Los precios del petróleo caían más del 3% este martes y alcanzaron sus niveles más bajos en casi dos semanas, luego de que los operadores restaran importancia a las nuevas sanciones de Estados Unidos contra Irán. El mercado interpretó que el giro de Washington hacia una mayor presión económica suponía un riesgo menor para el suministro mundial de crudo que una nueva escalada militar.
El petróleo cayó más de 3% y tocó mínimos de casi dos semanas pese a las sanciones de EEUU contra Irán
Los inversores consideraron que las nuevas sanciones de Washington implicaban un menor riesgo para el suministro que una escalada militar.
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El petróleo cayó más de u$s 2 pese a las nuevas sanciones de Estados Unidos contra Irán
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El petróleo subió mientras Trump amenaza con sanciones a sus socios de Irán
El petróleo retrocedió pese a las restricciones anunciadas por Estados Unidos contra Irán.
El Brent, de referencia para el mercado uruguayo, terminó la jornada con una caída de 3,59 dólares, o 3,9%, hasta los 88,58 dólares por barril, su nivel más bajo desde el 14 de agosto. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense perdió 2,65 dólares, o 3,1%, hasta los 82,36 dólares, su menor cotización desde el 13 de agosto.
El retroceso se produjo después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunciara una ampliación de las sanciones secundarias contra entidades y países que mantienen relaciones comerciales con Irán. Sin embargo, Bessent evitó identificar a los países alcanzados por las nuevas medidas o precisar cuándo comenzarán a aplicarse, y señaló que tendrán tiempo para adaptarse a las nuevas disposiciones.
El giro hacia la presión económica fue interpretado por los operadores como una señal de que, al menos por ahora, Washington buscaba aumentar la presión sobre Teherán sin profundizar la confrontación militar. Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank, consideró que ese cambio redujo parte de la ansiedad que había dominado al mercado petrolero.
Según el analista, el anuncio de las sanciones "no fue tan contundente como algunos operadores habían esperado", lo que ayudó a explicar la reacción bajista del crudo.
El mercado también comenzó a considerar que las nuevas medidas podían favorecer la búsqueda de una solución diplomática al conflicto. La consultora Ritterbusch and Associates señaló que la campaña de presión económica había reavivado las expectativas de conversaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra.
Irán prometió responder y China defendió sus vínculos
La presión de Washington, sin embargo, no eliminó los riesgos para el mercado energético. Irán prometió tomar represalias contra las sanciones y manifestó su confianza en que sus principales socios comerciales resistirían la ofensiva estadounidense. China, el principal comprador del petróleo iraní, sostuvo que su cooperación con Teherán se desarrolla dentro del marco del derecho internacional y no debería ser objeto de interferencias externas.
El mercado quedó así frente a un escenario contrapuesto: por un lado, las sanciones podrían reducir las exportaciones iraníes; por otro, si la presión económica evita una escalada militar, también disminuye el riesgo de una interrupción aún mayor del suministro de Medio Oriente.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó a fines de febrero y mantiene bajo presión una de las principales rutas energéticas del mundo.
El estrecho de Ormuz siguió prácticamente cerrado
A pesar de la caída del petróleo, los riesgos sobre el suministro no desaparecieron. El estrecho de Ormuz continuó siendo el principal foco de atención de los operadores.
Antes de la guerra, por esa vía marítima transitaba aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo. Sin embargo, los datos de transporte mostraron que el lunes apenas dos buques cisterna atravesaron el estrecho, la menor cantidad diaria de buques de carga desde principios de mayo.
La reducción del tráfico evidenció que la tensión en torno a la principal ruta de salida del petróleo del Golfo Pérsico continuaba elevada.
Además, la Dirección de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) informó que un petrolero fue alcanzado el martes por un proyectil no identificado y quedó inmovilizado a unos 16,7 kilómetros al noreste de Ash Shishah, en Omán. El episodio mantuvo vigente el riesgo de nuevos ataques contra embarcaciones y, con ello, una prima geopolítica sobre el precio del petróleo.
El mercado mantuvo una prima de riesgo
"Irán aún conserva la capacidad de responder interrumpiendo el transporte marítimo, lo que sigue manteniendo una prima residual en el precio del petróleo", explicó Tim Waterer, analista jefe de mercado de KCM.
La posibilidad de que Teherán vuelva a utilizar el estrecho de Ormuz como herramienta de presión continúa siendo uno de los principales riesgos para el mercado.
Al mismo tiempo, las interrupciones provocadas por el conflicto ya llevaron a algunos países a utilizar reservas comerciales y estratégicas de petróleo, una señal de que las restricciones logísticas empiezan a tener efectos sobre los mercados energéticos.
Para los operadores, la pregunta central pasó a ser hasta qué punto las sanciones estadounidenses pueden afectar las exportaciones iraníes sin desencadenar una nueva escalada que termine perjudicando mucho más al suministro global.
Un posible corredor de navegación abre una nueva expectativa
En medio de las tensiones, surgió una señal que fue interpretada como potencialmente positiva para el transporte marítimo.
Irán y Omán anunciaron que habían discutido una propuesta para establecer un "corredor de navegación temporal conjunto" a través del estrecho de Ormuz, junto con un plan para desminar la zona.
El posible acuerdo todavía no implicaba una reapertura plena y estable del paso, pero introdujo una alternativa para comenzar a normalizar el tránsito marítimo.
La posibilidad de una mediación y de una reducción de las restricciones ayudó a reforzar la lectura de que el riesgo inmediato de una interrupción total del suministro podría ser menor de lo que se temía durante las jornadas anteriores.
No obstante, Ritterbusch and Associates consideró que la caída del petróleo podría haber sido una reacción exagerada del mercado y advirtió que las cotizaciones podrían recuperarse con fuerza si Irán decidiera lanzar ataques contra instalaciones estadounidenses en Medio Oriente.
El crudo perdió parte de la prima geopolítica
La reacción del petróleo mostró, en definitiva, que el mercado comenzó a diferenciar entre presión económica y confrontación militar.
Las nuevas sanciones estadounidenses aumentaron la presión sobre Irán, pero al mismo tiempo redujeron parcialmente el temor a una escalada inmediata que pudiera poner en peligro una proporción mayor del suministro de crudo de Medio Oriente.
Esa lectura llevó al Brent por debajo de los 90 dólares por barril, después de que el contrato había superado los US$93 durante la semana anterior.
El descenso también moderó la posibilidad de que el petróleo retomara rápidamente los máximos registrados durante la escalada del conflicto. Sin embargo, la situación del estrecho de Ormuz, los ataques contra embarcaciones y la respuesta que eventualmente adopte Irán mantienen abierto el riesgo de nuevos movimientos bruscos.
Por ahora, el mercado apostó por un escenario en el que las sanciones económicas generan menos daño al suministro que una nueva escalada bélica, mientras las señales de una eventual negociación y la posibilidad de un corredor de navegación introducen una expectativa de mayor normalización. La capacidad de Irán para alterar el tránsito por Ormuz seguirá siendo, sin embargo, el principal factor capaz de cambiar nuevamente la dirección del petróleo.
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