19 de mayo 2026 - 19:15

Uruguay acelera el plan para un gasoducto binacional que conectará Vaca Muerta con el sur de Brasil

El gobierno habilitó los estudios de viabilidad técnica y financiera para construir un ducto que cruce el territorio nacional.

El tendido de infraestructura requerirá una fuerte articulación público-privada y promete abrir una nueva fuente de ingresos por peaje energético para Uruguay.

El tendido de infraestructura requerirá una fuerte articulación público-privada y promete abrir una nueva fuente de ingresos por peaje energético para Uruguay.

El presidente de la República, Yamandú Orsi, firmó el 7 de mayo una resolución que ordena crear un grupo técnico asesor para evaluar el proyecto Gas Oriental, un gasoducto que conectaría el sistema argentino y el gas de Vaca Muerta con el sur de Brasil, pasando por Uruguay y llevando gas natural por primera vez a todo el interior del país.

El grupo tiene 120 días para entregar un informe al Presidente con recomendaciones sobre viabilidad técnica, jurídica, económica y la eventual implementación. Fue elaborado originalmente en 2015 por el Centro de Formación para la Integración Regional (Cefir), organismo que mantiene un convenio con el Congreso de Intendentes para presentar proyectos de interés nacional orientados al desarrollo territorial. Lo que sí es nuevo es que ahora tiene una firma presidencial detrás y un plazo concreto para que los técnicos respondan si es viable.

El gasoducto Cruz del Sur, que conecta Argentina con Montevideo bajo el Río de la Plata, lleva décadas en servicio pero su uso es limitado, en buena medida porque Argentina restringió durante años las exportaciones de gas. Hoy esa ecuación está cambiando radicalmente, ya que la producción de Vaca Muerta está convirtiendo a Argentina en exportador neto de gas con contratos vigentes para exportar a Chile, Uruguay y Brasil que se irán ampliando en los próximos años.

El Gas Oriental aprovecharía esa nueva realidad para hacer algo que Uruguay nunca concretó, es decir, llevar gas natural al interior del país. Hoy el gas de red llega esencialmente a Montevideo y el área metropolitana, pero el interior usa gas envasado en garrafas, más caro y menos eficiente, o calienta con leña, gasoil y electricidad. La resolución firmada por Orsi lo señala explícitamente: el proyecto apunta a "asegurar un suministro confiable y sostenible en forma descentralizada en todo el territorio nacional" y a dotar a las intendencias de "una alternativa energética con alcance territorial".

La lógica del tránsito hacia Brasil también es relevante, si el gasoducto conecta el sistema argentino con el sur de Brasil y pasa por Uruguay, el país dejaría de ser un extremo de la red para convertirse en un nodo de tránsito regional con los ingresos que eso implica y con garantía de suministro propia mejorada. El intendente de Florida, Carlos Enciso, quien reactivó la idea en agosto del año pasado durante un asado con Orsi, lo había planteado con claridad: "¿Por qué no que el gas que ya en parte viene hacia Montevideo pueda continuar hacia el sur de Brasil y hasta San Paulo?"

Un grupo técnico con 120 días

El grupo asesor que creó Orsi dependerá directamente de Presidencia y tendrá representantes del MIEM, se invitará también al Congreso de Intendentes y al propio Cefir a designar delegados. La inclusión del Congreso de Intendentes no es casual, el proyecto tiene una dimensión descentralizadora muy concreta, llevar gas al interior implica menores costos energéticos para hogares, pymes e industrias fuera de Montevideo, y los intendentes son los actores políticos que más han empujado la idea.

Los 120 días dan un horizonte de septiembre de 2026 para el informe, lo que el grupo deberá responder no es menor: si el gasoducto es técnicamente factible con la infraestructura existente o requiere nueva construcción, qué esquema jurídico y de inversión haría viable el proyecto, si el costo energético resultante sería competitivo para el usuario final y cómo se financia. La inversión en infraestructura de este tipo se mide en cientos de millones de dólares, y la viabilidad depende en buena medida de los volúmenes comprometidos por Argentina y la demanda que Brasil esté dispuesto a garantizar.

El gobierno de Orsi viene poniendo la energía y la competitividad en el centro de su agenda, con el caso HIF en Paysandú como el ejemplo más visible. El Gas Oriental es una apuesta diferente, más gradual y de largo plazo, pero con un impacto potencial sobre la competitividad del interior del país que ninguna otra política energética en discusión tiene hoy en el horizonte.

Te puede interesar