La posible visita del papa León XIV al Uruguay genera fuerte expectativa a todo nivel. Por supuesto, en la feligresía católica, donde ya hay una esperanza relativamente silenciosa pero profunda, de cara a lo que podría ser una visita histórica; pero también a nivel del gobierno, en la medida que incluir al país en una posible gira por América del Sur sería histórico. Hay quienes dan el asunto como prácticamente confirmado, en especial en Florida. El intendente Carlos Enciso ha estado particularmente activo en este asunto, por el cual ha hablado con el presidente Yamandú Orsi.
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La eventual llegada de León XIV y la cercana visita de Juan Kast generan sensaciones encontradas en el Frente Amplio, mientras la oposición y el sector privado cargan contra la gestión.
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La visita de Juan Antonio Kast a Uruguay y su reunión con Yamandú Orsi genera inquietud hacia dentro del Frente Amplio.
“Para el Uruguay es un posicionamiento internacional muy relevante y oportuno, sobre todo en tiempos en los que el gobierno no solo exhibe cierta debilidad por los problemas que ha tenido el presidente Orsi, sino también porque se está confirmando la denominada ‘ola de derecha’ en la región, con las victorias de Keiko Fujimori y de Abelardo de la Espriella en Perú y Colombia, respectivamente”, comentó un dirigente de izquierda, de filiación socialcristiana, muy metido en la política local y en las cuestiones vinculadas al Vaticano.
Si bien todavía no hay una confirmación, ya muchos trabajan con la idea de una visita papal a principios de noviembre, que no solamente estaría en Montevideo, sino también en Paysandú y Florida. El Papa visitaría también Argentina y Perú (país en el que estuvo más de 20 años, como sacerdote y obispo).
La figura de León XIV en su proyección global aún está en desarrollo y —obviamente— dista todavía mucho de la proyección del papa Francisco; pero algunos de sus primeros pronunciamientos —vinculados a la paz y a los riesgos de la expansión descontrolada de la inteligencia artificial— lo acercan a una agenda que, en cierta forma, puede estar asociada a visiones progresistas.
“Eso calza bastante bien con el Frente Amplio (FA) —comentó el dirigente—. De todos modos, es una visita de Estado y sabemos que el Frente ha tenido sus idas y vueltas con la Iglesia Católica, para empezar con el asunto del aborto”, recordó. De manera que en el gobierno están a la expectativa, aunque obviamente no quieren perderse la oportunidad de asociarse a un evento que será muy popular y de gran repercusión.
“A misa van pocos, pero si viene el Papa será una multitud, te lo aseguro. Hay miles de católicos no practicantes que, sin embargo, se movilizan en estos eventos”, apuntó el dirigente. Y arrimó agua para su molino: “hay que recordar que —más allá de las posiciones marxistas de una parte de los fundadores del Frente Amplio— también hay una raíz social cristiana muy importante… Hoy su caudal electoral es más acotado, pero siempre ha complementado de manera muy integral lo que conocemos como la izquierda uruguaya; buena parte de los dirigentes del MPP y otros grupos vienen de ese ámbito”, remató.
Lógica
“Si te ponés a pensar, tiene la mayor lógica”. Así le respondía una militante del grupo Seregnistas a una amiga del MPP con la que comparten años de militancia frenteamplista en un comité del Este de Montevideo. Hablaban de la visita —el próximo 1 de julio— del nuevo presidente de Chile, Juan Antonio Kast, que estará de visita oficial en Uruguay y se reunirá con Orsi.
“Pero es un hombre de la derecha más rancia”, planteó su amiga. “Sí, claro, pero ¿no viste el mapa de la región? ya casi no hay presidentes de izquierda, salvo Lula da Silva, querida. Ganó Fujimori en Perú y ahora se nos viene este De la Espriella en Colombia, que está más a la derecha de Uribe... Si no tenés un mínimo diálogo con algunos países con los que hay una cierta afinidad histórica, estamos complicados. Kast no es de nuestro palo, pero Chile es un país con el que históricamente Uruguay ha tenido un vínculo muy cercano. Hasta te diría que es una muy buena noticia que venga”, remató la seregnista.
“Pah… ¿Con el ambiente que hay en el Frente después del tema de la camioneta? Y ahora con esta discusión sobre los blindados del ejército patrullando barrios, se está haciendo bastante complicado digerir la agenda de Yamandú, la verdad. Parece que hubiera ganado las elecciones otro partido, no el Frente”, lamentó la del grupo que lideró José Mujica.
“El partido que importa es el de la gestión de gobierno, compañera: ¡Ese es el que hay que ganar! Las encuestas dan cada vez peor y hay que retomar la conducción; de lo contrario, estos próximos años de gobierno se nos van a hacer muy largos”, comentó la primera.
