La cosecha de soja comenzó con un ritmo muy por debajo de lo habitual debido a los efectos de la sequía y a la heterogeneidad de los cultivos, un escenario que ya impacta en los rendimientos y en las exportaciones, que en abril registraron una caída cercana a las 100 mil toneladas respecto al mismo mes de la zafra pasada.
La sequía golpea a la soja y las exportaciones caen en el arranque de la zafra
Las solicitudes de envío bajaron unas 100 mil toneladas en abril frente al año pasado, mientras los rendimientos muestran fuertes diferencias entre regiones.
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La cosecha de soja avanzó con retraso y dejará u$s 600 millones menos en exportaciones
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Malo para el agro: la cosecha de soja se aproxima a ser la mitad que en 2025
La soja arranca la zafra con exportaciones en baja.
El inicio de la campaña 2025/26 refleja un panorama complejo para el principal cultivo agrícola del país. Según datos de Aduanas, las solicitudes de exportación de soja totalizaron unas 273 mil toneladas en abril, frente a las 384 mil toneladas registradas en igual mes del año anterior. La diferencia marca una reducción en el arranque de la zafra y confirma las dificultades productivas derivadas de la falta de lluvias durante buena parte del ciclo agrícola.
La facturación de los embarques alcanzó aproximadamente 113 millones de dólares, con un precio promedio de 410 dólares por tonelada, unos 20 por encima del valor registrado en abril de 2025. Sin embargo, la mejora de precios no logra compensar la fuerte caída en los volúmenes exportados.
Impacto desigual de la sequía
El retraso de la cosecha responde tanto a factores climáticos como al comportamiento desigual de los cultivos en distintas regiones. La sequía afectó especialmente a la soja de primera, generando chacras muy dispares, con sectores totalmente secos y otros que todavía conservan áreas verdes. Esa situación demoró el ingreso de las cosechadoras y complicó la planificación logística y comercial del sector.
Los primeros resultados muestran diferencias importantes según la zona del país. En el norte, noreste y este se observaron los mejores rendimientos, con chacras que alcanzaron entre 2.500 y 3.000 kilos por hectárea. En otras áreas, especialmente del litoral y centro-sur, los rindes son considerablemente más bajos y confirman el impacto de la sequía sobre el potencial productivo.
Las perspectivas para el cierre de la campaña son claramente inferiores a las del año pasado. Uruguay XXI proyecta una producción algo menor a 2,7 millones de toneladas, lo que representaría una caída de 38% respecto a la campaña anterior. No obstante, algunas estimaciones privadas manejan un escenario aún más ajustado, con una cosecha cercana a los 2 millones de toneladas.
Un golpe para la economía
La reducción de la producción tendrá consecuencias directas sobre el ingreso de divisas y sobre el conjunto de la economía. En los últimos 12 meses, el país exportó más de 3,6 millones de toneladas de soja por unos 1.443 millones de dólares. Para esta campaña, la facturación podría ubicarse apenas por encima de los 800 millones de dólares, lo que implicaría una pérdida cercana a 500 millones.
De acuerdo a las proyecciones de Uruguay XXI, las exportaciones de soja registrarían una fuerte contracción este año hasta situarse en torno a 930 millones de dólares, consolidándose como el principal rubro con incidencia negativa dentro de la canasta exportadora del país. El menor movimiento impactará además en toda la cadena vinculada al agro, incluyendo transporte, servicios logísticos, acopio y comercialización, sectores que dependen en gran medida del dinamismo de la zafra agrícola.
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