31 de diciembre 2024 - 11:44

Economía 2025: advertencias y esperanzas

Se prevé un año con muchos movimientos en el plano económico, tanto a nivel local como en el exterior. Aquí algunos de los puntos clave de lo que se viene.

Uruguay, ante un panorama desafiante a nivel regional.

Uruguay, ante un panorama desafiante a nivel regional.

Foto: Freepik

Hacer un análisis completo y una proyección de lo que puede pasar en 2025 es tarea difícil. Aquí van algunos de los puntos que consideramos relevantes y que incidirán en el desempeño de la economía uruguaya. Comenzamos con las cuestiones que preocupan.

Más tasa de interés. Un primer punto a considerar en el escenario económico en 2025 es el aumento significativo en la tasa de interés, el costo del dinero. Por muchos años -primero por la crisis inmobiliaria, luego por la pandemia- EEUU decidió llevar a un mínimo la tasa de interés, aplicando una histórica expansión monetaria. Pero luego del empuje inflacionario post pandemia, la Reserva Federal (Fed) decidió actuar a fondo y subió significativamente la tasa de referencia. Y si bien la bajó paulatinamente en los últimos meses, se mantiene en terreno real positivo.

Esto se extiende al sistema financiero mundial y a Uruguay. Hoy los bancos pagan tasas en dólares por depósitos como no se veían hace mucho tiempo (3% o superiores). De manera que el costo de oportunidad del dinero es más alto y, para invertir, los retornos tienen que ser más atractivos que antes. A su vez, el aumento de la tasa va a exigir más las cuentas de las empresas, en especial aquellas con mayores niveles de pasivos.

Más proteccionismo y riesgos geopolíticos. Si bien no hay que caer en una alerta permanente sobre los asuntos del mundo (el panorama internacional siempre es complejo), es cierto que en la actualidad el escenario es particularmente tenso y con incertidumbres. Además de los conflictos más notorios (Ucrania, Medio Oriente y otros), hay un giro explícito hacia el proteccionismo comercial en el cual el futuro presidente estadounidense Donald Trump es el referente más explícito e importante, pero no el único. Para un país pequeño como Uruguay, no es una buena noticia.

La región con incertidumbres. Más allá del escenario global, la región está particularmente movida. En Argentina se está procesando un durísimo ajuste del Estado impulsado por el presidente Javier Milei, que ha causado una fuerte recesión; la inflación cayó (es su principal logro) y está en marcha un plan de estabilización decidido, pero su éxito aún está por verse, más allá de la retórica triunfalista del libertario. Es un proceso con desafíos estrictamente económicos, asociado a otros -muy complejos- en el plano político.

A su vez, Brasil ha entrado en zona de turbulencias, por una situación fiscal insostenible. Esto a pesar de que la economía ha crecido más de lo esperado este año. Pero no será fácil sostener el actual ritmo en 2025 y, mientras, el déficit ya supera el 9% del PIB por la abultada cuenta de intereses. Esto complica la economía vecina, que es clave para Uruguay y también para Argentina (impacto directo e indirecto). La incertidumbre descripta se traslada al tipo de cambio y esto afecta a los vecinos y a los mercados globales, en los rubros en los que Brasil es importante (carne vacuna, soja, etc.).

Costo país. A pesar de la mejora en la economía en 2024, persiste la preocupación por la competitividad y el costo país. Que Uruguay es caro es un diagnóstico de consenso, el asunto es quién le pone el cascabel al gato. El futuro equipo económico tiene el tema en agenda, aunque las posibles medidas de fondo para resolverlo implicarán cambios que siempre generan resistencias y polémicas políticas. Pero solo los cambios que cuestan valen.

Fortalezas y oportunidades

Pese a estas advertencias -y otros asuntos que muchas veces llegan sin avisar- Uruguay tiene puntos de apoyo interesantes para seguir avanzando. Aquí algunos.

