La industria frigorífica viene atravesando un escenario "complejo y heterogéneo", no solo como lo demuestran los diversos resultados en el sector, sino también en palabras del mismo PIT-CNT; y la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y Afines (Foica) advirtieron una vez más sobre la eventual crisis en el rubro, sobre todo en términos de empleo.
Los altibajos paralelos en la industria cárnica no son una novedad: pese a los muy buenos números que obtuvo el sector en términos de negocios e ingresos —con las exportaciones de carne siendo el principal motor de un 2025 con resultados excepcionales—, el cierre de frigoríficos a lo largo del año pasado fue prácticamente una constante, así como la precaria situación de cientos de trabajadores de un sector fuertemente presionado por la menor disponibilidad de ganado para la faena —un efecto retardado de la histórica sequía de 2023— y la caída consecuente en la misma.
Este escenario todavía se mantiene con el comienzo del 2026, tal y como advirtió el presidente de Foica, Martín Cardozo, que apuntó el escenario "heterogéneo": mientras hay plantas que mantienen sus niveles de actividad, otras atraviesan momentos críticos, con cierres, reestructuras y trabajadores sin cobertura de seguro de desempleo.
Una coyuntura crítica para el sector ganadero
Al respecto, Cardozo subrayó que, “de los aproximadamente 30 frigoríficos del país, solo entre 10 y 11 presentan una situación laboral estable": "El resto enfrenta distintos niveles de dificultad, baja actividad, funcionamiento intermitente o cierre total”.
Uno de los motivos es la baja faena, pero también las condiciones específicas que impone el mercado externo para la colocación de ganado. Si bien algunos sostienen que con 12 millones de cabezas todos los frigoríficos deberían trabajar a pleno, el dirigente sindical explicó que "Uruguay funciona a demanda y depende de los mercados internacionales", entre los cuales se manejan cuotas de exportación —como la 481 o la Hilton— que "exigen condiciones específicas de producción y materia prima, cuyos costos no todas las empresas pueden afrontar".
A este acceso desigual se le suma, además, la dificultades financieras que impiden las importantes inversiones en tecnología e innovación necesarias. “Hay frigoríficos que pueden sostener precios incluso a pérdida, y otros que no. Eso termina concentrando la actividad en pocas empresas”, señaló el presidente de Foica.
Un "panorama incierto" para los trabajadores
Esta situación genera un "panorama incierto" en términos de empleo y, por lo tanto, para los trabajadores; la cual se expresa, particularmente, en la necesidad de acceder a los seguros de paro, una realidad que no es generalizada en el sector.
Respecto de esto, el presidente Yamandú Orsi envió a fines del año pasado tres proyectos de ley para extender por tres meses el seguro de desempleo a más de 800 trabajadores de la industria frigorífica, que cumplen funciones en las plantas Lorsinal (Montevideo), Rosario (Colonia) y Somicar (Salto). Sin embargo, dichas extensiones fueron hasta diciembre, inclusive, y actualmente la mayor parte de los empleados se encuentran sin cobertura según explicó Cardozo.
Además, se da la situación de aquellos trabajadores que no cumplen con las condiciones para acceder al subsidio, en tanto las plantas para las que trabajan no están detenidas de forma constante, sino que la actividad varía periódicamente.
En ese marco, el dirigente explicó que Foica realizó un planteo “innovador” al gobierno al momento de negociar las extensiones del seguro de desempleo. La propuesta consistió en que “el subsidio se otorgara hacia adelante y no de forma retroactiva”, con el objetivo de generar presión sobre las empresas para que retomen la actividad. “Si el subsidio cubre para atrás, las empresas se descansan. De esta manera, si no reactivan, se enfrentan a despidos”, sostuvo.
El caso del frigorífico Casa Blanca
A comienzos de este año, el frigorífico Casa Blanca, ubicado en Paysandú, anunció la necesidad de reestructurar su plantilla debido a una “superpoblación” de personal. Actualmente, la empresa cuenta con unos 230 trabajadores en actividad, mientras que otros 240 permanecen en seguro de paro.
Cardozo recordó que en 2025 la planta estuvo “dos o tres meses sin actividad” debido a su vínculo con Conexión Ganadera, retomando luego el trabajo bajo un esquema de pago al contado por su delicada situación financiera; y tras alcanzar un acuerdo con acreedores por una deuda de hasta 25 millones de dólares, el cual supuso una quita del 62% y un plazo de 12 años para pagar los 9 millones de dólares restantes.
Sin embargo, y pese a esta buena negociación, el frigorífico planteó la necesidad de una reestructura que ya implicó el despido de 100 empleados, según Foica.
Ante esta situación, este viernes habrá una reunión tripartita en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), solicitada por el sindicato cárnico para conocer las intenciones concretas de la empresa.
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