El sector de comercio y servicios cerró 2025 con crecimiento, aunque con una marcada desaceleración en su ritmo de expansión, de acuerdo con el informe de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (Ccsuy). El desempeño, si bien positivo en términos agregados, mostró señales de pérdida de impulso, en línea con un contexto económico más exigente tanto a nivel local como internacional.
Comercio y servicios crecen menos del 1% y se aguarda una merma de consumo por el efecto Medio Oriente
La cámara del sector se hizo eco del avance desigual entre rubros y empresas, mientras alertó por una mayor desaceleración durante 2026 por el escenario global.
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El comercio y los servicios crecieron 1,4% en el 2025, aunque 8 de cada 15 rubros cerraron en rojo
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El efecto Imesi revirtió la fuga de consumo en la frontera y las ventas de naftas saltaron un 18% en 2025
El sector de comercio y servicios creció en 2025, pero se espera una fuerte desaceleración para este año.
Según el relevamiento, el sector creció menos de 1% en el cierre del año, muy por debajo del ritmo cercano al 3% registrado a comienzos de 2025. Además, el crecimiento fue desigual: de los 15 rubros analizados, ocho se encuentran en fase de caída y solo cuatro de cada diez empresas reportaron aumentos en sus ventas.
La heterogeneidad también se refleja en el tamaño de las empresas. El crecimiento se concentró en medianas y grandes empresas, mientras que las micro y pequeñas continúan en terreno contractivo desde hace varios trimestres. A nivel geográfico, Montevideo mostró un mejor desempeño relativo que el interior, donde persisten mayores dificultades.
Menor consumo y señales de enfriamiento
El informe destaca que el menor dinamismo está vinculado a un consumo más moderado. La recaudación del IVA mostró caídas en varios trimestres de 2025 y el salario real creció apenas 0,8%, muy por debajo de años anteriores.
A su vez, comienzan a aparecer señales de enfriamiento en el mercado laboral. El sector comercio perdió cerca de 11.780 puestos de trabajo en 2025 respecto al año anterior, mientras que aumentaron los beneficiarios del seguro de desempleo en los primeros meses de 2026.
Las expectativas empresariales también reflejan cautela: más del 54% de las compañías prevé resultados similares en 2026, mientras que siete de cada diez esperan una caída en las ventas en el inicio del año.
Un contexto global más desafiante
La economista de la Cámara de Comercio, Ana Laura Fernández, subrayó que el desempeño del sector no puede analizarse de forma aislada del escenario internacional, que se ha vuelto más complejo.
Fernández advirtió sobre “un contexto de incertidumbre y de movimientos tanto a nivel de las relaciones comerciales como de la geopolítica”, al que se suma el conflicto en Medio Oriente, que introduce nuevas presiones sobre la economía global.
En particular, destacó el impacto energético: “el cierre de uno de los principales canales por donde circula más del 20% del petróleo mundial generó un shock de oferta”, lo que impulsó una fuerte suba del precio del petróleo, que alcanzó niveles en torno a los 127 dólares por barril tras incrementos mensuales superiores al 60%.
Este encarecimiento tiene efectos en cadena. “Impacta en los costos logísticos, el transporte, la industria y también en insumos clave como fertilizantes y agroquímicos”, explicó, lo que termina trasladándose a los precios de los alimentos y afecta a economías importadoras de energía como Uruguay.
Presiones inflacionarias y menor crecimiento
En este contexto, Fernández señaló que se intensifica la tensión entre inflación y crecimiento a nivel global. “Ese ‘trade-off’ va a estar más presente”, afirmó, en referencia a las decisiones que deberán tomar los bancos centrales sobre tasas de interés.
Las principales economías muestran señales de desaceleración. Estados Unidos modera su crecimiento, Europa enfrenta dificultades para consolidar una recuperación sostenida y China crece en torno al 4%, por debajo de sus niveles históricos y con fuerte dependencia de la demanda externa.
A nivel regional, Brasil también muestra una desaceleración, con proyecciones de crecimiento por debajo del 2%, mientras que Argentina presenta una recuperación tras años de contracción, aunque aún con desafíos estructurales.
El impacto local
Para Uruguay, el escenario internacional tiene efectos directos. El aumento del crudo ya se trasladó a los combustibles y presiona los costos internos. Además, el tipo de cambio mostró una suba superior al 4% en el último mes, en un contexto de dólar global aún débil pero con señales de fortalecimiento reciente.
En este marco, las proyecciones de crecimiento para la economía uruguaya también se ajustaron a la baja. Según la Cámara de Comercio, el PIB habría crecido por debajo del 2% en 2025 y se espera una expansión de apenas 1,4% en 2026, con sesgo bajista e incluso estimaciones cercanas al 1%.
El consumo privado, en tanto, pasaría de crecer cerca de 2% en 2025 a un rango de entre 0,5% y 1% este año, reflejando un menor dinamismo de la demanda interna
El informe también advierte sobre problemas estructurales, como la pérdida de competitividad. Uruguay continúa siendo una economía cara en dólares, lo que afecta tanto al comercio de bienes como de servicios. A esto se suman desafíos específicos, como la situación en zonas de frontera, donde persisten fuertes diferencias de precios con países vecinos, y cambios en el régimen de compras en el exterior, que podrían impactar en el comercio local.


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