20 de abril 2026 - 16:13

La pobreza bajó al 16,6% en 2025, pero se concentró con más fuerza en niños y hogares encabezados por mujeres

En el caso de Montevideo se concentra los mayores niveles de vulnerabilidad económica y social con un 18,7%.

Casi el 30% de los niños menores de 6 años en Uruguay viven por debajo de la línea de pobreza.

Casi el 30% de los niños menores de 6 años en Uruguay viven por debajo de la línea de pobreza.

La pobreza en Uruguay se ubicó en 16,6% de las personas en 2025, lo que implica una leve mejora frente al 17,3% registrado en 2024, por lo tanto, en términos absolutos, esto significa que 166 de cada 1.000 uruguayos no alcanzan ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas alimentarias y no alimentarias.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) a nivel de hogares, la pobreza se redujo marginalmente a 13,2%, desde el 13,4% del año anterior. Sin embargo, la indigencia alcanzó al 1,7% de las personas (frente a 1,5% en 2024) y al 1,3% de los hogares. Esto refleja que, aunque la pobreza general disminuye, los sectores más vulnerables enfrentan mayores dificultades para cubrir siquiera la canasta básica alimentaria.

Montevideo presenta los niveles más altos de pobreza, con 18,7% de las personas afectadas, por encima del 15,3% del interior. A su vez, dentro del interior, las localidades más pequeñas y rurales concentran mayores niveles de vulnerabilidad. A nivel departamental, los mayores registros se observan en Cerro Largo, Rivera y Artigas, mientras que San José, Maldonado, Colonia y Flores presentan las menores tasas.

La desigualdad también se profundiza al analizar variables sociodemográficas. Casi el 40% de las personas en situación de pobreza son menores de 18 años, y las tasas son especialmente elevadas en la infancia: alcanzan el 29,1% entre menores de 6 años y el 27,3% en niños de 6 a 12. En contraste, la incidencia cae al 6% entre mayores de 65 años.

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Mayor impacto en afrodescendientes y hogares con jefatura femenina

El reporte del INE también muestra una marcada brecha por ascendencia étnico-racial. La pobreza entre personas afrodescendientes alcanza el 28,7%, casi 14 puntos porcentuales por encima del 14,9% registrado entre quienes se identifican como blancos.

Otro factor crítico es la composición de los hogares. Casi el 70% de los hogares pobres están encabezados por mujeres, y la incidencia de pobreza en estos casos (16%) es un 60% superior a la de los hogares con referente masculino (9,7%). Esta brecha se amplía levemente en el interior del país.

El cálculo se realizó en base a la metodología de líneas de pobreza 2017, que considera el ingreso disponible del hogar en relación a una canasta básica que incluye alimentos y otros bienes esenciales. Un hogar es considerado pobre si sus ingresos no alcanzan para cubrir ese umbral, que varía según la región, el tamaño del hogar y la condición de vivienda. Por ejemplo, en Montevideo, un hogar inquilino de tres personas es considerado pobre si sus ingresos mensuales no superan los 54.217 pesos (1.363 dólares al tipo de cambio de hoy), mientras que en el caso de no inquilinos el umbral es de 41.169 de pesos (1.035 dólares).

En este contexto, si bien los datos muestran una leve mejora en los indicadores generales, el informe confirma que la pobreza mantiene un fuerte componente estructural, con impactos más profundos en la infancia, en ciertos territorios y en grupos históricamente más vulnerables.

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