14 de septiembre 2026 - 19:52

El Banco Mundial avisa al gobierno: pagar las deudas a tiempo no alcanza para atraer nuevos capitales y acelerar el crecimiento

La institución urgió al Poder Ejecutivo a bajar el costo de la energía y mejorar la productividad del capital humano.

El Banco Mundial respaldó la gestión económica y confirmó una reserva de liquidez de 300 millones de dólares, pero sostuvo que la solvencia institucional ya no basta para atraer capitales. 

El Banco Mundial respaldó la gestión económica y confirmó una reserva de liquidez de 300 millones de dólares, pero sostuvo que la solvencia institucional ya no basta para atraer capitales. 

El Banco Mundial ratificó este lunes su respaldo a la agenda de reformas que impulsa el gobierno de Yamandú Orsi y destacó la competitividad, la inversión, el capital humano y la productividad como los principales desafíos de Uruguay para la próxima etapa de crecimiento.

La actividad, denominada "De la credibilidad a la competitividad: la próxima transformación de Uruguay", se realizó en el marco de los 80 años de relación entre Uruguay y el Banco Mundial y reunió Orsi, al ministro de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, y a la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra.

Durante el encuentro también se confirmó un financiamiento contingente de 300 millones de dólares para Uruguay, que podrá ser desembolsado ante eventuales necesidades de liquidez. El préstamo tendrá un plazo de repago de seis años y medio.

Reconocimiento a expresidentes y exministros

Uno de los momentos centrales del encuentro fue el reconocimiento realizado por el Banco Mundial a figuras que, desde distintos gobiernos, contribuyeron a la construcción de la estabilidad y credibilidad económica de Uruguay durante el período democrático.

Fueron reconocidos los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle Herrera, así como el excanciller Enrique Iglesias, quien además tuvo una extensa trayectoria en organismos internacionales. También recibieron un reconocimiento los exministros de Economía y Finanzas de los gobiernos democráticos Ricardo Zerbino, Luis Mosca, Alberto Bensión, Isaac Alfie, Fernando Lorenzo, Mario Bergara y Azucena Arbeleche.

La presencia de dirigentes y exjerarcas de diferentes administraciones fue destacada por Orsi como una señal de continuidad de una política de Estado construida durante décadas. El mandatario agradeció especialmente la presencia de Sanguinetti, Lacalle Herrera, Iglesias y de los exministros y sostuvo que la relación con el Banco Mundial “no es una creación de un momento” ni una política que haya quedado asociada a un único gobierno.

"No estamos inaugurando nada, es simplemente seguir honrando aquellos aciertos de aquella época", afirmó Orsi. El presidente ubicó la relación con el Banco Mundial dentro de una tradición uruguaya de apuesta al multilateralismo y recordó que los primeros acuerdos se remontan a la década de 1950, cuando el organismo apoyó la ampliación de la red eléctrica y la telefonía nacional.

300 millones de dólares para enfrentar eventuales contingencias

La representante del Banco Mundial en Uruguay, Valeria Di Fiori, explicó las características del nuevo financiamiento. "Son 300 millones de dólares. Es un financiamiento contingente", señaló. El mecanismo permite que los recursos sean desembolsados cuando Uruguay los necesite, funcionando como una reserva de liquidez frente a eventuales contingencias.

Di Fiori explicó que el gobierno decidió repagar el crédito en seis años y medio y destacó las condiciones de la operación. El financiamiento está vinculado a la agenda de reformas que impulsa la administración de Orsi, incluyendo medidas relacionadas con competitividad y fortalecimiento de la regla fiscal.

Gabriel Oddone: "Hemos hecho las cosas más o menos bien"

Oddone, destacó los 80 años de cooperación entre Uruguay y el Banco Mundial y valoró especialmente que el organismo continúe respaldando a un país que actualmente integra el grupo de economías de renta media alta.

El ministro recordó el papel del Banco Mundial en transformaciones como la extensión de las escuelas de tiempo completo, el desarrollo del sistema de riego y otras políticas vinculadas a infraestructura y servicios públicos. Para Oddone, los nuevos desafíos de competitividad son consecuencia, en buena medida, de los avances que Uruguay consiguió en las últimas décadas. "Si hoy los cambios de la competitividad están centrados en los temas energéticos, en los temas vinculados a la expansión de riego, en los temas vinculados al sistema portuario, en los temas vinculados al capital humano, son producto de que hemos hecho las cosas más o menos bien", sostuvo.

