28 de septiembre 2023 - 10:41

El dólar tocó el máximo en más de 3 meses, pero se avecina una tormenta para los emergentes

Las divisas emergentes ya perdieron casi el total de ganancias del año, mientras el dólar en Uruguay se consolida en una racha alcista.

El dólar en Uruguay tocó su valor más alto en los últimos tres meses y medio.

El dólar en Uruguay tocó su valor más alto en los últimos tres meses y medio.

Foto: Pexels / Karolina Grabowska

El dólar en Uruguay parece estar atravesando uno de sus mejores momentos en el año, con tres jornadas consecutivas al alza y el valor más alto alcanzado en los últimos tres meses y medio, tras varias caídas mensuales preocupantes en términos de atraso cambiario y pérdida de competitividad del país. Sin embargo, el panorama mundial envía señales contradictorias, ¿podrá consolidarse la tendencia alcista en el mercado cambiario local?

El comportamiento del dólar en los últimos días pareciera dar lugar a cierto optimismo entre las autoridades monetarias y, sobre todo, los sectores exportadores que reclaman desde hace meses por una divisa estadounidense más fortalecida en relación con el peso. Es que ayer subió por tercera jornada consecutiva, registrando un incremento del 0,42% respecto del martes y una cotización de 38,447 pesos, según los datos del Banco Central del Uruguay (BCU). Este, además, es el valor más alto que alcanzó la moneda en los últimos tres meses y medio, desde el 12 de junio pasado —en la antesala a dos meses muy perjudiciales en cuanto al desalineamiento cambiario.

Si se observa el rendimiento mensual, a apenas dos días hábiles de que termine setiembre, el rendimiento también es positivo y hasta esperanzador: el saldo acumulado es de una suba del 2,27%. Y aunque el retroceso en el año sigue siendo importante —4,05% en lo que va del 2023 y 6,98% interanual—, la mejora en la cotización es bienvenida en todos los sectores.

Una perspectiva preocupante para los mercados emergentes

Sin embargo, el contexto internacional atraviesa momentos de alta volatilidad y, por lo tanto, de gran incertidumbre, impulsada mayormente por los altos tipos de interés en Estados Unidos y por las dudas respecto del crecimiento de China a pesar de cierta recuperación económica —mientras el precio del petróleo sigue subiendo, a valores máximos en un año.

En ese sentido, las señales para Uruguay son mezcladas. Por un lado, las divisas emergentes experimentan un “efecto rebote” del espectacular desempeño que tuvieron durante buena parte del año, debido a que la aversión al riesgo de los inversores y a la volatilidad que resta atractivo a las divisas —en tanto el riesgo es mayor que cualquier rentabilidad posible.

Al respecto, el índice MSCI de divisas de países en vías de desarrollo atraviesa su peor trimestre de 2023, con una caída que lo llevó a cotizar un 0,1% por encima del nivel de finales de 2022.

Esto puede ser positivo para el dólar a nivel local en tanto lleva a que los operadores escojan monedas más fuertes como, por ejemplo, el dólar —que, en paralelo, atraviesa un fortalecimiento en medio de una tendencia alcista. Sumado a que las tasas de interés de referencia de la Reserva Federal (Fed) seguirán altas por algún tiempo más e, incluso, puedan experimentar otra suba en lo que queda del año, la divisa estadounidense se posiciona como una de las favoritas. Y si sube el dólar a nivel global, hay grandes posibilidades de que suba, a su vez, el dólar en el país.

En paralelo, con el debilitamiento de las monedas emergentes, el peso uruguayo puede seguir el mismo camino. Sobre todo, si se considera que el real brasileño —una de las divisas de referencia locales— fue una de las que más cayó ayer, a punto de encadenar su mayor racha de pérdidas en más de dos años. En este escenario también hay que contemplar los futuros recortes de la Tasa de Política Monetaria (TPM) que proyectan tanto los mercados como el BCU, y que pueden contribuir a una corrección más profunda del atraso cambiario.

Claro que, a su vez, hay que tener en cuenta que un desplome de las monedas emergentes en la región puede tener un impacto fuerte en esas economías y, por lo tanto, influir negativamente también en la economía nacional —ya golpeada por lo que sucede en los países vecinos. Y, a su vez, el gobierno deberá monitorear de cerca qué tanto avanza el dólar a nivel local y cómo esto puede afectar los objetivos de control inflacionario dispuestos en su mapa de acción en cuanto a política monetaria.

Cae el capital de riesgo para inversiones

Asimismo, otro aspecto que preocupa en el escenario internacional es la caída del capital de riesgo disponiblea partir de la mayor volatilidad y el "fin del dinero barato" por las altas tasas de interés dispuestas por la mayoría de los gobiernos del mundo. Este es un fenómeno que se observa, principalmente, en las inversiones destinadas a proyectos de innovación y a empresas emergentes (start-up).

Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) —parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)— el monto global del capital de riesgo que financia a este sector cayó un 40% en 2022 y continúa disminuyendo, empujado por un ambiente contractivo general para las inversiones ante el aumento de las tasas de interés. Tan solo durante el primer semestre del 2023, el descenso fue del 47% respecto del mismo período del año anterior.

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