7 de noviembre 2026 - 22:09

De la multitud en Paysandú a las calles de Casavalle, León XIV recorrió las distintas caras de Uruguay

Realidades sociales diferentes marcaron la segunda jornada del Papa en Uruguay. La necesidad de construir puentes erige de su discurso como un nexo.

León XIV tuvo una segunda jornada de contrastes en Uruguay.

León XIV tuvo una segunda jornada de contrastes en Uruguay.

El mismo hombre que por la mañana había celebrado una misa ante una multitud en Paysandú, por la tarde se encontraba con familias de Casavalle y al caer la noche recorría el campo del Estadio Centenario en el papamóvil, saludando a miles de personas que lo aguardaban desde hacía horas. Entre una escena y otra había cientos de kilómetros, realidades sociales diferentes y un mensaje que terminó por unirlas: la necesidad de construir puentes allí donde persisten las distancias.

Fue, quizás, la imagen más representativa de la segunda jornada de León XIV en Uruguay. Un Papa que pasó de las grandes concentraciones a la cercanía de una comunidad barrial, de los símbolos de la integración regional a las dificultades cotidianas de quienes viven en la periferia de la capital.

El sábado había comenzado temprano, con el traslado aéreo hacia Paysandú. La ciudad del litoral se preparó para recibir un acontecimiento poco frecuente, de esos que alteran por unas horas el ritmo habitual de sus calles y quedan incorporados a la memoria colectiva.

Una multitud de fieles recibió al Papa en Paysandú.

Una multitud de fieles recibió al Papa en Paysandú.

Paysandú y una evocación a los símbolos

En el Parque París Londres de Paysandú miles de fieles aguardaban la llegada del pontífice. Había uruguayos y argentinos, familias enteras, adultos mayores y jóvenes que habían recorrido kilómetros para participar de la celebración. La cercanía del río Uruguay le daba a la escena un significado particular: la convocatoria religiosa había logrado reunir a personas de ambas orillas.

León XIV encontró allí una imagen para construir su mensaje. Habló del puente General Artigas, que une Paysandú con la ciudad argentina de Colón, y lo convirtió en una metáfora de la convivencia. “Qué importante es ser constructor de puentes. Esa es la vocación a la que todos estamos llamados”, expresó.

También mencionó el mate, ese ritual compartido por uruguayos y argentinos que convierte una bebida cotidiana en una forma de encuentro, y recordó al beato Jacinto Vera, cuya historia está vinculada a Paysandú y al sitio que sufrió la ciudad.

Pasado el mediodía, el Papa emprendió el regreso a Montevideo. A las 13:30 ya estaba nuevamente en Carrasco, desde donde se trasladó a la Nunciatura Apostólica para un breve descanso. La agenda de la tarde lo esperaba con uno de los encuentros de mayor contenido social de toda la visita.

De la multitud al barrio

Horas después, el escenario había cambiado completamente. Ya no estaba el gran espacio abierto de Paysandú ni la multitud reunida para una celebración. El destino era Casavalle, un barrio popular de Montevideo, un territorio donde la vida cotidiana convive con problemas de vivienda, inseguridad y exclusión, pero también con una extensa historia de organización comunitaria.

La presencia de León XIV en el barrio tenía un significado que iba más allá del protocolo religioso. En el complejo habitacional Familias de Guadalupe, el pontífice participó de la bendición de doce viviendas destinadas a familias de la comunidad. La escala de aquel proyecto podía parecer pequeña frente a las grandes ceremonias de la visita, pero allí residía precisamente buena parte de su valor simbólico.

Después de hablar ante miles de personas, el Papa se acercaba a una experiencia concreta de acceso a la vivienda. El problema ya no era una estadística ni una referencia general en un discurso: tenía rostros, historias y familias.

En Casavalle, León XIV conoció la realidad de las familias más vulnerables del Uruguay.

En Casavalle, León XIV conoció la realidad de las familias más vulnerables del Uruguay.

En la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, donde se había preparado un encuentro con integrantes de la comunidad y representantes de organizaciones sociales, la visita adquirió un tono todavía más cercano.

El pontífice escuchó testimonios vinculados a experiencias de superación y trabajo comunitario. También recibió una representación del Cristo del carrito, una imagen asociada al legado del Padre Cacho, símbolo de la presencia de la Iglesia entre los sectores más vulnerables de Montevideo.

León XIV habló de los niños que tienen miedo de ir a la escuela, de las madres que enfrentan dificultades para alimentar a sus hijos y de la soledad de quienes quedan al margen de las oportunidades. “No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver”, advirtió.

No fue un mensaje dirigido exclusivamente a los católicos. También interpeló a las autoridades y al conjunto de la sociedad. “Tenemos que trabajar unidos: la Iglesia, la comunidad civil y el Estado”, sostuvo. La referencia a la responsabilidad compartida incorporó una dimensión pública al mensaje religioso. Sin ingresar en las disputas partidarias, León XIV puso sobre la mesa asuntos que forman parte de la agenda política y social uruguaya.

Casavalle terminó convirtiéndose así en una de las escalas más significativas del recorrido. Allí la visita papal dejó de medirse por la cantidad de asistentes y comenzó a adquirir otra dimensión: la de los problemas concretos que atraviesan la vida de miles de uruguayos.

El Papa privilegió la mirada académica en la Universidad Católica del Uruguay.

El Papa privilegió la mirada académica en la Universidad Católica del Uruguay.

