Uruguay registró el índice de pobreza femenina más alto de Latinoamérica en 2024, según el último reporte de Estadísticas de Género presentado por el gobierno, en colaboración con ONU Mujeres y la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal): por cada 100 hombres viviendo en la pobreza hay 154 mujeres.
Uruguay es el país con mayor feminización de la pobreza de Latinoamérica
Las cifras, correspondientes al 2024, también dieron cuenta de que el 12,7% de las mujeres en el país no cuentan con ingresos propios, lo que acrecienta la brecha de género.
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La pobreza bajó al 16,6% en 2025, pero se concentró con más fuerza en niños y hogares encabezados por mujeres
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El gobierno apunta a la reducción de la brecha de género en el empleo como un tema de "inteligencia económica"
La feminización de la pobreza en Uruguay es la más alta de Latinoamérica.
El país viene trabajando en un punto central para el desarrollo de la sociedad en condiciones de mayor igualdad: la reducción de la pobreza. En paralelo, otra línea de acción que se retomó con fuerza en el último año y medio es la búsqueda de una mayor equidad de género. Con este telón de fondo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) presentaron el primer reporte de datos para la igualdad de género, con el objetivo de poder contar con un diagnóstico específico que permita el diseño de políticas públicas concretas.
El informe dio cuenta de una situación que enciende alarmas: en 2024, por cada 100 hombres viviendo en la pobreza, hubo 154 mujeres. Esto no solo da cuenta de estadística de la feminización de la pobreza uruguaya —más relevante aún si se considera el impacto que la precariedad en la vida de las mujeres tiene, asimismo, en la de los niños, niñas y adolescentes, un tema para nada menor con altos índices de pobreza infantil en el país—; sino que ubica a Uruguay como la nación con el índice de feminidad de pobreza (153,8) más alto entre 11 países de América Latina analizados por Cepal, incluso cuando el nivel de pobreza general es el más bajo.
En concreto, el nivel de pobreza para los hombres es del 16,2%, mientras que para las mujeres es del 18,2%. Asimismo, la brecha de género se eleva en la edad reproductiva —de 25 a 49 años—; aunque, tanto en mujeres como en varones, la proporción de población que vive por debajo del umbral de pobreza es mayor en la población infantil y adolescente. La incidencia también es mayor —el doble— en la población afrodescendiente.
Finalmente, el porcentaje de hogares en condición de pobreza con jefatura masculina es del 10%, mientras que asciende al 16,1% para aquellos con jefatura femenina.
La autonomía económica de las mujeres, un pendiente para la igualdad de género
Otro dato de relevancia —y que va de la mano con el alto nivel de feminización de la pobreza uruguaya— es que, en 2024, el 12,7% de las mujeres no contaban con ingreso propio, lo que representa una brecha de 5,9 puntos en favor de los varones. Esto apunta directamente a la autonomía económica de las mujeres, la cual "constituye uno de los pilares para el ejercicio de derechos", tal y como señaló el Inmujeres, a través del Sistema de Información de Género (SIG).
En paralelo, esta situación es más profunda en los hogares más pobres, donde la proporción de mujeres sin ingresos propios asciende hasta el 19,3% en el primer quintil; si bien en todos los quintiles se aprecia la brecha de género.
Además, las mujeres asumen una carga total de trabajo de 54,5 horas semanales y dedican el 14,8 % de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. A la vez que, en 2024, percibieron por hora un 96,6% de lo que percibió un varón, y un 78,8% promedio del ingreso total. Ambos datos —ingresos y alta participación en tareas de trabajo no remunerado y cuidados— están indefectiblemente relacionadas.
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