El Banco Central del Uruguay (BCU) decidirá este miércoles, una vez más, sobre el futuro de la Tasa de Política Monetaria (TPM), en una coyuntura local marcada por un repunte inflacionario y un escenario global que parece traer alivio con un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Medio Oriente.
El Banco Central del Uruguay decide el futuro de las tasas en un escenario que apunta a mantener la estabilidad
El Comité de Política Monetaria se reúne con una inflación al alza, señales de alivio a nivel geopolítico y expectativas de suba antes de fin de año.
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El Banco Central del Uruguay se prepara para decidir sobre las tasas en un escenario de inflación al alza y presión del mercado
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El Banco Central del Uruguay decide el futuro de las tasas en un escenario que apunta a mantener la estabilidad.
El Comité de Política Monetaria (Copom) vuelve a reunirse este miércoles y tras un primer semestre que dejó varios cimbronazos a nivel económico, comenzando por una reunión de urgencia por el fuerte debilitamiento del dólar en el mercado local y una inflación que cayó incluso por debajo del piso del rango meta; y terminando con la pausa en el ciclo de flexibilización de las tasas ante la incertidumbre internacional y las expectativas de, incluso, una suba antes de fin de año para contener el repunte inflacionario.
En ese sentido, la autoridad monetaria viene señalando el contexto global "dinámico y volátil" como uno de los factores fundamentales para la toma de decisiones, así como la orientación del Índice de Precios del Consumidor (IPC) dentro del rango meta y en convergencia con el objetivo del 4,5%.
¿Qué puede pasar con las tasas al inicio del segundo semestre?
Con este escenario de fondo y una incertidumbre que todavía persiste en cuanto al escenario internacional —incluso con los avances en la negociaciones hacia un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán—, lo más probable es que el BCU resuelva mantener, al menos por un tiempo más, la TPM en el 5,75% actual. Esto, incluso cuando la inflación tuvo una fuerte suba por segundo mes consecutivo en mayo, cuando llegó al 3,77% interanual.
Al respecto, es posible que los precios vuelvan a mostrar una suba en junio, principalmente impulsados por los aumentos en los combustibles —como ocurrió en los dos meses anteriores—; sin embargo, el IPC sigue por debajo de la meta del 4,5%, por lo que el BCU todavía tiene margen antes de tener que recurrir a la política monetaria de manera activa para contener la inflación.
Asimismo, el alivio que generó la reapertura del estrecho de Ormuz, en Medio Oriente, llevó a una considerable baja en los precios del petróleo y, en consecuencia, a posibilitar una reducción también de los energéticos en el mercado local, lo que podría significar menos presiones en los precios internos para los próximos meses. Con estas proyecciones, toma fuerza la postura de que el Banco Central elija esperar una vez más para tener mayores certezas del rumbo económico antes de tomar una decisión que implique el movimiento de las tasas.
Las expectativas apuntan a una suba de tasas en el horizonte
Mientras tanto, las expectativas del mercado financiero relevadas por el BCU en junio incrementaron sus previsiones de subas en las tasas para este año: mientras que en mayo esperaban un único aumento de 25 puntos básicos en octubre, para cerrar el 2026 con una TPM en el 6%; ahora agregaron otro incremento esperado para diciembre, también de 25 puntos básicos, hasta el 6,25%.
Algunos analistas como José Licandro, sin embargo, ya advierten sobre los riesgos que existen en la actual postura del BCU de priorizar combatir la inflación por encima del crecimiento. En ese sentido, el economista sostuvo en su cuenta de red social X que la instancia actual "luce demasiado expansiva a la luz de las reglas de Taylor del BCU y podría impulsar un alza de TPM en julio o agosto". La referencia a las reglas de Taylor no es menor: se trata de la guía de calibración estándar que el propio BCU ha hecho pública y que relaciona el nivel de la tasa de interés de referencia con la brecha entre las expectativas de inflación y la meta de 4,5% anual.

