31 de octubre 2026 - 16:38

El Niño pone en alerta al agro: más lluvias en el noreste y déficit hídrico en el suroeste

Las perspectivas para noviembre anticipan precipitaciones desiguales entre regiones, mientras que diciembre y enero podrían traer mayores lluvias al noreste del país.

Tormenta, El Niño
Foto: Magnific

El fenómeno climático de El Niño plantea un escenario de precipitaciones desiguales para el sector agropecuario de Uruguay durante el trimestre comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027, con lluvias superiores a los valores habituales en el noreste y registros por debajo de lo normal en el suroeste durante noviembre, según las últimas perspectivas meteorológicas.

El comportamiento previsto de las precipitaciones adquiere relevancia para las actividades productivas, debido a que las diferencias regionales podrían generar condiciones de humedad contrastantes en distintas zonas del país. Mientras algunos departamentos recibirían mayores volúmenes de agua, otros comenzarían el período con lluvias inferiores a sus promedios históricos.

Las proyecciones indican que El Niño continuará desarrollándose en el océano Pacífico central y que sus efectos sobre la circulación atmosférica favorecerían la llegada de humedad hacia Uruguay y Argentina durante noviembre y diciembre. Sin embargo, la distribución de las precipitaciones no sería uniforme en todo el territorio nacional.

El noreste tendrá más lluvias y el suroeste comenzará noviembre con déficit

Durante noviembre, los departamentos de Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo presentarían precipitaciones superiores a los valores normales para esta época del año. En contraste, Colonia, Flores, San José, Río Negro y Soriano registrarían lluvias algo inferiores a los promedios habituales, mientras que en el resto del país se esperan precipitaciones cercanas a los valores normales.

Esta distribución plantea condiciones diferentes para las actividades agropecuarias, especialmente en un período en el que la disponibilidad de agua constituye una variable importante para el desarrollo de los cultivos y las pasturas. No obstante, las previsiones no permiten anticipar pérdidas productivas ni situaciones de sequía, ya que se trata de tendencias de precipitaciones que deberán confirmarse durante las próximas semanas.

Diciembre y enero mantendrían las diferencias regionales

Para diciembre, las perspectivas anticipan precipitaciones cercanas a los valores normales en buena parte de Uruguay, con acumulados mensuales estimados entre 100 y 120 milímetros. Sin embargo, el noreste continuaría presentando lluvias superiores a lo habitual. Esta condición alcanzaría a Tacuarembó, Rivera, Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha, ampliando la zona con mayores precipitaciones respecto de noviembre.

Durante enero de 2027 se mantendría un escenario similar, con registros superiores a los normales en el noreste y la posibilidad de precipitaciones levemente deficitarias en el sur del país. De esta manera, las proyecciones muestran que el impacto de El Niño sobre las lluvias sería diferente según la región, un factor que podría influir sobre las condiciones de producción agropecuaria durante el comienzo del verano.

Temperaturas moderadas y menores períodos de calor intenso

En cuanto a las temperaturas, noviembre presentaría valores inferiores a los normales, aunque con anomalías menos pronunciadas que las registradas durante octubre. Para diciembre y enero, en cambio, se esperan temperaturas cercanas a los promedios habituales, sin una señal predominante de calor extraordinario.

Las perspectivas también contemplan que los episodios de temperaturas elevadas podrían ser interrumpidos por la llegada de precipitaciones y cambios en la dirección del viento, lo que limitaría la persistencia de períodos de calor intenso.

El escenario climático también tiene implicancias económicas más amplias. En su último Informe de Política Monetaria (IPOM), el Banco Central del Uruguay (BCU) advirtió que un episodio intenso de El Niño podría afectar la producción y distribución de frutas y verduras, con posibles consecuencias sobre los precios de los alimentos durante los primeros meses de 2027.

El organismo incorporó ese riesgo a sus proyecciones de inflación, aunque aclaró que la magnitud de los efectos dependerá de la intensidad y persistencia de las anomalías climáticas.

Así, las perspectivas para el verano combinan mayores lluvias en el noreste, posibles déficits en otras regiones y temperaturas moderadas, en un escenario que mantiene la atención sobre las condiciones productivas del agro y sus eventuales repercusiones económicas.

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