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3 de junio 2026 - 13:30

Cierra la cooperativa láctea más antigua de Uruguay tras su colapso financiero

Coleme, con 94 años de historia en Cerro Largo, cerrará sus puertas este viernes, ante las dificultades económicas y la fuerte caída de remitentes.

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La Cooperativa de Lechería de Melo (Coleme), ubicada en Cerro Largo y la más antigua de Uruguay, cerrará sus puertas y cesará sus actividades de forma definitiva desde este viernes, tras años de dificultades económicas profundizadas por la caída de productores remitentes y el complejo momento del sector.

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La empresa Coleme, fundada en 1932 en el departamento del noreste uruguayo, anunció a sus trabajadores que cerrará sus puertas definitivamente al cierre de esta semana, tal y como informó el medio local Cerro Largo Portal. La noticia fue comunicada por el presidente del directorio de la cooperativa, Boris Revello, aunque no hubo declaraciones públicas sobre el cierre ni sobre las medidas previstas para afrontar las consecuencias de la decisión, sobre todo en términos de empleo, con 30 familias afectadas.

Hasta el viernes, en tanto, los funcionarios continuarán trabajando para procesar la leche que queda en la planta, muy lejana de las cantidades históricas debido a la fuerte caída de productores remitentes: si bien llegó a reunir más de 70 en sus épocas como actor principal de la industria láctea en el departamento —hasta hace solo 10 años—, actualmente cuenta con apenas 12, una cifra insuficiente para garantizar la continuidad del emprendimiento cooperativo.

Un cierre que se veía venir en la industria láctea

La posibilidad del cierre de Coleme ya se advertía desde el mes pasado, en medio de una situación financiera crítica que llevó a que algunos productores acumularan hasta seis meses de remisiones impagas. Esta situación venía aumentando la incertidumbre en torno a la continuidad de la actividad y presionaba sobre la viabilidad económica de los tambos que seguían vinculados a la cooperativa.

En ese momento, se consideró la posibilidad de redirigir parte de la producción remitida a Coleme hacia Conaprole, buscando evitar una interrupción total de la cadena comercial para los productores. Ya entonces, tanto el Instituto Nacional de la Leche (Inale) como el Instituto Nacional de Colonización (INC) siguen de cerca la situación debido al impacto productivo y social que podría tener el cierre definitivo de la planta.

Una venta frustrada y un futuro determinado

El deterioro de Coleme no es nuevo, el año pasado existió una propuesta de una empresa argentina interesada en adquirir la planta industrial, aunque finalmente las negociaciones no prosperaron y la operación quedó descartada.

Desde entonces, la situación continuó empeorando tanto en volumen de remisión como en capacidad financiera para cumplir con los pagos a productores. Finalmente, y aunque sin mayores precisiones sobre cómo continuará el proceso, Coleme cerrará sus puertas.

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