El dólar global registró una leve suba este jueves y cortó una racha de ocho jornadas consecutivas a la baja, impulsado por un rebote técnico y mejores datos económicos en Estados Unidos.
El dólar global cortó una racha negativa de ocho días y encontró soporte en la resiliencia del empleo
Pese al respiro técnico, los analistas advierten que la divisa sigue bajo presión por la distensión geopolítica, que le quita su atractivo como refugio seguro.
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El dólar global encadenó su séptima caída consecutiva ante señales de tregua entre EEUU e Irán
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El dólar volvió a caer y perforó la franja de los $ 39
Fin de la caída, el índice dólar recuperó los 98,19 puntos, aunque el euro y la libra mantienen la presión tras sus recientes máximos.
El índice dólar, que mide la fortaleza del billete verde frente a una cesta de seis monedas, subió un 0,2% hasta los 98,19 puntos, encaminándose a su mayor ganancia diaria en dos semanas, luego de haber acumulado ocho sesiones consecutivas de retrocesos. El movimiento se da en un contexto donde las expectativas de un alto el fuego reducen la demanda por activos refugio, aunque la incertidumbre aún limita una caída más pronunciada.
"El repunte del dólar es limitado porque el mercado sigue viendo una salida diplomática al conflicto", explicó Elias Haddad, de Brown Brothers Harriman, quien señaló que "el contexto cíclico de la divisa sigue siendo neutral en los próximos meses". En la misma línea, analistas advierten que el alto el fuego sigue siendo frágil y que persisten dudas sobre la inflación global.
En el mercado de divisas, el euro cayó un 0,1% hasta los 1,1782 dólares tras haber tocado máximos de siete semanas, mientras que la libra esterlina retrocedió un 0,2% a 1,3534 dólares. El yen japonés también se debilitó, con el dólar subiendo un 0,2% hasta los 159,21 yenes, en un nivel que vuelve a generar atención por posibles intervenciones oficiales.
A nivel macroeconómico, el dólar encontró apoyo en datos sólidos de Estados Unidos: las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo bajaron a 207.000, por debajo de las expectativas, lo que refleja la resiliencia del mercado laboral incluso en un contexto de tensiones geopolíticas.
Wall Street en máximos históricos
El mejor ánimo de los inversores también se trasladó a la renta variable, donde los principales índices de Wall Street volvieron a marcar récords impulsados por las expectativas de distensión en Medio Oriente.
El índice S&P 500 subió un 0,26% hasta los 7.041,28 puntos, mientras que el Nasdaq avanzó un 0,36% y cerró en 24.102,70 unidades, acumulando su duodécima jornada consecutiva de ganancias, su racha más larga desde 2009. En tanto, el Dow Jones ganó un 0,24% y alcanzó los 48.578,72 puntos.
"Los mercados fluctúan entre titulares positivos y otros más neutrales, pero toda la dinámica sigue girando en torno a la guerra con Irán", señaló Chris Zaccarelli, de Northlight Asset Management.
El desempeño sectorial mostró avances en la mayoría de los rubros, con energía liderando las subas (+1,6%) en línea con los precios del petróleo, mientras que el sector salud fue el principal rezagado (-0,8%). Entre las acciones destacadas, PepsiCo subió un 2,3% tras presentar resultados mejores a lo esperado, mientras que Abbott cayó un 6% luego de recortar sus previsiones. Charles Schwab lideró las pérdidas con un desplome del 7,6%, y Netflix retrocedió un 8% en operaciones posteriores al cierre tras publicar sus balances.
En tanto, el mercado también registró movimientos especulativos significativos: la firma Myseum se disparó un 129% tras reorientarse hacia inteligencia artificial, reflejando el fuerte interés por el sector tecnológico.
Pese al optimismo, los analistas coinciden en que la evolución del conflicto en Medio Oriente seguirá siendo el factor clave. "La guerra sigue siendo el principal motor del mercado", advirtió Robert Phipps, de Per Stirling Capital Management, quien señaló que el próximo paso será ver si el rally puede sostenerse sobre fundamentos económicos más sólidos.


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