La educación, otra escala del recorrido

La tarde continuó en la Universidad Católica del Uruguay. Después del encuentro con la comunidad de Casavalle, León XIV se trasladó a un escenario completamente diferente, vinculado al conocimiento, la formación y la vida académica. La sucesión de actividades ofrecía, casi sin proponérselo, una fotografía de los contrastes sociales del país.

De las dificultades de acceso a la vivienda y la inseguridad en los barrios populares, el Papa pasó al ámbito universitario, donde la educación y la formación de las nuevas generaciones ocuparon el centro de la agenda. En su intervención, planteó la necesidad de una formación integral de las personas y llamó a superar las visiones que separan las distintas dimensiones del ser humano.

El encuentro incluyó una bendición desde la Terraza Juan Pablo II, en una referencia que también remitía a la última visita papal a Uruguay, ocurrida 38 años atrás. Mientras tanto, a pocas cuadras, el Estadio Centenario ya estaba preparado para recibirlo.

El Centenario cambió el fútbol por la música y la oración

Desde media tarde, los alrededores del Estadio Centenario comenzaron a mostrar un movimiento que recordaba al de las grandes jornadas deportivas. Hubo largas filas, un importante operativo policial y miles de personas que se acercaron con varias horas de anticipación.

Las puertas se habían abierto a las 15 y media hora después comenzó una programación artística que transformó la espera en un espectáculo. Por el escenario pasaron distintos músicos nacionales, entre ellos Lucas Sugo, Josefina Damiani, Diego Coronel, Agustina Más y Marcos Agüero, en una propuesta que también incluyó intervenciones teatrales y corales.

Uno de los momentos musicales destacados fue la interpretación de “Solo le pido a Dios”, la canción de León Gieco que Lucas Sugo llevó al escenario ante la multitud. El repertorio también incorporó “Una gran alegría”, una composición especialmente creada para la visita papal. La música aportó un tono festivo a una jornada que combinó expresiones populares con momentos de recogimiento religioso.

Los fieles coparon el Estadio Centenario.

Los fieles coparon el Estadio Centenario.

Hubo además una escena particular durante la espera. El sacerdote Juan Andrés Verde, conocido como el Gordo Verde, invitó a los presentes a rezar. Cientos de personas acompañaron la oración, que terminó con una ovación. Para entonces, las pantallas gigantes instaladas en el estadio permitían seguir el desarrollo de la actividad, mientras el operativo de seguridad controlaba los accesos. Quienes no habían podido ingresar contaban con una pantalla exterior para acompañar la celebración.

La expectativa terminó cuando León XIV ingresó al Centenario, sobre las 19:15. El papamóvil comenzó a recorrer el contorno del campo de juego y las tribunas respondieron con aplausos y cánticos.

“Papa León, te queremos un montón”, corearon los asistentes mientras el pontífice saludaba a la multitud.

El mensaje del Papa y la secularización uruguaya

En el Centenario apareció otra de las particularidades de esta visita: la presencia de un líder religioso mundial en uno de los países más laicos de América Latina. Su mensaje estuvo especialmente dirigido a los jóvenes, a quienes alentó a comprometerse con sus proyectos personales, formar familias, asumir responsabilidades y sostener sus convicciones incluso cuando hacerlo resulte difícil. “Cuando ser justo y honrado tenga un precio, páguenlo”, expresó.

La convocatoria tuvo además un valor histórico. 38 años después de la última visita de Juan Pablo II, el país volvió a recibir a un pontífice en uno de sus escenarios más emblemáticos.

Los partidos políticos también tuvieron su espacio

El cierre del encuentro incorporó una dimensión política poco habitual en una celebración de estas características. Representantes de los partidos políticos uruguayos dirigieron una serie de mensajes al finalizar la actividad en el Estadio Centenario, en una instancia que volvió a colocar el pluralismo del sistema político nacional dentro de la visita papal.

La participación de los dirigentes tuvo un significado particular en un país donde la separación entre la Iglesia y el Estado constituye uno de los rasgos centrales de su tradición institucional. La presencia de representantes de distintas colectividades como el presidente de la Cámara de Representantes Rodrigo Goñi , el senador colorado Pedro Bordaberry y el exprosecretario de la presidencia, Juan Andrés Roballo, permitió que el acontecimiento trascendiera el ámbito estrictamente confesional, sin que ello implicara borrar las diferencias ideológicas ni las distintas posiciones sobre el papel de la religión en la sociedad.

En dos días en Uruguay, León XIV conoció diversas realidades.

En dos días en Uruguay, León XIV conoció diversas realidades.

Un sábado que mostró más de un Uruguay

Cuando terminó la vigilia, León XIV había completado una jornada que difícilmente pudiera resumirse únicamente por sus actos oficiales. Había hablado de integración regional frente a una multitud en Paysandú, de pobreza y violencia en Casavalle, de educación en el ámbito universitario y de fe ante miles de personas en el Estadio Centenario.

La segunda jornada dejó además una particularidad: mientras las grandes concentraciones ofrecieron las imágenes más espectaculares, fue probablemente en Casavalle donde el mensaje encontró su expresión más concreta.

La gira continuará este domingo en Florida, con una misa frente al santuario de la Virgen de los Treinta y Tres. Está prevista también una breve escala en Juanicó, antes del regreso a Carrasco para la ceremonia de despedida y el viaje hacia Argentina.

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