23 de marzo 2026 - 08:04

Mónica Xavier: "No hay país que se proponga crecer sin las mujeres produciendo, innovando y generando desarrollo"

La directora del Inmujeres destacó la autonomía económica y el sistema de cuidados como vías para reducir desigualdades estructurales con los varones.

El modelo de desarrollo de Uruguay debe contemplar a las mujeres decididamente insertas en el mercado laboral.

El modelo de desarrollo de Uruguay debe contemplar a las mujeres "decididamente insertas en el mercado laboral".

El 10 de marzo se cumplió un año del anuncio del Plan de Género del gobierno, una batería de medidas y compromisos orientados a “construir igualdad con políticas efectivas”, que tiene al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) como organismo rector no solo de sus propias funciones, sino también de las acciones en materia de género a nivel interinstitucional.

El primer año fue de “intensísimo trabajo”, aseguró la directora del Inmujeres, Mónica Xavier, en diálogo con Ámbito, y permitió reafirmar, en momentos en que el crecimiento del país está en el centro de la discusión pública, que “el modelo de desarrollo tiene que incluir respuestas a las desigualdades estructurales” que persisten entre las mujeres y los varones en todos los ámbitos de la vida.

“Analizar las condiciones de vida genera la comprensión de que hay una desigualdad estructural y que, cuando las mujeres reclamamos, no estamos reclamando privilegios, sino derechos e igualdad de oportunidades y condiciones”, enfatizó la jerarca.

Género

"Cuando las mujeres reclamamos, no estamos reclamando privilegios, sino derechos e igualdad de oportunidades y condiciones”, enfatizó Mónica Xavier, directora del Inmujeres.

“Recalculando las desigualdades de género”

El empleo es un elemento fundamental en la autonomía económica pero, sobre todo en el caso de las mujeres, no es suficiente en sí mismo: por un lado, por una brecha salarial promedio del 27%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) al 2024 —que, según estimaciones provisorias del gobierno, rondaría en torno al 22% en 2025—; pero, además, porque las condiciones en que acceden al mercado de trabajo están signadas por desigualdades estructurales.

La distribución del uso del tiempo es una de ellas: las mujeres dedican mucho más tiempo promedio a las tareas domésticas y de cuidados que los varones —34 horas contra 20, señaló Xavier—, y esta desigualdad “impacta en la inserción laboral de las mujeres, en tanto tienen la necesidad de elegir trabajos de menos horas”. Una realidad de base que, además, supone dificultades para hacer horas extra, concursar y sostener trayectorias laborales continuas; y que también afecta las posibilidades económicas en el retiro.

Los obstáculos son aun más, y los datos que posee el Inmujeres los respaldan: por ejemplo, la maternidad —”un factor bastante paradójico en una sociedad envejecida y con un proceso adelantado de transición demográfica como la uruguaya”— tiene impacto negativo en la trayectoria laboral de una mujer, que llega a recibir una remuneración promedio de un 40% menos si tiene hijos que una que no los tiene.

“Esa mujer, además, tiene menos posibilidades de un empleo formal, la penalización por maternidad es de un 60%, aproximadamente”, explicó Xavier. Estos factores, en contrapartida, no afectan a los varones.

“Tenemos que poner arriba de la mesa con claridad estos números para ver cómo debemos modificar desigualdades estructurales para que esta penalización no ocurra y podamos tener un desarrollo pleno de la sociedad”, insistió al respecto la directora del organismo rector en políticas de género, para quien “no hay país que se proponga crecer que no tenga a las mujeres decididamente insertas en el mercado laboral, produciendo, innovando y generando desarrollo”.

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La desigual distribución de las tareas domésticas y de cuidados condicionan las posibilidad de acceso a empleos de calidad para las mujeres.

La desigual distribución de las tareas domésticas y de cuidados condicionan las posibilidad de acceso a empleos de calidad para las mujeres.

Autonomía económica y un robusto sistema de cuidados, las claves

La autonomía económica, de la mano del acceso a empleos con determinadas garantías y de acuerdo a las capacitaciones y condiciones será el principal eje de trabajo del Inmujeres para el segundo año de gestión.

En paralelo, y para lograr una mayor equidad en el ámbito laboral, hay un tema clave: “si no tenemos un robusto sistema de cuidados es muy difícil que el mejor plan de empleabilidad sea eficaz”, apuntó Xavier, en relación al “mandato social de los cuidados” que recae sobre las mujeres y que operan como condicionantes de las opciones laborales, educativas y de desarrollo.

“Las resoluciones que se dieron en el marco de nuestro presupuesto respecto de que el sistema de cuidados y el de discapacidad volvieran a ser temas conceptual e institucionalmente específicos, nos pone en un buen camino”, señaló la jerarca. Otro avance fundamental fue la incorporación de cláusulas de género y de cuidado en la última ronda del Consejo de Salarios, como “alternativa de respuesta comunitaria” desde los sindicatos y las empresas.

Este aspecto también fue incorporado por el instituto en el marco del diálogo por la seguridad social y es algo claro al interior de la línea de gobierno: el modelo de desarrollo debe concebir integralmente la participación de las mujeres.

Un abordaje interinstitucional a las violencias de género

El rol del Inmujeres respecto a la asistencia de víctimas de violencia de género también está relacionado con la autonomía económica, ya que “difícilmente una persona pueda tomar una decisión libre en una situación de violencia si no tiene cómo sostenerse, si no tiene caminos de salida”, consideró Xavier, para quien el instituto “también tiene que contribuir en la elaboración de evidencia de las realidades del país”.

En ese sentido, un eje fuerte de trabajo durante el año pasado fue la visibilización de la violencia vicaria, “una violencia de género implementada a través de hacerle daño a los hijos, porque es una forma de violencia de la cual la mujer no se va a recuperar”. “Estas conceptualizaciones van en conjunto con todo el sistema de respuestas para las violencias, porque si solo concebimos que la mujer es la víctima, estamos errando y desprotegiendo a los niños”, agregó.

Mónica Xavier Inmujeres
El gobierno relanzó el Consejo Nacional de Género en julio, con la autonomía económica de las mujeres como objetivo prioritario.

El gobierno relanzó el Consejo Nacional de Género en julio, con la autonomía económica de las mujeres como objetivo prioritario.

El trabajo interinstitucional es fundamental, aseguró la jerarca, también considerando otros factores que forman parte de las violencias de género: la vinculación en redes de crimen organizado, especialmente narcotráfico; las violencias territoriales; los problemas de salud mental agudizados en la pospandemia; los consumos problemáticos y la situación de calle, de la mano del aumento de prisionalización.

El Estado no está ausente, pero es insuficiente y no siempre cumple con la debida diligencia. En ese sentido, además de revisar los protocolos propios y de actuación conjunta, estamos trabajando en un modelo de respuesta más interinstitucional e integral", afirmó la directora del Inmujeres: "Llegó el momento de dar un salto de calidad que tendrá que ser progresivo”.

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