Su compañera del MPP la escuchaba sin poder encontrar palabras para, al menos, matizar. Al final, comentó lacónica: “Es clave que gane Lula, querida; si no, quedaremos totalmente solos en la región. Ya habrá que recibir a Kast, la china y hasta Javier Milei… ¡Qué pesadilla!”, exclamó en tono de broma, pero muy en serio.
Vehículos
“¡Lo tienen complicado los vehículos a Yamandú!”, bromeó una dirigente nacionalista mientras levantaba una encomienda que le llegó a Montevideo desde su departamento. “Primero con la camioneta de alta gama… y ahora con los vehículos del Ejército, ¡que para colmo de la izquierda, los donó Estados Unidos!”, exclamó sin poder ocultar una sonrisa de cierta satisfacción.
Su amiga, no muy proclive a temas políticos, se animó igual a preguntarle: “Pero, ¿no es lo que la gente quiere? ¿Que salgan ‘con todo’ a las calles y avancen de una vez contra los narcos?”.
“Sí, sí, claro —contestó la primera—, pero en la campaña electoral cada vez que hacíamos una propuesta en ese sentido nos criticaban sin parar, con permanentes palos en la rueda. Y ahora se dan una voltereta sin ningún pudor… ¡no tienen vergüenza!. Querían llegar al gobierno a toda costa, y ahora hacen lo que criticaron”, dijo la dirigente ya sin sonrisa y con cierto enojo.
“No se puede hacer política de esa manera. Es como con los impuestos. Orsi candidato dijo claramente ‘no más impuestos’ y ya van en el tercero o cuarto que aplican, además de los aumentos de combustibles, el Fonasa y varias otras perlitas”, siguió, tomando voltaje. Su amiga la escuchaba atenta.
“Deberíamos haber sido mucho más duros, en la campaña electoral y ahora, pero hay que cuidar la investidura, ¿entendés? Es el presidente, guste o no, y tenga o no espalda para el cargo, hay que respetarlo”, comentó, mezclando tono paternalista con cierta frustración. “Entiendo. Y la verdad no sé cómo van a seguir adelante, porque la economía está muy quieta”, agregó su amiga, que tiene una representación comercial en el rubro vestimenta.
“La verdad, es una improvisación tras otra”, continuó la dirigente. “Fíjate que, por un lado, lanzan el plan Más Barrio para levantar las condiciones de vida de ciertos barrios muy castigados y excluidos, poniendo alumbrado, renovando vivienda, etc., y con eso dar más seguridad. Pero por otro lado, van a salir a patrullar con estos vehículos militares, que son prácticamente unos tanques de guerra; parece bastante incoherente, ¿no?”, preguntó retórica.
“Además, no está claro si los pueden usar, porque EEUU los donó para misiones de paz, no para uso local; parece que podrían usar otros vehículos del Ejército. Increíble”, se quejó. Su amiga, al ver la frustración, lanzó picante: “Bueno… por lo menos son más chicos que el portaaviones”. Y la hizo reír.
Señales
La preocupación por la falta de dinámica económica se extiende a todo nivel y en el agro es especialmente alta. “El panorama es complicado para la agricultura por la fuerte sequía que recortó a la mitad la cosecha de soja y las señales que se dan desde Torre Ejecutiva y otros ámbitos del gobierno, preocupan”, dijo un alto dirigente ruralista, conocedor de los vericuetos de la política y con contacto directo con el gobierno.
“Cuando tenés que encarar inversiones empresariales grandes, cuando tenés que arrimar el hombro, te sale el MTSS con alguna idea regulatoria o el PIT-CNT insistiendo con la reducción de la jornada laboral y el impuesto al 1% más rico”, criticó. “En el Frente Amplio muchos tienen la idea de que se puede llegar a condiciones de vida de países de primer mundo, europeos, solo con medidas legislativas. ¡No hermano! Tenés que tener eficiencia, energía a costo bajo, comercio, logística de primera, sino la gente termina con dos empleos de seis horas y ni siquiera mejoraste sus condiciones”, lamentó.
“Fijate ahora lo del puerto… ¡un disparate!”, le comentó al periodista que lo entrevistaba en riguroso off the record. “Decenas de negocios demorados, la imagen del país afectada y todo esto lo paga, al final, obviamente el productor o el industrial que tiene la demora o pierde el negocio. Es durísimo y no se dan cuenta. Me dicen que en el sindicato portuario hay una dura puja entre MPP y Partido Comunista, y encima con dirigentes jóvenes que no tienen el aplomo ni la experiencia de los viejos dirigentes del PIT-CNT. Un lío”, remató.

