Los precios del petróleo extendieron sus ganancias y se encaminaron a cerrar marzo con el mayor aumento mensual de su historia, impulsados por la escalada del conflicto en Medio Oriente y la incertidumbre sobre el suministro global.
El petróleo subió y se encamina a un récord mensual en medio de la guerra en Irán
Los ataques desde Yemen contra Israel y la tensión bélica impulsan los precios del crudo, que acumulan subas históricas en marzo.
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Fernanda Cardona no descartó modificar el precio del petróleo antes de tiempo
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El petróleo saltó casi un 6% tras el enfriamiento de las expectativas de un alto el fuego en Medio Oriente
El petróleo se disparó por la escalada en Medio Oriente.
El crudo Brent, referencia para Uruguay, subió 0,2% y cerró en 112,78 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 3,3% hasta los 102,88 dólares. Ambos consolidaron así una racha alcista que ya lleva varias semanas.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que atraviesa su quinta semana, mantiene en vilo a los mercados, ante el riesgo de una interrupción en el flujo de energía a nivel global.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo. Las advertencias de Estados Unidos sobre posibles ataques a infraestructura energética iraní, junto con la falta de avances concretos en las negociaciones de paz, sostienen la presión alcista sobre los precios.
El presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró que mantiene conversaciones con un "régimen más razonable", pero volvió a amenazar con avanzar sobre pozos petroleros y centrales energéticas si no hay avances.
Para el mercado, la clave pasa por una eventual reapertura o normalización del tránsito en la zona. Analistas advierten que un cierre prolongado del estrecho podría disparar el precio del crudo hasta los 150 dólares por barril.
Sin señales de alivio en el corto plazo
La incertidumbre geopolítica se combina con una creciente preocupación por el impacto económico global. El encarecimiento del petróleo ya comenzó a trasladarse a otros precios, desde combustibles hasta insumos industriales, lo que alimenta las expectativas de inflación a nivel mundial.
En paralelo, distintos actores del mercado coinciden en que no hay, por ahora, señales claras de desescalada. Incluso algunas proyecciones estiman que el conflicto podría extenderse al menos hasta mitad de año.
En este contexto, el petróleo se consolidó como el principal termómetro de la crisis global, con precios en máximos y una volatilidad que refleja la fragilidad del escenario internacional.


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