A partir de la propuesta de la generación de un fideicomiso, desde la Federación de Ancap (Fancap) aseguran que para modernizar la planta de Minas se necesitarían entre 100 y 150 millones de dólares, luego de que el plan del gobierno finalizara con el apagado del horno de la planta en Paysandú.
La iniciativa del sindicato fue comunicada a comienzos de este mes. "Un fideicomiso genera un agente financiero que permite captar fondos que no puede hacer directamente la empresa pública y que esos fondos se canalicen a las inversiones necesarias para que después el repago de esos inversores se vaya generalizando en distintos plazos y tasas, de acuerdo al tipo de financiador que establece", aseguró el asesor de Fancap, Marcelo Zunino.
"Estamos planteando una idea de financiación con distintos agentes, con un tramo que puede ser por inversiones institucionales, por microahorristas, por multilaterales o la banca local. Con ese puzzle, te permite pensar en distintas lógicas de cómo financiar en plazo, monedas y tasas de interés para lograr un buen esquema para llevar adelante esas inversiones, que son necesarias para lograr una modernización en la planta de portland", aseguró en diálogo con Montevideo Noticias.
Zunino explicó que esta modificación de la planta de portland requeriría de una inversión importante que ronda entre los 100 y los 150 millones de dólares, dependiendo de lo que se acuerde específicamente como inversión. "Con un piso de 100, podemos hacer transformaciones muy importantes y sobre el techo de 150 se va a un proceso de tecnologización más avanzada", estimó.
Las claves del fideicomiso
La propuesta de Fancap responde a la necesidad de mayores inversiones que requiere la industria cementera, que en 2025 tuvo un déficit de 30 millones de dólares, mayor todavía al que obtuvo el año anterior; incluso cuando el negocio se desarrolló en las "condiciones habituales".
Ante la restricción presupuestaria, el sindicato acercó como alternativa la creación del fideicomiso para lograr un "mix" de inversores que aporten fondos sin afectar el balance de Ancap y que, a su vez, permita generar flujos de repago a tasas y plazos diferenciados. En este universo se incluirían, por un lado, a los microahorristas, personas de ingresos medio-altos que "hoy no tienen posibilidades de colocación muy rentables" tras la crisis de los fondos ganaderos —un esquema similar al que utilizó UTE para el financiamiento de los molinos eléctricos—; y por el otro, a organismo multilaterales, de banca local e inversores institucionales como las AFAP, las cajas paraestatales o el Banco de Seguros del Estado (BSE).
En esa línea, desde Fancap plantearon la posibilidad de que algunas inversiones estén específicamente destinadas a mejoras ambientales de la producción cementera, en tanto es un ámbito que también capta el interés y el apoyo de los organismos financieros multilaterales. Los proyectos —entre los cuales se listan una línea de productos “morteros, adhesivos y revoques” en la planta de Manga, instalaciones para el coprocesamiento de residuos en Minas y Paysandú, una “planta de prefabricados y modulación” y la transformación del horno en Paysandú, la “vía seca” en Minas— se llevarían a cabo a través de licitaciones; y los fondos los captaría un agente fiduciario.
En la presentación, el sindicato destacó entre las ventajas de este mecanismo de financiación que “promueve el ahorro interno y fortalece el mercado de capitales” uruguayo, involucrando a la “ciudadanía en la inversión pública productiva”, y planteando un escenario a 30 años para los retornos positivos.
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