Los precios del petróleo volvieron a subir este jueves, luego de tres jornadas consecutivas de pérdidas, ante el deterioro de las expectativas de una salida diplomática al conflicto entre Estados Unidos e Irán y la persistencia de las restricciones al tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz.
El petróleo volvió a subir tras el freno al diálogo entre Estados Unidos e Irán
Los inversores recortaron sus expectativas de una reapertura rápida del estrecho de Ormuz después de que Donald Trump descartara retomar los términos del acuerdo alcanzado con Teherán en junio.
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El petróleo cerró a la baja mientras Irán y Omán avanzaban en un acuerdo para reabrir Ormuz
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Los precios del petróleo recuperaron terreno después de que se enfriaran las expectativas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
El Brent, de referencia para el mercado uruguayo, cerró con una suba de 1,86 dólares, o 2,1%, hasta los 89,70 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense avanzó 1,30 dólares, o 1,6%, hasta los 83,53 dólares.
El rebote se produjo después de que un informe del Wall Street Journal señalara que el presidente estadounidense, Donald Trump, no estaba dispuesto a retomar los términos del memorando de entendimiento alcanzado con Irán en junio, una definición que redujo las expectativas de un acuerdo capaz de normalizar rápidamente el comercio energético en la región.
Trump descartó retomar el acuerdo de junio
Según el informe citado por Reuters, la administración estadounidense había transmitido a distintos mediadores que no tenía interés en reactivar el acuerdo alcanzado en junio.
La definición complicó los esfuerzos diplomáticos que se habían desarrollado durante los últimos días para reabrir un canal de diálogo entre Washington y Teherán. El propio Trump confirmó posteriormente la postura de la Casa Blanca. "No queremos hablar con ellos. No buscamos reunirnos ni nada por el estilo", declaró ante periodistas en la Oficina Oval.
El presidente estadounidense agregó que Washington estaba concentrado en castigar económicamente a Irán y que continuaría imponiendo sanciones a países que mantuvieran vínculos comerciales con Teherán. La reacción inmediata del mercado fue un aumento de la percepción de riesgo. Para los operadores, una menor posibilidad de un acuerdo implica mayores probabilidades de que las restricciones sobre los flujos de petróleo desde Medio Oriente se prolonguen.
La diplomacia volvió a perder terreno
La nueva postura de Washington contrastó con los esfuerzos de mediación impulsados durante la semana. El primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, viajó a Teherán este jueves para intentar relanzar las conversaciones destinadas a poner fin al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que se acercaba a cumplir seis meses.
También habían avanzado conversaciones entre Irán y Omán para establecer un mecanismo que permitiera normalizar parcialmente el tránsito por el estrecho de Ormuz. Pero la falta de interés de Washington por retomar el acuerdo de junio modificó las expectativas del mercado.
Giovanni Staunovo, analista de UBS, explicó que la falta de avances diplomáticos, combinada con las restricciones al suministro, podía provocar un ajuste en las perspectivas del mercado petrolero. Priyanka Sachdeva, jefa de análisis de mercado de Phillip Nova, advirtió que la situación podría prolongarse porque el programa nuclear iraní continúa siendo un punto central de la disputa y Teherán conoce el peso estratégico que le otorga su posición sobre el estrecho. "Persiste el riesgo de una incertidumbre prolongada", señaló Sachdeva.
Ormuz volvió a ser el principal foco de atención
La evolución del petróleo continuó estrechamente relacionada con el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de paso del comercio energético mundial. Antes de la guerra, aproximadamente una quinta parte del suministro mundial diario de petróleo y gas natural licuado transitaba por esa vía.
El tráfico mejoró ligeramente durante el miércoles, con 10 buques de carga atravesando el estrecho, según datos de Kpler. La cifra fue superior a los mínimos recientes, aunque permaneció por debajo del promedio de 15 buques diarios durante los últimos 10 días.
La mejora fue insuficiente para que el mercado considerara normalizado el tránsito. De hecho, la preocupación principal continúa siendo qué ocurrirá si las conversaciones fracasan definitivamente y Teherán mantiene las restricciones sobre una ruta clave para la salida de petróleo y gas del Golfo Pérsico.
