28 de abril 2026 - 08:39

El dólar bajo presiona los costos, encarece la producción y reabre el debate por la competitividad

El desfasaje cambiario y la incertidumbre por futuros cambios impositivos preocupan al sector productivo y ponen en pausa nuevos proyectos de inversiones.

Los efectos del dólar atrasado en Uruguay recaen principalmente sobre el turismo receptivo y el agro.

Los efectos del dólar atrasado en Uruguay recaen principalmente sobre el turismo receptivo y el agro.

Desde que Yamandú Orsi ganó las elecciones presidenciales en noviembre del 2024, el dólar llegó a tocar el techo de los 44 pesos, luego del primer año de gestión cayó un 15% en términos nominales y tocó el piso de los 37,4 pesos lo que obligó al Banco Central del Uruguay (BCU) a tomar medidas para que no continuara descendiendo, sin embargo, hoy la cotización sigue por debajo de los 40 pesos.

Esa caída del dólar en pesos, en un contexto de inflación que sigue corriendo, comprime los márgenes de todos los sectores que cobran en dólares, pero pagan costos en pesos: el agro, la industria exportadora, el turismo. La pregunta que recorre los sectores productivos es si hay un problema estructural de competitividad o si el dólar simplemente acompañó una tendencia global de debilitamiento que ahora parece empezar de a poco a revertirse.

En diálogo con Ámbito, la economista del Observatorio Económico de la Universidad Católica del Uruguay (UCU) Campus Salto, María José Medín, prefiere no hablar de atraso cambiario y pone el foco en otro lugar. "Si existiera atraso cambiario, la economía debería mostrar síntomas como aumento del desempleo, problemas de balanza comercial por menores colocaciones de exportaciones, entre otros", argumentó y luego señaló que si bien "el dólar débil subió los costos en dólares y eso generó dificultades en sectores agroexportadores e industriales", el problema de fondo es de competitividad y productividad, no de tipo de cambio.

Medín valora que el gobierno haya presentado un proyecto de ley de competitividad e innovación y medidas para facilitar el comercio exterior. "Este enfoque hace énfasis en bajar costos, simplificar trámites y mejorar el clima de negocios", afirma.

El economista e integrante del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Nicolás Vidal, tiene un diagnóstico más urgente sobre el impacto del "dólar bajo", aunque coincide en que hay otros factores que frenan más la inversión. "En el corto plazo es un problema y es entendible que estos sectores reclamen por un dólar más alto", reconoce. Pero aclara que no es el único ni el principal problema. "Hay otros matices que están frenando más la inversión como la alta carga impositiva", insistió.

Los sectores más afectados: turismo y agro

Para Vidal, los sectores donde el impacto del dólar bajo se siente con más fuerza son los exportadores que cobran en divisas, pero operan con costos en pesos: el agro en todas sus variantes, ganadería, forestación, granos, y el turismo receptivo. "El turismo es un sector exportador que recibe sus ingresos en dólares en gran medida. Entonces, cuanto menor está el dólar, lo afecta. Esto no solo afecta la rentabilidad, sino la competitividad, porque cuando tenés problemas de rentabilidad durante varios años, de cierta manera te dificulta bajar los precios para ser más competitivo", explica.

Los números que aportó el economista de Ceres son elocuentes. En turismo, "los costos en términos reales se ubicaron 10% por encima de los años prepandemia mientras que los ingresos están cerca de 15% por debajo". En el agro, la señal es igualmente preocupante: "He visto informes que hablan de una rentabilidad agropecuaria anual menor al rendimiento de un bono del Tesoro estadounidense, libre de riesgo, o sea, el 4 o 5%. Claramente eso es una señal de alerta".

La excepción que atenúa el cuadro es la ganadería bovina, donde los precios internacionales en máximos históricos compensan parcialmente la presión del tipo de cambio. "En la carne, es una cosa con el dólar a 40 pesos y otra cosa con el dólar a 44 pesos, sí, pero ahora los precios de la carne están muy bien, están volando, y eso hace que se sienta menos fuerte la situación", explica Vidal.

El freno a las inversiones, entre dólar, carga impositiva y cambios provisionales

Sobre si el nivel del dólar está frenando inversiones, Vidal es directo: "Uno invierte cuando tiene rentabilidad positiva. Si no vas a ganar plata, no vas a poner un peso en un negocio que la ves mala, o capaz que la inversión la tirás más para adelante. en algunos casos no te cierran los números".

