12 de abril 2026 - 17:33

El reparto de la nueva cuota de exportación de carne a Europa desata una pelea en el Mercosur

Con el acuerdo a punto de debutar el 1 de mayo, los socios del bloque no logran ponerse de acuerdo en cómo dividir las 99.000 toneladas de carne.

El piso de Uruguay son 20.790 toneladas anuales, cualquier número por debajo sería leído como una derrota diplomática.

El 'piso' de Uruguay son 20.790 toneladas anuales, cualquier número por debajo sería leído como una derrota diplomática.

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) abre una oportunidad concreta para la exportación de carne vacuna , pero antes de que llegue al mercado europeo hay que resolver un problema interno: cómo se reparte la cuota entre los cuatro países del bloque y esa negociación, según reconoció la propia vicecanciller, Valeria Csukasi, viene "lenta y tensa".

La nueva cuota de 99.000 toneladas de carne vacuna, que se suma a la histórica cuota Hilton, pagará un arancel del 7,5% y tiene un valor económico estimado para los países del Mercosur superior a 600 millones de dólares, según cálculos del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

El acuerdo provisional entra en vigor el 1 de mayo, lo que significa que para el resto de 2026 habrá un prorrateo: las 13.200 toneladas disponibles desde mayo hasta diciembre representan la parte proporcional del cupo anual. En enero de 2027 se sumarán otras 19.800 toneladas, en un cronograma de incorporación gradual de 20% por año hasta completar las 99.000 en cinco años.

Enfriada versus congelada: la composición importa

El acuerdo no solo establece el volumen total, sino también la composición del cupo. El 55% deberá ser carne bovina enfriada 54.450 toneladas y el 45% restante, congelada, 44.550 toneladas. La distinción no es menor, la carne enfriada tiene mayor valor agregado y mejores precios en el mercado europeo. Uruguay, junto con el sector privado argentino, apunta a conseguir una proporción mayor del cupo enfriado que del congelado dentro de su participación en la cuota, lo que elevaría el valor económico de su porción más allá del porcentaje de volumen que finalmente se le asigne.

A diferencia de la cuota Hilton, que opera por año agrícola, esta nueva cuota se aplicará por año calendario, según confirmó Csukasi en diálogo con Hablemos de Agro de Oriental Agropecuaria.

La negociación que no cierra: cada uno quiere más

El nudo del problema es el reparto interno del Mercosur, y la vicecanciller no lo ocultó. "El proceso viene lento, tenso. Nos estamos peleando porque cada uno quiere maximizar el uso de esa cuota", reconoció. El plazo para cerrar el acuerdo es el corriente mes de abril, con el objetivo de tener todo definido antes del primero de mayo.

Existe un antecedente de distribución: un acuerdo del sector privado de 2004, refrendado en 2010, que distribuía la cuota de carne vacuna con la UE en un 42,5% para Brasil, 29,5% para Argentina, 21% para Uruguay y 7% para Paraguay. Esa referencia es el punto de partida declarado de Uruguay. "El piso de Uruguay es 21%, que es el acuerdo de los privados. La idea siempre es tratar de mejorarlo en la medida de lo posible", señaló Csukasi.

El problema es que ese viejo acuerdo hoy no reúne consensos. Paraguay propone una distribución en cuatro cuartos iguales, 25% para cada país, una posición que Csukasi calificó como "bastante difícil de llevar", dado que en los últimos años Paraguay exportó apenas el cuatro por ciento de las exportaciones de carne vacuna del bloque hacia la UE. Reclamar el 25% de una cuota nueva partiendo desde el cuatro por ciento efectivo es una posición que los demás socios encuentran difícil de aceptar.

El riesgo de no llegar a un acuerdo

Si los cuatro países del bloque no logran consensuar la distribución antes del primero de mayo, existe la posibilidad de que se aplique un sistema "first come, first served", primero llegado, primero servido, donde los exportadores compitan por el cupo sin una asignación previa por país. Csukasi fue clara sobre por qué ese escenario sería problemático, los controles para acceder al cupo europeo serían "muy escasos", algo que "no favorece" para atender las quejas de los productores locales europeos, que ya presionan a sus gobiernos por el impacto de las importaciones del Mercosur.

Pero más allá de lo operativo, la vicecanciller puso el dedo en una cuestión de fondo: "Hay un elemento de credibilidad del Mercosur que lo tenemos que plantear", afirmó, señalando que no llegar a un acuerdo en el primer año sería "una mala noticia desde muchos puntos de vista" para la imagen del bloque como socio comercial confiable. El Mercosur acaba de cerrar el acuerdo más importante de su historia, y no poder distribuir internamente una cuota antes de que entre en vigor sería una señal poco alentadora.

Lo que está en juego para Uruguay

Para Uruguay, el acceso a esta cuota con arancel reducido representa una oportunidad concreta de consolidar y ampliar su presencia en el mercado europeo. El país ya exporta carne a la UE principalmente a través de la cuota Hilton, que no paga arancel y se aplica a cortes de alta calidad, pero la nueva cuota abre el acceso a volúmenes mucho mayores con un arancel del 7,5%, frente al arancel general que puede superar el 20%.

Si Uruguay logra su "piso" del 21% de las 99.000 toneladas anuales, estaría accediendo a unas 20.790 toneladas anuales de cupo adicional hacia Europa. Con precios de exportación que en marzo superaron los 7.900 dólares por tonelada, el valor económico de esa participación anual sería del orden de los 160 millones de dólares, solo para Uruguay. Si logra mejorar ese porcentaje y concentrar más del cupo en carne enfriada, el número sube.

El reloj corre y este mes tiene que alcanzar para que los cuatro socios del Mercosur lleguen a un acuerdo, y Uruguay entra a la negociación con un argumento sólido: el acuerdo histórico del sector privado ya le reconoce el 21%, y su participación real en las exportaciones del bloque hacia Europa justifica ese piso y más.

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