El suministro volvió a estar bajo presión
El conflicto no solamente afectó el tránsito por Ormuz. También provocó daños sobre infraestructura energética de distintos países productores. En Kuwait, la empresa estatal Kuwait Integrated Petroleum Industries Co. había reiniciado las tres unidades de crudo de la refinería de Al-Zour, con una capacidad de 615.000 barriles diarios, aunque inicialmente operaron al 60% de su capacidad. La instalación había sufrido ataques de drones iraníes en mayo.
El mercado también continuó siguiendo los efectos de la guerra sobre otras instalaciones energéticas de Medio Oriente, en un contexto en el que cualquier interrupción adicional podría ejercer presión alcista sobre el precio del crudo. A esto se sumaron los riesgos derivados del conflicto entre Rusia y Ucrania, que continuó afectando instalaciones y operaciones energéticas.
El petróleo había perdido terreno por las expectativas de diálogo
La suba del jueves también debe leerse en contraste con lo ocurrido durante las últimas jornadas. El petróleo había retrocedido con fuerza después de que las conversaciones entre Irán y Omán alentaran la posibilidad de establecer un corredor temporal de navegación por Ormuz. La expectativa de una reapertura del paso había llevado a los inversores a descontar una reducción de la prima geopolítica incorporada en los precios.
El Brent había llegado a caer por debajo de los 88 dólares por barril, mientras el WTI se acercó a los 82 dólares. Ahora, la posibilidad de que ese escenario diplomático avance perdió fuerza. La lectura de los operadores fue, por lo tanto, prácticamente inversa: menos probabilidades de un acuerdo significan más tiempo con restricciones al suministro y, por ende, una mayor prima de riesgo para el petróleo.
El mercado todavía no anticipó una nueva escalada militar
Pese al repunte, el precio del petróleo permaneció por debajo de los máximos alcanzados la semana anterior. Eso mostró que los operadores todavía no estaban descontando un escenario de interrupción total del suministro.
El mercado continuó diferenciando entre un deterioro del diálogo diplomático y una nueva escalada militar que afecte directamente las instalaciones petroleras o cierre completamente el estrecho de Ormuz. Esa diferencia es relevante para explicar por qué el Brent se ubicó cerca de 90 dólares por barril, y no mucho más arriba.
El mercado permanece, por lo tanto, en una situación de equilibrio inestable: mientras las negociaciones ofrecen alguna posibilidad de reducir las restricciones, cualquier señal de fracaso vuelve a introducir rápidamente una prima geopolítica.
Irán también elevó el tono
El endurecimiento de la posición estadounidense estuvo acompañado por advertencias desde Teherán. Mohsen Rezaei, máximo responsable de seguridad de Irán, advirtió que su país atacaría intereses militares y económicos de Estados Unidos si Washington iniciaba alguna "maniobra" durante las conversaciones con funcionarios de Qatar.
Por su parte, Ebrahim Azizi, titular del comité de seguridad nacional del Parlamento iraní, calificó las sanciones estadounidenses como un "acto inhumano y hostil", aunque sostuvo que habían perdido efectividad. Las declaraciones reflejaron que, pese a los esfuerzos diplomáticos de terceros países, la distancia entre Washington y Teherán continuó siendo considerable.
El mercado quedó pendiente de la próxima señal
El petróleo cerró así una jornada en la que el principal movimiento no surgió de los inventarios ni de las condiciones de demanda, sino de las expectativas sobre la evolución del conflicto.
El Brent volvió a acercarse a los US$90 y el WTI recuperó parte de las pérdidas acumuladas durante los últimos días. Para los inversores, la incógnita central pasó a ser si Qatar, Omán y otros mediadores lograrán sostener un canal de diálogo pese a la negativa de Washington a retomar el acuerdo de junio.
Mientras tanto, el tránsito por Ormuz continuó muy por debajo de los niveles previos a la guerra y el mercado mantuvo incorporada una prima por el riesgo de interrupciones. La próxima definición diplomática será determinante. Un acuerdo que permita normalizar el tránsito podría volver a presionar al petróleo a la baja, mientras que un fracaso de las negociaciones o una nueva escalada militar podría empujar nuevamente al Brent por encima de los 90 dólares y aumentar la preocupación mundial por el suministro energético.

