Los precios del petróleo se mantuvieron en niveles elevados este martes, con el Brent nuevamente por encima de los 110 dólares, en un mercado atravesado por la crisis en Medio Oriente, el bloqueo en el estrecho de Ormuz y una noticia que sacudió al sector: la salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la OPEP.
El petróleo se mantuvo arriba de los u$s 110 en plena crisis energética
El estancamiento con Irán y la ruptura dentro del cartel petrolero tensionan la oferta global, mientras los mercados acusan el encarecimiento de la energía.
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El petróleo volvió a subir y se mantiene en niveles elevados por la tensión en Medio Oriente.
El crudo Brent, referencia para Uruguay, subió hasta los 111,13 dólares por barril, con un alza cercana al 2,7%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó cerca de 3,7% y rozó los 100 dólares. De esta forma, ambos indicadores se mantuvieron en máximos de varias semanas, en un contexto de oferta restringida y elevada incertidumbre.
El principal motor del mercado sigue siendo el mismo: la guerra entre Estados Unidos e Irán, que continúa sin avances diplomáticos. El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a mostrar su rechazo a la última propuesta iraní para poner fin al conflicto, lo que dejó las negociaciones en punto muerto y redujo las expectativas de una resolución en el corto plazo. Mientras tanto, el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, sigue operando con fuertes restricciones, lo que limita el suministro global y sostiene la presión sobre los precios.
El golpe inesperado: Emiratos deja la OPEP
En paralelo, el mercado sumó un nuevo factor de inestabilidad y es que EAU confirmó su salida de la OPEP y la OPEP+, una decisión que golpea directamente la cohesión del cartel petrolero. Se trata de uno de los principales productores del grupo, lo que abre interrogantes sobre la capacidad futura de la organización para coordinar la oferta global.
Analistas del mercado advirtieron que, si bien la reacción inmediata fue moderada, el impacto de largo plazo podría ser significativo, ya que debilita la influencia del bloque en un momento crítico para el equilibrio energético mundial.
El encarecimiento del petróleo ya comenzó a trasladarse a otros activos. Los rendimientos de los bonos estadounidenses subieron, reflejando la preocupación de los inversores por el impacto inflacionario de la energía. En paralelo, los bancos centrales enfrentan un escenario más complejo, con menos margen para recortar tasas. La persistencia de precios elevados del crudo refuerza el riesgo de inflación global, en un contexto donde la economía ya muestra señales de desaceleración.


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