18 de marzo 2026 - 18:47

El petróleo saltó cerca de 4% por amenazas de Irán a instalaciones energéticas

La escalada en Medio Oriente volvió a tensionar el mercado y empujó al Brent por encima de los u$s 100 por segundo día consecutivo.

El petróleo subió con fuerza tras las amenazas de Irán a instalaciones energéticas en Medio Oriente.

El petróleo subió con fuerza tras las amenazas de Irán a instalaciones energéticas en Medio Oriente.

Los precios del petróleo subieron con fuerza y cerraron con un alza cercana al 4%, impulsados por nuevas amenazas de Irán de atacar infraestructura energética en Medio Oriente, lo que reavivó los temores sobre el suministro global.

El barril de Brent cerró en 107,38 dólares, con una suba de 3,8%, tras haber tocado un máximo intradiario de 109,95 dólares. De esta manera, se mantuvo por encima de los 100 dólares por segundo día consecutivo, algo que no ocurría desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán a fines de febrero.

Por su parte, el crudo West Texas Intermediate (WTI) avanzó levemente y cerró en 96,32 dólares, aunque recortó gran parte de sus ganancias tras haber rozado los 99,41 dólares durante la sesión.

Escalada bélica y riesgo sobre la oferta

El impulso alcista se produjo luego de que la Guardia Revolucionaria iraní advirtiera que podría atacar instalaciones energéticas en la región en represalia por un ataque al yacimiento de gas South Pars, una de las mayores reservas del mundo. Tras esas amenazas, Qatar confirmó daños en la ciudad industrial de Ras Laffan luego de ataques con misiles, lo que elevó aún más la preocupación del mercado.

En paralelo, la guerra continuó afectando el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado a nivel global. Las estimaciones del mercado indicaron que los recortes de producción en Medio Oriente se ubicaron entre 7 y 10 millones de barriles diarios, lo que equivale a entre el 7% y el 10% de la demanda mundial.

Intentos de alivio con más oferta

En este contexto, algunos factores aportaron cierto alivio sobre la oferta. Irak reanudó las exportaciones de crudo desde los yacimientos de Kirkuk hacia el puerto turco de Ceyhan, con una capacidad inicial de 250.000 barriles diarios, tras un acuerdo entre Bagdad y la región del Kurdistán. Además, la petrolera estatal SOMO avanzó en nuevos contratos para exportar petróleo a través de Turquía, Jordania y Siria.

Por su parte, Libia informó que redirigió parcialmente el flujo del yacimiento de Sharara mediante oleoductos alternativos tras un incendio. En Estados Unidos, la Administración de Información Energética (AIE) reportó un aumento de 6,2 millones de barriles en las reservas de crudo, muy por encima de lo esperado por el mercado, lo que también contribuyó a moderar las subas.

Medidas de emergencia en Estados Unidos

Ante la escalada de precios, el gobierno de Estados Unidos anunció medidas temporales para aliviar la presión energética. Entre ellas, dispuso una exención de 60 días de la ley Jones Act, lo que permitió el transporte de combustibles entre puertos estadounidenses en buques extranjeros.

También flexibilizó regulaciones ambientales sobre combustibles y autorizó ciertas operaciones vinculadas a la petrolera venezolana PDVSA. Sin embargo, estas iniciativas tuvieron un impacto limitado sobre los precios, en un mercado dominado por la incertidumbre geopolítica.

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