El Banco Central del Uruguay (BCU) creó una Unidad de Salud y Cultura Financiera para contribuir a que la ciudadanía tome mejores decisiones económicas, a partir de un enfoque que combina educación, información y análisis de los comportamientos financieros.
La iniciativa fue acompañada por la publicación del documento Decisiones financieras en Uruguay: diagnóstico y agenda de política, que reúne evidencia sobre el endeudamiento, el ahorro y las inversiones de los hogares. El informe identifica una brecha entre los conocimientos financieros de la población y sus resultados concretos. Aunque Uruguay obtiene 67,7 puntos sobre 100 en conocimiento financiero, el valor más alto entre los nueve países de la región comparados en la encuesta del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el BCU, el bienestar financiero promedio se ubicó en 39,8 puntos sobre 100 en 2022. Apenas el 15% de los adultos alcanzaba los 70 puntos, considerados un nivel alto.
Para el organismo, esta diferencia muestra que la educación financiera, por sí sola, no siempre alcanza para modificar las conductas. Las decisiones también están influidas por las restricciones económicas, la información disponible, la percepción del riesgo y la forma en que se presentan las alternativas al momento de elegir.
El sobreendeudamiento y la preferencia por el dólar
Uno de los principales problemas identificados es la dificultad para cumplir con las obligaciones financieras. Según datos de Equifax citados en el documento, cerca de un millón de personas en Uruguay registra al menos un incumplimiento de pago. La situación afecta a distintos grupos socioeconómicos, aunque se concentra en mayor medida entre los sectores de menores ingresos.
El informe también destaca la evolución del endeudamiento juvenil. Entre mayo de 2015 y mayo de 2023, los deudores menores de 30 años registrados en la Central de Riesgos Crediticios del BCU pasaron de 40.000 a 300.000. En el mismo período, la proporción de jóvenes con dificultades para pagar sus deudas aumentó de 30,4% a 44,4%, mientras que el capital promedio adeudado subió de unos 19.000 pesos a 87.500 pesos.
En materia de ahorro, el documento señala que apenas uno de cada tres uruguayos encuestados declaró haber ahorrado dinero durante los 12 meses previos a la medición de 2022. Además, el 84% de los depósitos se encontraba a la vista y el 69% estaba denominado en dólares, dos características que ubican al país entre los cuatro del mundo con mayor proporción en ambas categorías, según los datos citados del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El BCU advierte que ahorrar en dólares no garantiza preservar el poder de compra. Según el índice elaborado por el organismo, un dólar ahorrado a fines de 1997 llegó a representar un poder de compra de 173 tras la crisis de 2002-2003, pero ese valor descendió a 50 hacia fines de 2024. El informe reconoce que la moneda extranjera puede funcionar como cobertura frente a determinados riesgos macroeconómicos, aunque su costo depende de los bienes y servicios que se planea comprar.
Una estrategia que combina educación e información
La nueva unidad buscará abordar las decisiones financieras desde tres frentes complementarios. El primero es la educación con acciones de largo plazo y formación vinculada al sistema educativo. El segundo es la concientización masiva, mediante campañas y contenidos que promuevan la conversación sobre las finanzas personales. El tercero consiste en mejorar la información disponible en el momento concreto de decidir, por ejemplo, al solicitar un crédito o elegir un producto de ahorro.
El documento sostiene que la forma de presentar los costos puede influir en las decisiones, por ejemplo, en el caso de los préstamos, plantea que mostrar el monto total que se terminará pagando, además de las tasas de interés, puede facilitar la comprensión de las obligaciones asumidas. También propone explorar alternativas para mejorar la información sobre el ahorro previsional y el pago mínimo de las tarjetas.
La iniciativa complementa el trabajo que el BCU desarrolla desde 2012 mediante el programa BCUEduca, enfocado en la educación económica y financiera desde edades tempranas y en la formación de docentes. La nueva unidad ampliará ese abordaje con estudios propios y evaluaciones que permitan diseñar, probar y ajustar las intervenciones.
El informe también subraya que la preferencia por los depósitos en dólares y a la vista, por ejemplo, incide en la disponibilidad de crédito en pesos, en los plazos de financiamiento y en las tasas de interés. Por eso, el organismo plantea que la educación y la información deben complementarse con otras herramientas de política financiera y prudencial. La unidad tendrá así el cometido de fortalecer la capacidad de las personas para decidir mejor, mientras que las funciones de regulación, fiscalización y protección de los usuarios frente a las entidades financieras continúan bajo las competencias correspondientes de la Superintendencia de Servicios Financieros.