Banco Mundial: convertir credibilidad en crecimiento

Cordeiro Guerra sostuvo que Uruguay construyó durante décadas un activo diferencial: credibilidad, estabilidad macroeconómica e instituciones sólidas que sobrevivieron a distintos ciclos políticos. Ahora, según planteó, el desafío consiste en transformar ese capital institucional en mayor crecimiento económico, inversión y mejores empleos.

"El nuevo desafío" es transformar esa credibilidad "en crecimiento, el crecimiento en más y mejores empleos, y esos empleos en mejores condiciones de vida", afirmó. La jerarca señaló que el crecimiento promedio del PIB uruguayo durante la última década fue relativamente bajo y cuestionó los niveles de inversión y de crédito privado en relación con los de las economías que lograron tasas de expansión más elevadas.

Para el Banco Mundial, la competitividad debe abordarse como una agenda integral que combine capital humano, tecnología, financiamiento, infraestructura, apertura e innovación.

Energía y logística, claves para atraer inversión

Uno de los principales puntos planteados por Cordeiro Guerra fue el costo de la energía. La vicepresidenta del Banco Mundial destacó que Uruguay posee una matriz energética limpia, pero advirtió que los costos de la electricidad continúan siendo elevados y pueden limitar el desarrollo de sectores con potencial para captar inversiones, entre ellos los centros de datos y actividades vinculadas a la tecnología y la agroindustria.

“Uruguay ya tiene la energía limpia. La oportunidad ahora es convertir esta fortaleza en precios más competitivos que permitan movilizar mayor inversión privada”, afirmó. También señaló la necesidad de continuar mejorando la infraestructura logística, especialmente puertos, conectividad y energía, para aprovechar la posición de Uruguay frente a los cambios que atraviesan las cadenas globales de suministro.

Educación y capital humano

El capital humano fue otro de los ejes planteados por el Banco Mundial. Cordeiro Guerra destacó las inversiones realizadas por Uruguay en educación y tecnología, así como la incorporación de herramientas de inteligencia artificial al sistema educativo, pero advirtió que persisten desafíos importantes en los aprendizajes.

La jerarca vinculó este problema con el envejecimiento de la población y el menor crecimiento de la fuerza laboral. En ese escenario, sostuvo, una proporción cada vez mayor del crecimiento económico deberá surgir de aumentos de productividad. El desafío, según señaló, no consiste solamente en aumentar el gasto educativo sino en mejorar la efectividad de los recursos y llevar a mayor escala aquellas políticas que han demostrado resultados.

Respaldo a la ley de competitividad

Cordeiro Guerra también valoró el proyecto de ley de competitividad y reducción del costo de vida impulsado por el gobierno y aprobado mayoritariamente en el Senado. Consideró que la iniciativa permite avanzar desde el diagnóstico hacia una agenda concreta de reformas, con medidas relacionadas con simplificación de trámites, competencia, innovación e inversión.

La jerarca remarcó que la discusión implicará definir prioridades, instrumentos y tiempos, y destacó la tradición uruguaya de diálogo político y construcción de consensos. "No creo que eso requiera estar de acuerdo en todo", afirmó.

Tanto Cordeiro Guerra como Di Fiori destacaron que la relación entre Uruguay y el Banco Mundial no se limita al financiamiento. El organismo ha tomado experiencias desarrolladas en Uruguay y las ha utilizado como referencia para otros países. Entre ellas mencionaron la trazabilidad, el gobierno digital y el bono soberano vinculado a objetivos de sostenibilidad.

"Uruguay se beneficia de la experiencia global del Banco Mundial, pero el Banco Mundial y otros países aprenden con Uruguay también", señaló Cordeiro Guerra. Di Fiori sostuvo que Uruguay se transformó en un país pionero en determinadas políticas públicas y que delegaciones de distintas regiones del mundo han llegado para estudiar experiencias desarrolladas localmente.

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