Más salario y empleo. Superadas la pandemia, el pico de inflación global y el duro impacto de la crisis argentina, la economía retomó dinámica este año, con crecimiento simultáneo del salario y el empleo. Hay unos 50.000 puestos de trabajo más que hace un año y el salario real promedio subió 1,4% (año móvil a noviembre). Está 3% arriba de su nivel pre-pandemia y cerca de un máximo de casi 50 años.

Este crecimiento simultáneo de salario y empleo (aumento de la masa salarial) permite proyectar un mercado interno dinámico en 2025. Claro que, a su vez, le exige a la economía mayor productividad y un desempeño que permita sostener estos niveles salariales promedio (y, si se puede, aumentarlos). Continuar la mejora en el ingreso de los hogares de aquí en adelante será más desafiante.

Actividad Económica Economía

Acumulación de capacidades. A pesar de las dificultades, la economía uruguaya -dejando de lado la pandemia- hace más de 20 años que no tiene una crisis importante. En los últimos 20 años se modernizaron de manera impactante los principales sectores del agro, se desarrolló la agroindustria forestal (madera y celulosa), mejoró el turismo y se comenzó a desarrollar un importante sector tecnológico (software, TI), entre otros casos de crecimiento.

Además, ha sido significativo el desarrollo inmobiliario, con ciclos -como es esperable en este rubro- pero con innovación y desarrollo de nuevos mercados por parte de promotores y constructoras. También se sumaron cientos de millones de dólares en inversiones logísticas (puertos, carreteras, depósitos, etc.), con la inversión en la Terminal de Contenedores como el caso más relevante, pero no el único.

De la mano de la vivienda, de las inversiones en infraestructura y de las inversiones empresariales en industrias, logística y otras, varias empresas constructoras uruguayas han crecido y se han internacionalizado, lo que también es parte de esta expansión en las capacidades de la economía uruguaya.

Grado inversor y fortalezas institucionales. Si bien el déficit fiscal es alto y la economía tiene problemas relevantes, en la evaluación de los mercados internacionales y las calificadoras de riesgo, Uruguay tiene grado inversor: su deuda puede ser adquirida por inversores institucionales (fondos de pensión o fondos globales) que buscan inversiones de bajo riesgo. Esto le permite a Uruguay acceder a financiamiento de largo plazo y bajo costo (baja tasa de interés). En momentos en que -como decíamos- la tasa de interés internacional ha subido, este grado inversor es clave.

Mantenerlo es una tarea permanente y la discusión presupuestal que se viene este año será central en cómo Uruguay se proyecta en su estabilidad financiera a futuro. No será una discusión sencilla, pues hay muchas demandas en simultáneo, algunas contrapuestas y varias que exigen mayor gasto.

Oportunidad de nuevos avances sociales. Más allá de los desafíos económicos mencionados, el cambio de gobierno es siempre una oportunidad de renovar iniciativas y hacer cambios con el respaldo de las mayorías. Si bien la política se suele poner ríspida, es esencial el proceso de cambio de gobiernos y renovación de iniciativas para fortalecer la democracia. Como gobierno de izquierda, el Frente Amplio (FA) apuntará a reducir la desigualdad y mejorar los ingresos de los más desfavorecidos; el desafío es avanzar en este plano sin afectar los equilibrios macroeconómicos básicos, mejorando la competitividad y -por ende- la capacidad de crecimiento económico, condición necesaria -aunque no suficiente- para la mejora social.

Respecto a las principales políticas, cada una merecería un análisis particular. En términos de economía, y mirando a mediano y largo plazo, la educación es un ámbito fundamental donde es ineludible hacer mejoras. La revolución tecnológica en curso (en tecnologías de la información y en ciencias biológicas, por mencionar los dos capítulos más notorios) obligan a mejorar sustancialmente el desempeño del sector educativo, si no se quieren seguir profundizando las desigualdades y exclusiones.

También es clave superar los desafíos que nos plantea la inseguridad y los problemas de convivencia asociados. En este plano y los anteriores, el presidente electo, Yamandú Orsi, ha reiterado más de una vez -en campaña- que el Uruguay se ha caracterizado por cambios y continuidades, balanceando ambos con buen equilibrio para mejorar. Esperemos que siga siendo el caso.

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