El economista de Ceres es categórico en señalar que hay factores que frenan más la inversión que el tipo de cambio. Menciona dos que considera graves. El primero es la discusión sobre impuestos: "Toda esta discusión reciente que ha tenido el gobierno, por una parte dentro del Frente Amplio (FA) de revisar ciertos impuestos, y por otra parte el Poder Ejecutivo saliendo a negar eso, genera problemas en el freno a inversiones y en la posibilidad de producir en Uruguay. Eso se tiene que hablar".

El segundo, que Vidal califica de "error gravísimo" son los cambios previstos en el sistema previsional que emergen del diálogo social. "En octubre de 2024 se votó por eso mismo y la ciudadanía claramente dijo que no quería llevar a cabo una propuesta de ese estilo. Las medidas que parecen que van a resultar del diálogo social van en bajar la edad jubilatoria cuando el país no se lo puede permitir por su contexto demográfico, van en aumentar ciertas pasividades. Todo eso son presiones al alza del gasto público que ya ha aumentado en términos reales en esta administración, y que se traducen en más impuestos y menos rentabilidad", aseguró.

Medín, en cambio, señala que el camino correcto pasa por la agenda de mejora de competitividad que el propio gobierno impulsó: bajar costos, simplificar trámites y mejorar el clima de negocios. "En el corto plazo es un problema y es entendible que estos sectores (el agro y el turismo) reclamen", reconoce Medín sobre el impacto del dólar bajo, pero advierte que el tipo de cambio no puede ser la herramienta central para generar crecimiento.

Uruguay más caro que Argentina y Brasil: los números del tipo de cambio real

En cuanto a la pregunta de si el país quedó caro para producir frente a sus vecinos, Vidal responde con precisión técnica. "Uruguay es un país caro, es caro para vivir y es caro para producir, eso sin lugar a dudas", dice, y agrega que cuando se mide a través del tipo de cambio real, "con nuestros principales socios comerciales, Uruguay está más caro con Argentina en este momento, con una desviación del promedio histórico de unos 50 puntos. El segundo socio con el que estamos más caros es Brasil. Después estamos caros con China, con Europa y con Estados Unidos más o menos en la misma proporción".

Sin embargo, matiza que estar caro no implica necesariamente perder competitividad en todos los frentes. El turismo de la última temporada fue "muy bueno, solo que con un poquito menos de gente" respecto a la excepcional 2024-2025 y en sectores como la carne bovina, los precios internacionales récord compensan parte de la diferencia cambiaria.

Lo que el economista de Ceres rechaza, sin embargo, es la resignación: "Desde el gobierno suena a veces la noción de que Uruguay es caro y siempre va a ser caro y no se puede hacer nada, a lo que estoy completamente en contra. Somos caros, sí, pero se pueden hacer cosas". En ese marco, puso ejemplos concretos: bajar el precio del gasoil, donde la Asociación Rural del Uruguay (ARU) ya presentó propuestas, y reducir el costo de la energía eléctrica, donde califica al país de extremadamente caro. "Eso requiere valentía y coraje político", concluye.

El factor global que cambia el escenario

Ambos economistas coinciden en un punto importante: la dinámica del dólar en Uruguay no depende solo de decisiones internas. Vidal lo explicita: "La evolución del dólar depende en gran medida de lo que pasa a nivel internacional. Durante 2024 hubo un período donde el dólar se fortaleció con respecto a la mayoría de monedas. A mediados de 2024 y durante todo 2025 experimentamos un dólar débil, que implica un peso uruguayo más fuerte y una caída en el precio del dólar. Bueno, esa situación está cambiando debido a la guerra en Medio Oriente, en donde la gente en situaciones de inestabilidad tiende a confiar en el dólar".

El Brent por encima de 107 dólares, el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado y el dólar recuperándose frente a varias monedas del mundo sugieren que la presión sobre los exportadores uruguayos podría atenuarse en los próximos meses. Si esa tendencia se consolida, parte del debate sobre competitividad podría quedar absorbido por el propio mercado. Lo que no cambiará con el tipo de cambio, advierten los economistas, son los problemas estructurales de costos, carga impositiva y marco regulatorio que hacen a Uruguay caro independientemente del valor del dólar.

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