gEl sindicato de gas presentó un discurso de pedido de ayuda al gobierno alertando que "apenas sobrevive" y que se perdieron casi 5.000 usuarios desde la salida de Petrobras del negocio.
El sindicato del gas alertó al gobierno y aseguró que "apenas sobrevive"
La Unión Autónoma de Obreros y Empleados del Gas hizo su reclamo en la Comisión de Industria de Diputados.
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El sindicato de gas acusa al gobierno de la caída del sector.
El dirigente de la Unión Autónoma de Obreros y Empleados del Gas (Uaoegas), Alejandro Acosta, se presentó en la Comisión de Industria de Diputados haciendo una pregunta: "¿Qué va a hacer el país con este sector? ¿Lo deja morir, que no jorobe y quede recostadito en una esquina?”.
Con este cuestionamiento dilapidador, Acosta aseguró que sector del gas en el Uruguay "apenas sobrevive" y que se encuentra en una situación de supervivencia desde hace varios años.
En ese sentido, afirmó que casi 5.000 usuarios se perdieron en el uso de gas por cañería desde que Petrobras salió de las gestión del negocio en 2019, mientras que la baja de adherentes comenzó a sufrirse entre 2020 y 2023.
Entre las razones por las cuales el sector viene en bajada se encuentra, según Acosta, el poco volumen de gas al que accede desde Argentina, la aparición de otros sistemas de calefacción más eficientes y los elevados precios del servicio.
La responsabilidad del Estado
Desde el sindicato aseguran que el Uruguay ha virado a otros métodos de generación de energía más renovables, por lo que el gas pasó a otro plano. “El país ha ido en otro sentido”, aseguró el dirigente en Comisión y agregó que "es una ecuación perfecta para que todo el mundo salga corriendo”.
En ese sentido, también lamentó que tampoco se ha optado por el camino de reprivatización del sector debido a que “no hay nadie interesado en agarrarlo” y, según Acosta, esta situación es responsabilidad del Estado.
A partir de esto, el dirigente reclamó al gobierno reuniones con diferentes carteras para tratar el tema, entre ellas, el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). La primera con el objetivo de dialogar respecto al futuro del sector y la segunda para buscar alternativas que le permitan mantener los puestos laborales de sus trabajadores.
“No ocultamos que también queremos defender nuestros puestos de trabajo; “Defendemos el servicio público, pero eso incluye a los trabajadores”, señaló Acosta.
Una situación que viene a pique
Uno de los reclamos por parte del sindicato es que Petrobras, antes de salir del negocio, aseguraba que las condiciones del sector no eran las mejores en el Uruguay. Una realidad que no podía ser modificada por las empresas y que dependía del estado.
Una de las situaciones más desfavorables para el país es el negocio de gas que este tiene con Argentina, donde los precios son mucho más elevados en comparación con la cotización internacional.
“El volumen de gas que se nos pasa (desde Argentina) es un acuerdo político que se ha mantenido por décadas con diferentes gobiernos de distintos signos políticos e ideológicos, porque en sentido estricto Argentina, como es deficitaria, no tendría que pasar una molécula de gas a ningún mercado externo”, explicó.
Acosta recordó que lo mismo sucedía con Chile, pero finalmente el país vecino decidió dejar de venderle. “En el caso de Uruguay, como el volumen no le representa demasiado (a Argentina), se mantuvo por acuerdos políticos. Al mismo tiempo, los precios que se planteaban iban a ser de entre dólares y 5 dólares el millón de btu (una unidad térmica utilizada para la medición calórica), llegando a tener picos de 30 y pico de dólares o 40 dólares”, comentó.
Más reclamos al Estado
Por otro lado, Acosta comentó que el gobierno, mediante la vivienda promovida, tampoco fomenta el sector. "La gran mayoría (de esos edificios) no tiene gas. Hoy no hay ninguna normativa que diga que tiene que haber gas por cañería en los edificios nuevos y se están construyendo sobre la br de este beneficio fiscal que da el Estado, o sea que el Estado ayuda a que se construyan pero no tienen gas por cañería", dijo.
En tanto, lamentó que las empresas han hecho todo lo posible para estabilizar el sector. "Nos hemos concentrado en ver cómo estabilizamos la empresa y dejamos de perder usuarios porque, incluso ahora, desde hace un par de años, el nicho de mercado al que se apostó en su momento, que era la calefacción central de edificios, tiene un competidor casi imbatible: las bombas de calor eléctricas, que tienen un rendimiento de un 300 % y nosotros, aún con innovaciones tecnológicas, tenemos un 30% o un 40% de rendimiento. Lejos de estar a la ofensiva en ese sector estamos tratando de no perder", dijo.


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