún punto de encuentro. No lo logró. “¡Los que no pueden seguir sin hacer nada son los del Frente Amplio (FA)! Que gestionen bien la Intendencia que la tienen hace décadas y Montevideo es un desastre. Tenemos que ser alternativa”, escribió el primero.

Ya con más calma, en charla de mediodía en una oficina, un abogado nacionalista le preguntaba a un colega —más metido en asuntos del partido— si no había sido un poco fuerte llevar a los ediles a Tribunal de Ética. “Capaz que le faltó un poco de cintura a Álvaro (Delgado). Pero pensá esto: ante la debilidad de Orsi, esto le da puntos a una figura como Bergara, que es potencial candidato del FA para 2029, un FA que anda muy escaso de nombres para enfrentar a Luis (Lacalle Pou)”, respondió el doctor. “Uuuuuh…”, le contestó su amigo ¿No te estás yendo muy lejos? Faltan años para eso”. “Es cierto, pero estas cosas se construyen paso a paso y no se puede dar ninguno en falso”, remató.

Autoconvocados

“¿Autoconvocados? Por favor…. ¡Esto es puramente político!”. En el Ministerio de Transporte estaban tan sorprendidos como indignados por la manifestaciones de decenas de camioneros en todo el país, protestando contra el aumento de los combustibles y la implementación de la Guía Electrónica de Carga. “¿Por qué salen ahora a manifestar y no lo hicieron cuando el gasoil estaba incluso más caro, en el año 2022? ¿Será porque este gobierno no les gusta?”, expresaba sin filtro uno de los asesores políticos de la cartera.

Un empresario del transporte, con muchos años de experiencia en estas discusiones, planteó otro punto de vista. En estricta reserva con periodistas, comentó: “Acá hay un tema obvio de conflicto entre los transportistas grandes y los chicos: las grandes empresas de transporte tienen vínculo directo con los grandes generadoras de carga (granos, forestales, industriales, bebida, etc.) y —en general— pueden acordar tarifas que cubren los costos. Pero para los transportistas más chicos, el panorama es bastante distinto, porque los costos se han elevado mucho y el aumento del gasoil —que obviamente no es responsabilidad sólo del gobierno, sino también del amigo (Donald) Trump— fue la gota que derramó el vaso. Es bastante obvio que la guía de carga tiene una intención fiscalizadora, aunque en el MTOP nunca lo van a reconocer, pero ahí está el lío”, marcó con la precisión de los que saben, pero hablan poco.

“Pero… ¿No dicen que bajó la informalidad?”, le preguntaron. “Es posible, pero una cosa es que la empresa sea formal y otra que actúe formalmente. Si los costos para los que cargan no dan, las tarifas que pone la intergremial en acuerdo con el gobierno son difíciles de sostener y los transportistas chicos pasan costos menores sin registro, ¿entendés?”, agregó.

“Muchos de esos pequeños transportistas están realmente complicados y se nota la angustia. Por eso la manifestación ha sido tan fuerte. Y muchos de ellos no quieren que se politice; pero —obviamente— el tema entra en la agenda política de la oposición, es casi inevitable”, concluyó.

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