Los precios del petróleo cerraron a la baja este miércoles, después de una jornada volátil en la que los inversores evaluaron los avances en las conversaciones entre Irán y Omán para establecer un corredor de navegación a través del estrecho de Ormuz y las nuevas cifras sobre las reservas de crudo de Estados Unidos.
El petróleo cerró a la baja mientras Irán y Omán avanzaban en un acuerdo para reabrir Ormuz
Los inversores evaluaron las conversaciones entre Teherán y Mascate para establecer un corredor de navegación y los datos de reservas de Estados Unidos.
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Los precios del petróleo retrocedieron mientras el mercado seguía de cerca las negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz.
El Brent, de referencia para el mercado en Uruguay, cayó 74 centavos, o 0,84%, hasta los 87,84 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense retrocedió 13 centavos, o 0,16%, hasta los 82,23 dólares.
Durante la jornada, ambos contratos llegaron a caer hasta sus niveles más bajos desde el 10 de agosto, ante la expectativa de que un acuerdo entre Teherán y Mascate permitiera aumentar el tránsito por una de las principales rutas energéticas del mundo.
Las conversaciones sobre Ormuz presionaron al petróleo
El mercado reaccionó principalmente a las señales de una posible reapertura del estrecho de Ormuz, cuyo tránsito permanecía muy por debajo de los niveles previos al conflicto. Irán y Omán avanzaron en los detalles de un eventual acuerdo para establecer un “corredor de navegación temporal conjunto”, según una fuente iraní de alto rango. La Guardia Revolucionaria iraní también había señalado que ambos países habían acordado mecanismos para compartir la vía marítima y sus ingresos.
Antes de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada a fines de febrero, por Ormuz transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas.
Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank, explicó que el escenario había cambiado para los operadores: "El mercado ha pasado de prever una alta probabilidad de interrupciones prolongadas y una nueva escalada a prever una reapertura parcial, acuerdos de transporte marítimo negociados y un menor riesgo de una nueva confrontación militar". Según el analista, un acuerdo creíble que permitiera restablecer rápidamente el tráfico por el estrecho podría eliminar una parte de la prima geopolítica incorporada al precio del crudo.
El tránsito marítimo continuó muy por debajo de lo normal
Pese a las señales de diálogo, la circulación de buques por Ormuz continuó restringida. Datos preliminares de Kpler mostraron que apenas cinco buques de carga atravesaron el estrecho el martes, por debajo del promedio de 15 registrado durante los diez días anteriores y muy lejos de los niveles habituales antes de la guerra.
La baja circulación mantuvo vigente el riesgo de interrupciones en el suministro. Cualquier deterioro de las negociaciones podría volver a generar presión alcista sobre el petróleo, especialmente debido al peso que tiene el estrecho en el comercio energético mundial.
Tim Waterer, analista jefe de mercado de KCM, había señalado que Irán todavía conservaba la capacidad de afectar el transporte marítimo, por lo que una prima de riesgo permanecía incorporada en las cotizaciones. Al mismo tiempo, la continuidad de las negociaciones redujo el temor de que el conflicto avanzara hacia una interrupción todavía mayor de las exportaciones regionales.
Las reservas de Estados Unidos aumentaron menos de lo esperado
Otro de los factores que limitaron la caída del petróleo fueron los datos sobre los inventarios estadounidenses. Según la Administración de Información Energética (EIA), las reservas de crudo de Estados Unidos aumentaron en 95.000 barriles, hasta los 428,9 millones de barriles, durante la semana finalizada el 21 de agosto.
El incremento fue considerablemente menor al esperado por el mercado. Los analistas consultados por Reuters proyectaban un aumento de unos 597.000 barriles. La cifra contribuyó a recuperar parte de las pérdidas que el petróleo había registrado durante la sesión, ya que una acumulación menor de inventarios fue interpretada como una señal de una demanda mayor o de una oferta más ajustada de lo previsto. El mercado también siguió la evolución de los combustibles refinados, después de varias semanas de descensos en las existencias estadounidenses de destilados.
La diplomacia volvió a ocupar el centro de la escena
Mientras el petróleo perdió parte de la fuerte prima geopolítica acumulada durante las últimas semanas, continuaron los esfuerzos para lograr una solución más amplia al conflicto con Irán.
Pakistán e Irán informaron que habían logrado “avances significativos” en sus conversaciones sobre la guerra, según declaró el ministro del Interior pakistaní después de su visita a Teherán. A esto se sumó la visita prevista del primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, a Teherán, donde tenía previsto reunirse con funcionarios iraníes para discutir mecanismos destinados a reducir las tensiones.
Las señales diplomáticas reforzaron la expectativa de que la situación pudiera encaminarse hacia una reducción de las hostilidades, aunque los operadores continuaron considerando que cualquier fracaso en las negociaciones podía devolver rápidamente la presión sobre los precios.
Rusia también mantuvo riesgos sobre la oferta mundial
La evolución del mercado petrolero no dependió únicamente de Medio Oriente. La refinería NORSI, una de las mayores de Rusia y el segundo mayor productor de gasolina del país, suspendió el procesamiento de crudo después de un ataque con drones ucranianos, según fuentes del sector citadas por Reuters.
La interrupción agregó otro foco de tensión sobre el mercado mundial de combustibles, en un contexto en el que la guerra entre Rusia y Ucrania continuaba afectando las operaciones energéticas y las rutas comerciales. El escenario global quedó así condicionado por varios factores simultáneos: el posible restablecimiento del tránsito por Ormuz, la evolución de las negociaciones entre Irán y sus interlocutores regionales, las reservas estadounidenses y las interrupciones en las instalaciones energéticas rusas.
Por ahora, los avances diplomáticos habían ganado peso frente a los temores de una escalada militar, lo que permitió que el petróleo retrocediera desde los máximos de las semanas anteriores. Sin embargo, la baja no eliminó los riesgos. Mientras el estrecho de Ormuz continúe operando a una fracción de su capacidad normal, cualquier nuevo episodio militar o fracaso diplomático podría volver a impulsar con fuerza al Brent, manteniendo al mercado energético pendiente de las próximas señales desde Teherán y Mascate.

