12 de mayo 2023 - 09:28

El BCU y el mercado chocan en las expectativas de inflación

El Banco Central publicó el Informe de Política Monetaria (IPoM) correspondiente al primer trimestre del año, y sorprendió la diferencia de más de 2 puntos entre una proyección y otra.

Mercados Inflación
Foto: Freepik

El Banco Central del Uruguay (BCU) publicó el nuevo Informe de Política Monetaria (IPoM) correspondiente al primer trimestre del 2023, y sorprendió, sobre todo, con sus proyecciones de inflación para los próximos años: desde el 8,3% que se registró al cierre del 2022, espera un aumento de precios entorno del 7% en diciembre de este año y una evolución hacia el 5,3% a inicios del 2025. Si bien son datos positivos, la disyuntiva se presenta por la gran diferencia que existe entre esta previsión y las expectativas del mercado.

Ambos datos fueron publicados por el BCU. Sin embargo, la diferencia entre uno y otro es más que de 15 días entre sus fechas de divulgación: también hay entre 2 y 3 puntos de distancia entre las proyecciones.

De esta forma, según el Informe de Política Monetaria del BCU, las expectativas de inflación se corrigieron al alza para este año —mayormente por los efectos de la sequía—, pero se ajustaron a la baja a partir del 2024. De esta forma, mientras que se espera que el 2023 cierre con un índice inflacionario del entorno al 7%, para alcanzar cifras apenas por debajo del 6% en el segundo trimestre del 2024 y, finalmente, un 5,3% interanual en marzo del 2025.

¿Qué esperan los mercados financieros?

Las cifras actualizadas del BCU contrastan visiblemente con las proyecciones de los agentes del sistema financiero uruguayo —basadas, a su vez, en las expectativas implícitas de los mercados financieros en el diferencial de rendimientos de títulos nominales e indexados—, que, de partida, corrigieron al alza.

Los datos reunidos en el newsletter del BCU titulado “Evolución de precios e inflación esperada por los agentes” dan cuenta de que los mercados esperan una escalada de la inflación que llegará hasta el 9,05% interanual durante el segundo trimestre del 2024 —niveles históricos de inflación para el país, similares al peor momento económico durante la pandemia de Covid-19. Luego, con un descenso marcado pero que se mantiene en cifras elevadas, marzo del 2025 registraría un índice inflacionario interanual de alrededor del 7,83%.

La diferencia entre uno y otro informe es evidente: para el segundo trimestre del 2024, la brecha es de 3 puntos; mientras que para el 2025 es de 2,5 puntos, aproximadamente.

Este amplio desacuerdo entre las proyecciones, para el BCU será porque “las expectativas de inflación se ajustarían progresivamente a la baja, influenciando a su vez a los salarios nominales, los que generarían menores presiones inflacionarias en el horizonte de política monetaria respecto a las esperadas en el informe anterior. Asimismo, la desaceleración de la inflación también estaría determinada por otros factores macroeconómicos, como la persistencia de una brecha del Tipo de Cambio Real y en menor medida de una brecha PIB en terreno negativo”.

Y a pesar de que ambos datos fueron publicados por la autoridad monetaria central del país, el IPoM es considerado como uno de los reportes macroeconómicos más confiables, mientras que las expectativas de los agentes financieros no dejan de ser resultado de una encuesta.

Además, cabe recordar que la ministra de Economía y Finanzas (MEF), Azucena Arbeleche, recientemente se refirió al aumento de la inflación en un almuerzo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM). Allí —ahora, pareciera que de forma no inocente— comentó que su deseo sería que las expectativas de los empresarios fueran menores porque impactan en los precios. “Lo que se espera, se traslada a los precios”, señaló, dando cuenta de la relevancia de las expectativas en los índices macroeconómicos.

En este contexto, la diferencia entre las proyecciones recientemente divulgadas en el IPoM por parte del BCU toman otro matiz, que pareciera dibujar otro escenario posible tras un futuro más pesimista esperado por los mercados.

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